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Valencia

La defensa de Alfonso Grau: «Si las empresas pagaron gastos del PP, no hay malversación»

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Alfonso Grau caso Imelsa
El exvicealcalde de València Alfonso Grau (3 i), durante el juicio en la Audiencia de Valencia por la pieza A del caso Imelsa. EFE/Biel Aliño/Archivo

València, 13 feb (OFFICIAL PRESS-EFE).- El abogado del exvicealcalde de Valencia Alfonso Grau ha sostenido este martes en su informe final que «si fue el dinero de la empresas el que pagó los gastos electorales de un partido (PP), eso no tiene nada que ver con la malversación de caudales públicos», al tiempo que ha pedido la libre absolución del que fue mano derecha de Rita Barberá durante cerca de 20 años.

El letrado Jesús Bonet ha leído su informe final en la última sesión del juicio por la pieza A del caso Imelsa, en la que están procesados Alfonso Grau, la exsecretaria del grupo municipal del PP Mari Carmen García Fuster, el exgerente de la Fundación Turismo Valencia José Salinas y el exresponsable de la Fundación de la Comunitat Valenciana para la Innovación Urbana Juan Eduardo Santón.

Grau, de 83 años, está acusado de los delitos de malversación, cohecho en su modalidad continuada y falsedad documental en relación a supuestas corruptelas para engordar la ‘caja B’ del partido y financiar con ella las campañas electorales del PP de València en 2007 y 2011.

Ya fue condenado por cohecho (9 meses y 1 día de prisión) por aceptar como regalo dos relojes de lujo de un empresario que había suscrito 16 contratos con el Ayuntamiento entre 2006 y 2015.

La defensa de Alfonso Grau en el Caso Imelsa

La defensa de Grau ha criticado la inclusión al final del juicio de la acusación de falsedad documental. «El fiscal piensa en que se ha falseado algo para dar cobertura a la malversación, que no se sostiene», ya que a juicio de este letrado las fundaciones que supuestamente derivaron fondos para las campañas del PP no pertenecían al sector público.

Para sostener esta tesis, Bonet ha citado varios párrafos de la sentencia del caso Nóos, en el que Grau -presidente de Turismo Valencia- fue absuelto.

«Si son las aportaciones empresariales (de empresas adjudicatarias del Consistorio) las que motivan el delito, estaríamos ante un supuesto de financiación ilegal», ha manifestado el letrado en referencia a un delito que no se incorporó al Código Penal hasta 2015.

«Seguimos sin saber cuál es el elemento del cohecho»

Sobre la acusación de cohecho, ha afirmado: «seguimos sin saber cuál es el elemento del cohecho, cómo se cifra o canaliza, y eso que se han investigado cuentas bancarias. Si hubiese elementos indiciarios los tendríamos en la sala, y no hay nada. ¿Qué dinero se quedó Grau, cómo lo hizo?».

El abogado ha defendido la declaración contradictoria del que fue asesor de Grau y empleado de Laterne, Jesús Gordillo.

«Podría parecer una casualidad, pero parece causalidad», que Gordillo se incorporase como economista a la plantilla de funcionarios del Ayuntamiento de València en 2017, ha afirmado Bonet.

«Alguien quizá conocía su necesidad, estaba en paro. Su aparición en la causa -entregando documentación que permitió ampliar la investigación a 2007- se produce cuando se consideraron prescritos estos hechos por el juez instructor, y gracias a su intervención se reaviva la investigación, es terriblemente extraño».

«¿Alguien se ha preguntado por qué hizo Gordillo lo que hizo? ¿Nadie se ha planteado que a lo mejor le pesó en la conciencia lo que había hecho con quien menos se lo merecía? Si hubiese sido al revés su declaración hubiese sido bienvenida, pero parece que la figura de los arrepentidos sólo es válida si juega a favor de las acusaciones», ha lamentado.

Por último, ha abundado en la «inexistente capacidad de decisión atribuida a Grau» tanto en el Consistorio como en las fundaciones que intervienen en esta causa, y en las dudas que existían sobre su pertenencia al sector público o privado porque, como ha subrayado en varias ocasiones «la malversación no puede ser imprudente, ha de ser dolosa».

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Sucesos

Arranca el juicio por el crimen del canónigo de València: el portero relata sus prácticas sexuales y una deuda de 20 euros por sexo oral

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muerte cura Valencia
Varios agentes de la Policía Nacional tras el crimen - Rober Solsona - Europa Press - Archivo

El conserje del edificio, único testigo en la primera sesión, describe con detalle la vida privada de Alfonso López Benito

Este lunes ha comenzado en la Ciudad de la Justicia de València el juicio por el crimen del canónigo emérito de la Catedral de València, Alfonso López Benito, asesinado en enero de 2024 en el piso que le había cedido el Arzobispado en la calle Avellanas, en pleno centro histórico de la ciudad.

En el banquillo de los acusados se sienta Miguel Tomás V. N., un hombre sin hogar, único detenido y procesado por estos hechos. El caso será juzgado por un jurado popular compuesto por nueve titulares y dos suplentes, ya constituido tras una compleja selección marcada por numerosas excusas de los candidatos.


La Fiscalía sostiene que el acusado tuvo una “participación directa y decisiva”

Tras la constitución del jurado, el fiscal Antonio Gastaldi ha explicado su tesis acusatoria, manteniendo que el procesado estuvo en la vivienda el día de los hechos, facilitó la entrada al autor material del crimen y se aprovechó económicamente de la víctima. Aunque la Fiscalía ha rebajado su calificación inicial —de autor material a cooperador o cómplice—, insiste en que su implicación fue “directa, eficaz y decisiva”.

Por su parte, la defensa, ejercida por el letrado Jorge Carbó, ha reclamado el respeto a la presunción de inocencia y ha denunciado una investigación policial “incompleta y sesgada”. Según Carbó, se señaló a un culpable desde el inicio y después se intentó ajustar la investigación a esa hipótesis, sin hallar pruebas concluyentes de la presencia del acusado en la vivienda.


El portero, único testigo: “Era muy frecuente que subieran chicos necesitados”

La primera sesión del juicio ha contado con un único testigo: el conserje del edificio de la calle Avellanas, quien ha ofrecido un relato minucioso de las costumbres sexuales del canónigo y del ambiente que rodeaba la vivienda.

Según su testimonio, Alfonso López Benito vivía solo desde finales de 2017, aunque ocasionalmente convivía con un hombre rumano que ejercía labores de protección frente a los jóvenes que acudían al piso. “Había etapas en las que subían muchos chicos, casi siempre personas muy necesitadas, con adicciones y en una situación muy vulnerable”, ha señalado.

El portero ha explicado que, en una etapa posterior, el sacerdote intentaba que los encuentros se produjeran fuera de su horario laboral para evitar conflictos con los vecinos, que estaban “hartos” de la situación.


“Le prometió 60 euros por sexo oral, pero solo le pagó 40”

Uno de los momentos más impactantes de la declaración ha sido el relato de un joven que bajó del piso llorando y visiblemente afectado. Según el testigo, el chico le confesó que el canónigo le había ofrecido 60 euros a cambio de una felación, pero que finalmente solo le pagó 40.

“Me dijo que aceptó por pura necesidad y que se sintió humillado”, ha recordado el conserje, quien también ha relatado amenazas y episodios de tensión protagonizados por algunos de los hombres que acudían a la vivienda.


El día del crimen: mensajes enviados desde el móvil del canónigo ya fallecido

El conserje también ha reconstruido el día en que se descubrió el cadáver, el 23 de enero de 2024. Esa mañana recibió un mensaje desde el teléfono del canónigo que no le resultó extraño, ya que mantenían cierta confianza. Sin embargo, horas después, un amigo íntimo del sacerdote acudió preocupado al edificio al no lograr contactar con él.

Ambos subieron al piso y, tras abrir con la llave, encontraron a Alfonso López Benito muerto en la cama, con signos evidentes de violencia. Poco después, el portero recibió un segundo mensaje desde el mismo teléfono: “Miguel, está todo bien”. “Fue aterrador: acababa de ver a una persona muerta y me estaba escribiendo”, ha declarado.


Un carácter difícil y una vida cada vez más aislada

El testigo ha descrito al canónigo como una persona de carácter complicado, con escasa relación con el Arzobispado y frecuentes críticas hacia la jerarquía eclesiástica. “Tenía un carácter jodido”, ha afirmado, recordando también conflictos con vecinos durante la pandemia por su negativa a usar mascarilla.

A pesar de mantener una relación cordial con él, el conserje ha reconocido que le producía “asco” la situación que vivía el sacerdote y que se prolongó durante años sin que nadie pusiera freno.


El juicio continuará hasta el 3 de febrero

Tras esta primera sesión, el magistrado ha dado por concluida la jornada y ha citado al jurado para continuar este martes. El acusado, que se ha mostrado tranquilo durante la vista, ha sido trasladado a la prisión de Picassent, desde donde será conducido diariamente mientras dure este juicio, uno de los más mediáticos y controvertidos de los últimos años en València.

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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