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Crean una vacuna para prevenir y curar el cáncer cerebral

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vacuna cancer cerebral
PIXABAY

Un equipo de científicos del hospital universitario Brigham and Women’s, el segundo más grande de la Escuela de Medicina de Harvard, ha desarrollado una novedosa vacuna para curar y prevenir simultáneamente el cáncer cerebral que utiliza células tumorales.

Algunos equipos científicos están trabajando en un nuevo enfoque dentro de la medicina oncológica que pretende convertir células cancerosas en potentes agentes anticancerígenos.

Vacuna para el cáncer cerebral

Este es el caso del laboratorio de Khalid Shah, director del Centro de Células Madre e Inmunoterapia Traslacional del Hospital Brigham and Women’s (BWH, por sus siglas en inglés) y miembro fundador del sistema sanitario Mass General Brigham. Los investigadores de su equipo han desarrollado una nueva terapia celular para eliminar tumores establecidos e inducir inmunidad a largo plazo, entrenando al sistema inmunitario para que pueda evitar la reaparición del cáncer.

«Nuestro equipo persigue una idea sencilla: coger células cancerosas y transformarlas en asesinas del cáncer y vacunas. Mediante ingeniería genética, estamos reutilizando células cancerosas para desarrollar una terapia que elimine las células tumorales y estimule el sistema inmunitario, tanto para destruir los tumores primarios como para prevenir el cáncer», afirma Shah, que también es profesor de la Facultad de Medicina de Harvard (EE UU).

El futuro de las vacunas

Las vacunas contra el cáncer son un área de investigación activa para muchos laboratorios, pero el enfoque adoptado por Shah y su grupo es distinto. En lugar de utilizar células tumorales inactivadas, el equipo reutiliza células tumorales vivas, que poseen una característica inusual.

Al igual que las palomas mensajeras, las células tumorales vivas recorren largas distancias por el cerebro para volver al lugar donde se encuentran sus compañeras. Aprovechando esta propiedad única, su equipo manipuló células tumorales vivas mediante la herramienta de edición de genes CRISPR-Cas9 y las reutilizó para liberar un agente destructor de células tumorales.

Por otro lado, las células tumorales modificadas se diseñaron para que facilitaran al sistema inmunitario su detección, etiquetado y memorización, lo que prepara a su vez a este sistema que nos protege de enfermedades ante una respuesta antitumoral a largo plazo.

Los científicos desarrollaron una estrategia terapéutica bifuncional mediante la transformación de células tumorales vivas en una terapéutica. / Kok Siong Chen and Khalid Shah

Los científicos desarrollaron una estrategia terapéutica bifuncional mediante la transformación de células tumorales vivas en una terapéutica. / Kok Siong Chen and Khalid Shah

Células humanas y tecnología CRISPR

El equipo probó sus células tumorales terapéuticas (ThTC), mejoradas con CRISPR y modificadas mediante ingeniería inversa, en distintos modelos de ratón. Entre ellos incluyeron uno que contenía células de médula ósea, hígado y timo derivadas de humanos, imitando el microentorno inmunitario humano.

En todos los trabajos que hacemos en el centro, aunque sea muy técnico, nunca perdemos de vista al paciente

Khalid Shah

Los investigadores también incorporaron a la célula cancerosa un interruptor de seguridad de dos capas que, cuando se activa, erradica las ThTC en caso necesario. Esta terapia celular de doble acción resultó segura, aplicable y eficaz en estos modelos en ratón. Aunque se necesitan más pruebas y desarrollos, el equipo eligió específicamente este modelo y utilizó células humanas para allanar el camino a la hora de trasladar sus hallazgos a los pacientes.

«En todos los trabajos que hacemos en el centro, aunque sea muy técnico, nunca perdemos de vista al paciente. Nuestro objetivo es adoptar un enfoque innovador pero traducible, de modo que podamos desarrollar una vacuna terapéutica contra el cáncer que, en última instancia, tenga un impacto duradero en la medicina», subraya Shah.

Referencia:

Chen KS et al. “Bifunctional cancer cell-based vaccine concomitantly drives direct tumor killing and antitumor immunity”. Science Translational Medicine.

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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Daraxonrasib, el nuevo fármaco contra el cáncer de páncreas que duplica la supervivencia

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AVANCE| El CSIC descubre cómo detectar el cáncer de páncreas a través de un análisis de sangre
EFE/Sáshenka Gutiérrez/Archivo

Daraxonrasib se ha convertido en una de las novedades más importantes en la investigación contra el cáncer de páncreas metastásico. Este fármaco oral, diseñado para bloquear la vía RAS, ha logrado resultados relevantes en pacientes con adenocarcinoma ductal de páncreas avanzado y ya ha recibido la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).

Los resultados del ensayo clínico de fase 3 RASolute 302, publicados en The New England Journal of Medicine, muestran que los pacientes tratados con daraxonrasib tuvieron una supervivencia global mediana de 13,2 meses, frente a los 6,6 meses registrados entre quienes recibieron quimioterapia en el grupo con mutaciones RAS G12.

Es uno de los avances más destacados de los últimos años para un tumor que continúa siendo especialmente difícil de tratar.

¿Qué es el daraxonrasib?

Daraxonrasib es un fármaco oral que actúa sobre la proteína RAS, una pieza fundamental de las señales que intervienen en el crecimiento de las células tumorales.

Las mutaciones en RAS están presentes en más del 90% de los tumores de adenocarcinoma ductal de páncreas. El objetivo del tratamiento es bloquear esas señales para dificultar la proliferación de las células cancerosas.

El medicamento se administra en comprimidos y, en Estados Unidos, la dosis recomendada es de 300 miligramos una vez al día.

Los resultados que han despertado el interés de los oncólogos

El ensayo RASolute 302 incluyó a 500 pacientes con cáncer de páncreas metastásico previamente tratado. De ellos, el 91,8% presentaba mutaciones RAS G12.

Los resultados mostraron una diferencia significativa frente a la quimioterapia:

  • Supervivencia global: 13,2 meses con daraxonrasib frente a 6,6 meses con quimioterapia en pacientes con RAS G12.
  • Supervivencia libre de progresión: 7,3 meses frente a 3,5 meses.
  • En el conjunto de pacientes, la supervivencia global fue de 13,2 frente a 6,7 meses.
  • El riesgo relativo de muerte fue aproximadamente un 60% menor con daraxonrasib en el análisis del ensayo.

Estos datos son los que explican el optimismo de especialistas como Mariano Ponz-Sarvisé, oncólogo del Área de Cáncer de Hígado y Páncreas del Cancer Center Clínica Universidad de Navarra, que ha participado en la investigación.

El especialista ha destacado que los datos de supervivencia son «espectaculares» y confía en que este tipo de tratamiento pueda cambiar el escenario de los pacientes con enfermedad metastásica.

¿Por qué el cáncer de páncreas es tan difícil de tratar?

El adenocarcinoma ductal de páncreas es uno de los tumores que presenta mayores dificultades terapéuticas.

Una de las razones es que puede crecer durante bastante tiempo sin provocar síntomas específicos. Cuando aparecen las señales que permiten sospechar de la enfermedad, en muchos casos el tumor ya se ha extendido a otros órganos.

Además, el cáncer de páncreas tiene una característica biológica particular: una gran cantidad de estroma, el tejido que rodea y da soporte a las células tumorales.

Esta estructura puede dificultar que determinados tratamientos lleguen con facilidad a las células cancerosas.

A ello se suma la enorme importancia de la vía RAS. Las alteraciones de esta vía aparecen en más del 90% de los adenocarcinomas ductales de páncreas, lo que la convierte en una de las principales dianas de investigación.

Un tratamiento oral frente a la quimioterapia

Otra de las características que diferencia a daraxonrasib es que se administra por vía oral.

En el ensayo de fase 3, los efectos adversos de grado 3 o superior aparecieron en el 61,8% de los pacientes tratados con daraxonrasib y en el 69,6% de los que recibieron quimioterapia. Además, los efectos adversos relacionados con el tratamiento que obligaron a suspenderlo se produjeron en el 1,2% de los pacientes del grupo de daraxonrasib frente al 11,2% del grupo de quimioterapia.

Entre los efectos secundarios descritos en los estudios aparecen problemas dermatológicos, diarrea, náuseas, inflamación de la mucosa, vómitos y cansancio.

Esto no significa que el fármaco esté libre de efectos secundarios ni que pueda sustituir a la quimioterapia en todos los pacientes. Su utilización depende de las características del tumor, los tratamientos recibidos previamente y la situación clínica de cada persona.

Estados Unidos ya ha aprobado el daraxonrasib

La FDA aprobó Rasonque, el nombre comercial de daraxonrasib, el 26 de agosto de 2026 para adultos con adenocarcinoma de páncreas metastásico que hayan recibido al menos una terapia sistémica previa o que no sean candidatos a determinados tratamientos combinados.

La aprobación convierte a daraxonrasib en una nueva opción terapéutica para pacientes con una enfermedad que históricamente ha contado con pocas alternativas cuando progresa después del tratamiento inicial.

¿Cuándo llegará a España y al resto de Europa?

La situación en Europa es diferente. Aunque el medicamento ya cuenta con aprobación en Estados Unidos, su disponibilidad y financiación en Europa dependen de los procesos regulatorios y de acceso de cada territorio.

Por eso, la aprobación estadounidense no significa que todos los pacientes españoles puedan acceder automáticamente al tratamiento.

El propio Ponz-Sarvisé ha explicado que el acceso al medicamento en Europa es uno de los principales retos pendientes y ha animado a los pacientes a consultar con sus oncólogos las posibilidades existentes, incluidos los ensayos clínicos.

Un avance importante, pero no una cura

Los resultados de daraxonrasib son relevantes, pero conviene ponerlos en contexto. No se trata de una cura para el cáncer de páncreas metastásico ni todos los pacientes responden de la misma manera.

Lo que muestran los ensayos es que, en pacientes con cáncer de páncreas metastásico previamente tratado, el fármaco consigue prolongar de forma significativa la supervivencia y el tiempo sin progresión frente a la quimioterapia.

Para los especialistas, el avance tiene además un significado que va más allá de este medicamento concreto: demuestra que RAS puede convertirse en una diana terapéutica efectiva en uno de los tumores que durante décadas ha presentado mayores dificultades para ser tratado.

Y esa es precisamente la esperanza que abre daraxonrasib: que el cáncer de páncreas pueda dejar de ser un tumor contra el que solo se dispone de tratamientos limitados y avance hacia una medicina cada vez más dirigida a las características moleculares de cada paciente.

 

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