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Consumo

Un estudio confirma la existencia de una ‘tasa rosa’ que encarece un 7% los productos de higiene femenina

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¿Se puede comprar en el supermercado con táper?

VALÈNCIA, Sep. 2019 – Un estudio encargado por la Conselleria de Economía «confirma la existencia» de una ‘tasa rosa’ en la Comunitat Valenciana, con precios un siete por ciento superiores en la versión femenina de productos que se ofrecen con versiones para hombre y para mujer.

La Conselleria de Economía ha presentado, en el marco del VI Congreso de Economía Feminista que se celebra a en la Universitat Politècnica de València (UPV) entre los días 5 y 7 de septiembre, las principales conclusiones del estudio encomendado para conocer el posible impacto económico y social de la llamada ‘tasa rosa’ en la Comunitat, según ha explicado la Generalitat en un comunicado.

Se considera ‘tasa rosa’ el hecho que determinados productos o servicios que se ofrecen con versiones para hombres y para mujeres lo hacen a un precio superior en la versión femenina, «sin que se pueda justificar este incremento en ninguna característica objetiva del producto», ha explicado la administración.

El estudio ha concluido que «existe la ‘tasa rosa’ de forma que el mercado de la Comunitat penaliza a las mujeres sobre todo en dos aspectos»: «En la proporción de productos que tienen un precio más caro en la versión destinada a ellas y en el porcentaje de diferencia del precio, con siete puntos porcentuales de diferencia de media respecto a los hombres cuando sus versiones son las más caras», ha detallado.

Este informe ha analizado una serie de sectores de productos representativos de las compras cotidianas de las ciudadanas valencianas, estimando la cantidad de productos que en cada sector presentan diferencias de precio entre los productos femeninos y masculinos.

En total, se han estudiado un total de 398 productos y servicios, con versiones masculina y femenina «realmente comparables», en 75 establecimientos de siete localidades de la Comunitat: València, Castelló, Alicante, Elche, Gandia, Alcoi y Vila-real.

Los productos examinados pertenecen a los sectores de la dietética, higiene personal, perfumería, juguetes y videojuegos, deportes, telefonía y accesorios, productos para bebés, tintorerías, peluquerías, seguros y centros de depilación. Y una serie de categorías de producto en cada uno de ellos, por ejemplo, en higiene: hojas de afeitar, desodorante y crema facial.

También se ha llevado a cabo un análisis de las personas consumidoras que ha combinado las metodologías cuantitativa y cualitativa. La cualitativa, con tres grupos de discusión con siete mujeres participantes de diferentes edades, nivel de ingresos y nivel de estudios y la cuantitativa, consistente en una encuesta online a 414 personas, hombres y mujeres, residentes en la Comunitat a partir de 16 años.

El estudio constata que los sectores donde parece estar operando actualmente el mercado al aplicar la ‘tasa rosa’ y, por lo tanto, «donde parece más adecuado continuar investigando y actuar» es en higiene, perfumería y en las peluquerías.

Uno de los aspectos más destacables del estudio es cómo el mercado impone diferencias de precio en función de la introducción de detalles en los productos que justificarían esas diferencias en el precio.

«Es aquí donde se detecta más claramente que la mujer paga un precio mayor. Mientras que las diferencias de precio son solo de 1,6 puntos porcentuales cuando los productos femenino y masculino son similares (excepto en el color, por ejemplo), aumentan a un 8,1 cuando los productos femeninos incorporan pequeños detalles, y a un 9,3 cuando se trata de productos de la misma gamma, pero con mayores diferencias», ha explicado la Generalitat.

Asimismo, el estudio infiere en que existe actualmente «sensibilidad social sobre las cuestiones de género que influye en que cuando se trata explícitamente el tema de las posibles diferencias de precio en las versiones de un producto para los dos sexos, se percibe que éstas existen y perjudican sobre todo la mujer».

En cualquier caso, son las mujeres las que tienen una conciencia mayor de la extensión de la tasa rosa (6,8 sobre 10, mientras que la media es de 5,4).

Esta posición de partida hace que una mayoría de la población de la Comunitat Valenciana esté «a favor» de que las instituciones «intervengan en el fenómeno con políticas de sensibilización y la negociación con marcas y establecimientos como herramientas útiles para llevar a cabo la tarea, al generar una cierta presión sobre el mercado para que el mismo vigile el mecanismo por el cual finalmente las mujeres están siendo penalizadas», ha concluido la administración valenciana.

Fuente: (EUROPA PRESS)

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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