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Salud y Bienestar

¿Cómo tratar la amigdalitis sin fármacos?

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¿Cómo tratar la amigdalitis sin fármacos?
PEXELS

Para saber si se puede tratar la amigdalitis sin fármacos, es esencial tener en cuenta que la consumición de ciertos alimentos beneficiosos para las patologías de este tipo de bacterias situadas en las vías respiratorias puede producir que se eliminen por completo los síntomas de la inflamación de amigdalitis. Pero, para poder descubrirlo a lo largo de este artículo, primero debemos de saber qué es la amigdalitis.

¿Qué es la amigdalitis?

La amigdalitis se trata de una inflamación infecciosa de las amígdalas que suele provocar fiebre, y que afecta a una o de las dos amígdalas palatinas, formada por masas de tejido ovales, carnosas y grandes que se encuentran en la pared lateral de la orofaringe a cada lado de la garganta. A su vez, dicha infección puede estar asociada a una gripe o resfriado, que suele tener su raíz en una dieta poco saludable que baja las defensas naturales del organismo. Donde puede verse afectados factores como el cansancio y el estrés, o en el consumo excesivo de trabajo o de bebidas alcohólicas como consecuencia de ello. Aunque, es más habitual en los niños los adultos también pueden sufrirla.

¿Cómo tratar la amigdalitis sin fármacos?

Muchas veces nos asusta el hecho de tener que consumir fármacos por una larga temporada como consecuencia de una infección de esta índole o similar, dado que no conocemos su procedencia o simplemente, nos descuidamos y no sabemos cómo actuar ante estas situaciones, pero en ese momento lo primero de todo es mantener la calma, porque es algo totalmente normal.

Cuadro médico

El cuadro clínico de esta patología es claramente dolor local, que puede ser muy intenso, fiebre, malestar general, voz gangosa, dificultad para la deglución, adenopatías cervicales y si está provocada por un virus puede ir acompañada por la tos, rinitis afonía y conjuntivitis.

En el caso en el que el dolor sea muy agudo y si finalmente acudes al médico, podrá prescribirte un antibiótico siempre y cuando esta se trate de  una infección bacteriana. Otros medicamentos como antiinflamatorios, calmantes para la disfagia, antipiréticos o gárgaras con agua salada pueden aliviar sus síntomas de una mejor manera.

¿Qué comer?

Alimentos con vitamina C

En muchas ocasiones, un cuadro de amigdalitis acaba en el médico, pero ten en cuenta que los alimentos pueden prevenirla y también curarla, siempre y cuando no esté producida por una bacteria. Es muy importante que tu dieta esté enriquecida con alimentos ricos en vitamina C, ya que nos protege de las infecciones. A continuación les desvelamos una serie de alimentos que puedes consumir en estos casos:

1.Naranjas

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2.Limones

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3.Pomelos

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4.Fresas

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5.Verduras de hoja

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6.Patata

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7.Perejil

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8.Pimiento rojo

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9.Mango

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10.Tomate

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Alimentos con vitamina A y betacarotenos

Otros de los alimentos fundamentales que nos aportan vitamina A y betacarotenos, que favorece a la mejora del estado de las mucosas de la garganta, es el hígado (siempre que no estés embarazada).

1.Huevos

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2.Queso

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3.Brócoli

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4.Zanahorias

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5.Pimiento rojo

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6.Mango

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7.Calabaza

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8.Espinacas

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Alimentos con vitamina D y E

En nuestra dieta también deben estar presente la vitamina D y E, ya que mantiene en forma nuestro sistema inmunológico. Si el médico te prescribe antibióticos consumir un yogur natural será una de las mejores opciones. Para ello, procura tomar  los siguientes alimentos que contienen vitamina D y E:

1.Sardinas

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2.Arenque

Anchoas, Pez, Comida, Fruto De Mar

3.Trucha

Pez, La Trucha De Mar, Salmo Trutta

4.Salmón

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5.Pipas de girasol

Semillas De Girasol, Pipas, Comida

6.Almendras

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7.Avellanas

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8.Brócoli

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9.Boniato

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10.Aguacate

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11.Cereales integrales

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12.Yogur natural

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¿Qué beber?

Para patologías donde el aparato respiratorio está afectado, y sobre todo, si es de vías altas, la hidratación es fundamental. Para nuestra garganta y en este caso, para una amigdalitis, el zumo de limón con miel será un remedio muy beneficioso.Ya que, además de aportar vitamina C, estimula la producción de saliva, calmando la irritación. Las infusiones de manzanilla o de flores de saúco reducen la fiebre.

Actividades

Cuando tengas dolor de garganta, provocada por amigdalitis o faringitis, siempre te vendrá bien hacer gárgaras con agua templada y una cucharadita de sal. No será agradable, sobre todo cuando finalices el proceso, pero tu garganta lo agradecerá. Además, en el caso de la amigdalitis, prepárate una cocción de hojas secas de acrimonia o de hojas de salvia, endulzada con una cucharada de miel.

Qué evitar

Teniendo amigdalitis, habrán algunos alimentos que deberemos evitar. Sobre todo, aquellos que al tragar hagan que el dolor se intensifique. Es el caso del pan tostado, los frutos secos o salados. Por otra parte, aunque parezca «obvio»se debe de evitar a toda costa la ingesta de alcohol o tabaco, ya que, las vías por las que pasa se encontrarán delicadas.

Suplementos

Como hemos dicho anteriormente, la alimentación es básica para prevenir cualquier patología, pero mucho más cuando hablamos de zonas tan expuestas como la garganta. También puedes recurrir a cápsulas de pensamiento y sauce.

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Cómo identificar la ansiedad infantil, por el psicólogo Alberto Soler

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Cómo identificar la ansiedad infantil, por el psicólogo Alberto Soler
EFE/Ana Escobar/Archivo

La ansiedad infantil cada vez es más frecuente. Todos tenemos sentimientos que nos paralizan. A veces los notamos en la cabeza, otras, en el pecho; y otras, en el estómago. Tengo un nudo en la barriga ayudará a niños y niñas a señalar lo que les está ocurriendo, con un lenguaje claro y una metáfora ilustrativa que dan sentido a la sensación de enredo que tantos hemos sentido.

Aunque parezca cosa de mayores, los más pequeños también la sufren y en ocasiones no solemos prestarle la atención necesaria.

Cómo identificar la ansiedad infantil

Alberto Soler psicólogo especializado en familia y crianza centro de psicología en Valencia es el autor junto a su mujer Conchi de ‘Tengo un nudo en la barriga’ su nuevo álbum.

Official Press ha charlado con el psicólogo en exclusiva sobre qué es la ansiedad infantil, cómo se puede identificar y qué debemos hacer los padres y madres frente a ella.

¿Qué es la ansiedad infantil y cómo se reconoce?

La ansiedad infantil es una realidad que tenemos y que muchas veces nos cuesta identificar. Porque muchos de los síntomas que tiene no son exclusivos de la ansiedad,  sino que se presentan también por otras características.

Muchas veces niños y niñas sienten preocupaciones, sienten malestar físico y no lo suelen atribuir a la parte psicológica. Sin embargo detrás tenemos un problema de ansiedad.

Algunas de las características son un nudo en la barriga, en la garganta, dolores de cabeza, somatizaciones más difusas, preocupaciones, miedos, necesidad de huir o evitar ciertas situaciones.

La ansiedad siempre se asocia al adulto. ¿La ansiedad infantil siempre ha estado ahí o es un término nuevo?

No, no es nuevo en absoluto. La ansiedad es una respuesta normal que tiene nuestro organismo ante situaciones que percibimos como una amenaza.

Sí que es verdad que el ritmo de vida y estilo que llevamos actualmente hacen que se presenten con más frecuencia de la que debería y se acaba convirtiendo en enfermedad patológica.

Es cuando percibimos venir amenazas que realmente no existen o sobrevaloramos. Sí que es verdad que lo asociamos mucho a personas más adultas.

Pero niñas y niños también sienten ansiedad y tienen dos problemas: uno tener ansiedad y segundo que muchas veces no reconocemos el derecho a tener ansiedad porque minimizamos e ignoramos sus problemas.

Sus ansiedades están motivadas por circunstancias muy diferentes a las de los adultos.

En tu cuento la acción transcurre en un colegio. A veces la ansiedad va ligada al bullying…

Sí, claro cuando hay una problemática a nivel escolar si llegamos al extremo de un caso de acoso escolar por supuesto que la ansiedad va en aumento y va a estar presente.

Pero no tenemos que irnos a esos extremos para hablar de ansiedad.

Es mucho más cotidiana la ansiedad en niños y niñas en la escuela el nivel de exigencia que tienen los niños y las niñas, las relaciones sociales, la relación con sus profesores y profesoras….

El clima que tengan en casa, la relación que hay entre sus progenitores, el ritmo de actividades diarias todo esto son situaciones que pueden incrementar ese nivel de ansiedad en la criatura y que lo pase mal pero sin duda son situaciones y cuestiones diferentes a las personas adultas.

¿Cómo reaccionar ante la ansiedad?

Cómo debe reaccionar un padre ante un caso de ansiedad infantil

Lo primero sería intentar generar un clima familiar y las rutinas diarias en las cuales tengamos la mayor tranquilidad posible. No solo tranquilidad a nivel de reloj sino a nivel tranquilidad de relación.

Es decir, que nos llevemos bien seamos amables eduquemos desde el cariño desde la amabilidad, desde la firmeza.

Que tengamos un día a día que sea lo más satisfactorio posible para todos los que convivimos.

Eso ya es un factor de protección frente a la ansiedad negativa. Que una madre o un padre identifique que su hija o su hijo puede tener un problema de ansiedad pues es fantástico porque una de las principales dificultades es que muchas veces nos pasa por delante y no nos damos cuenta.

Entonces ya hemos hecho la mitad del camino que es identificar la ansiedad que ese problema está.

¿Cómo solucionarlo? Lo primero es hablar con el hijo o la hija en función de la edad que tenga y preguntarle, no en plan interrogatorio, sino en plan preguntas abiertas.

Valorar sus emociones, darle permiso para sentir lo que siente y por supuesto poder mediar para darle todos los recursos

Valorar sus emociones, darle permiso para sentir lo que siente y por supuesto poder mediar para darle todos los recursos.

Para solucionarlo le podemos dar recursos nosotros: reestructurar el tiempo, un cambio de actividades, quizás necesite algo referente a la escuela.

Si nosotros carecemos de los recursos necesarios y necesitamos buscar ayuda profesional pues genial que para eso estamos los psicólogos.

El ritmo estresante de vida de los padres puede influir en la ansiedad infantil

Sin duda influye. Pero no es que los padres y madres transmitan esa ansiedad a sus hijos.

Ellos también son unas víctimas del modelo. La sociedad en la que muchas otras actividades pasan por delante del espacio que deberíamos estar teniendo para educar y criar a nuestras criaturas con un poco más de margen.

Mucho hablamos de conciliación pero realmente la conciliación no existe o es muy difícil en la mayoría de las situaciones. La culpa no es de las familias que mucho hacen con los pocos recursos que tienen.

Estamos hablando de un terreno mucho más amplio, una raíz que son mucho más sociales.

Y sí, al final tanto madres y padres como hijas e hijos son unas víctimas de la situación

¿Qué influye en la ansiedad?

¿Hay alguna edad concreta en la que aparece la ansiedad infantil?

A partir de 3 o 4 años puede empezar a presentarse. Pero sobre todo a partir de esa edad, cuando son un poco más conscientes de sus propias emociones y empiezan a tener unos miedos más sociales.

Tienen capacidad para anticipar lo que va a ocurrir entonces se puede presentar con más frecuencia.

Es raro que un niño por debajo de 4 años hable de ansiedad o que siente ansiedad.

Una característica fundamental de la ansiedad es esa capacidad para anticipar el futuro de una manera negativa y por debajo de esa edad pues las anticipaciones que se dan son más limitadas.

Sin embargo pues el desarrollo cognitivo permite que a partir de los 5 o 6 años, sobre todo al entrar en la educación primaria más o menos, ya tengan mucho más capacidad para imaginar cómo va a ser el futuro y esa capacidad de abstracción y fantasía qué es muy buena para una cosas, también pueden tener sus lados negativos,

Esa capacidad anticipativa puede tener una negatividad en ciertos eventos.

¿La ansiedad se hereda?

Serían las dos cosas. Por un lado sí que es verdad que hay un componente hereditario.  Podemos tener mayor o menor riesgo de desarrollar problemas de ansiedad si nuestros progenitores son personas más o menos ansiosas.

Sí que esos estilos de vida temperamentales se pueden transmitir de padres a hijos pero no solamente es esa carga genética que te puede hacer más vulnerable.

A la vez también todas las vivencias diarias a las que tú te enfrentas constantemente y que tú ves cómo gestionan y cómo resuelven las personas que te cuidan.

Entonces ahí tenemos ese doble impacto: por un lado la experiencia directa en el día a día y por otro lado tenemos también la carga genética.

Luego están también por supuesto los acontecimientos sociales que son los que ya podrían la gotita que colma el vaso

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