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Salud y Bienestar

Un estudio de IVI demuestra que se podrá predecir una predisposición mayor a contraer autismo en la descendencia

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VALENCIA, 9 DE FEBRERO DE 2020

La incidencia del trastorno del espectro autista (TEA), comúnmente conocido como autismo, ha aumentado de forma drástica en los últimos años. En España, actualmente, hay más de 450.000 casos diagnosticados. Aunque las mejoras en el diagnóstico y una mayor concienciación pueden explicar parte de este cambio, muchos investigadores atribuyen el incremento de las dos últimas décadas a factores moleculares y a la influencia del entorno.

En este sentido, el estudio titulado “Sperm DNA Methylation Epimutation Biomarker for Paternal Offspring Autism Susceptibility”, publicado recientemente en la revista Clinical Epigenetics en XDATE, muestra cómo unos biomarcadores identificados en el esperma humano podrían indicar la predisposición de un varón a concebir hijos con autismo.

“Estos biomarcadores son epigenéticos, lo que significa que implican cambios en los factores moleculares que regulan la actividad del genoma, como la expresión génica, independientes de la secuencia de ADN, y que en algunos casos no solo provocarían autismo en la descendencia, sino que podrían transmitirse a las generaciones futuras”, explica el doctor Nicolás Garrido, director de la Fundación IVI y autor del estudio.

Los investigadores han identificado un conjunto de biomarcadores concretos dentro de denominadas “regiones de metilación del ADN” –una alteración química que se produce cuando un grupo metilo se adhiere a una cadena de ADN y puede activar o desactivar genes-, en muestras de esperma de hombres cuyos hijos presentaban trastornos del espectro autista, diferentes a las de varones que concibieron a hijos sin TEA.

En una segunda fase, partiendo de estas características, han sido capaces de determinar qué muestras de semen entre un conjunto de muestras problema, en un estudio ciego, provenían de padres de hijos autistas, obteniendo resultados con una precisión del 90%, para demostrar la capacidad predictiva del test.

“Esto nos va a permitir en un futuro evaluar si un hombre posee un riesgo elevado de tener un hijo con TEA, lo cual supone un paso enorme hacia la identificación de los factores que pueden desencadenar esta enfermedad, así como a la creación de estrategias de prevención, dado que existen en algunos casos tratamientos para la corrección de algunas alteraciones epigenéticas”, comenta el Dr. Garrido.

En el estudio actual, investigadores de IVI, la Universidad de Valencia y la Universidad Estatal de Washington analizaron la epigenética del esperma, es decir, los procesos moleculares que afectan a la expresión génica, en dos grupos de hombres: trece que habían concebido hijos con autismo y otros trece cuyos hijos no presentaban TEA, centrándose específicamente en la metilación del ADN. Así, detectaron 805 regiones diferenciales de metilación del ADN que podrían actuar potencialmente como biomarcadores epigenéticos en la transmisión del autismo por parte de los padres.

Estas conclusiones se están ampliando con más investigaciones y pruebas que permitirán desarrollar una herramienta médica potencial. Para ello, los investigadores de IVI, en colaboración con especialistas de otros países e instituciones, trabajan ya en un estudio más extenso, con la intención de ampliar la muestra a más de 100 hombres.

“Con una mayor investigación, este biomarcador también permitiría rastrear cómo se producen desde el inicio los cambios epigenéticos. Descubrimos hace años que los factores ambientales pueden alterar la epigenética de la línea germinal del esperma o el óvulo. Con esta herramienta podríamos realizar estudios sobre una muestra de población más amplia para determinar qué tipo de factores ambientales pueden provocar estos cambios epigenéticos”, concluye el Dr. Garrido.

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Salud y Bienestar

Beber tres tazas de café al día podría reducir el riesgo de alzhéimer, según un estudio de Harvard

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El consumo habitual de café con cafeína podría tener un efecto protector frente al declive cognitivo y la demencia, incluido el alzhéimer, según una amplia investigación liderada por la Universidad de Harvard y publicada en la revista médica JAMA.

El estudio ha seguido durante casi 40 años a más de 130.000 personas, convirtiéndose en uno de los análisis más prolongados sobre la relación entre café, té y salud cerebral.

La cantidad clave: tres tazas de café al día

Los investigadores concluyen que el mayor beneficio se obtiene con un consumo aproximado de 300 miligramos diarios de cafeína, lo que equivale a unas tres tazas de café americano. Esta cantidad se asocia a una reducción del 18% en el riesgo de desarrollar demencia.

El trabajo subraya que aumentar la dosis no aporta beneficios adicionales y que el efecto protector solo se observa con café con cafeína. El café descafeinado no mostró una relación significativa con la reducción del riesgo.

El té también protege, pero con moderación

El también aparece como una bebida beneficiosa para la salud cognitiva, aunque en menor medida. El consumo de una o dos tazas diarias se asocia a una reducción del riesgo de demencia del 14%. Superar esa cantidad no incrementa el efecto protector.

¿Por qué el café podría proteger el cerebro?

Los autores del estudio señalan que la combinación de cafeína y polifenoles, especialmente las catequinas, podría desempeñar un papel clave en la protección neuronal. Estos compuestos tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias que podrían ayudar a frenar procesos relacionados con el envejecimiento cerebral.

Entre los posibles mecanismos, los investigadores apuntan a:

  • Reducción de la acumulación de proteína beta-amiloide

  • Disminución de la inflamación cerebral

  • Mejora de la sensibilidad a la insulina, un factor relacionado con el riesgo de demencia

No obstante, advierten de que estos mecanismos aún deben confirmarse con estudios adicionales.

Un seguimiento de cuatro décadas

La investigación se basa en dos grandes estudios epidemiológicos iniciados en Estados Unidos en los años 80. Durante el seguimiento, los participantes completaron cuestionarios periódicos sobre su dieta y estilo de vida.

Hasta 2023 se diagnosticaron más de 14.000 casos de demencia. Los datos muestran que el declive cognitivo fue más frecuente entre quienes no consumían ni café ni té, frente a quienes alcanzaban el consumo moderado recomendado de cafeína.

Consumo responsable y estilo de vida saludable

Los autores recuerdan que el café y el té pueden formar parte de un estilo de vida saludable, pero no sustituyen otras medidas clave para proteger el cerebro, como el ejercicio físico, una dieta equilibrada y el control de factores de riesgo cardiovascular.


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