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Fallas

GALERÍA| Las lágrimas de Carmen Martín y Galiana en la cremà de la falla municipal

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cremà falla municipal 2022
Foto: Toni Cortés

València, 19 mar (OFFICIAL PRESS- EFE).- Las lágrimas de Carmen Martín y Carlos Galiana en la Cremà de la falla municipal simbolizan y representan el triunfo de los miles de falleros que ante la lluvia y el frío, que también amenazaron la última noche de fallas, no pudieron con la magia de esta fiesta. La tradición de quemar el arte satírico y de fantasía de unas fiestas que este año volvían con ilusión y esperanza a una relativa normalidad tras la pandemia pero que han quedado condicionadas y afectadas por la borrasca Celia.

Y han sido precisamente dos fallas dedicadas a las consecuencias del cambio climático, a las advertencias del calentamiento global y la necesidad de avanzar hacia un desarrollo sostenible, la municipal de la plaza del Ayuntamiento y la cercana de Convento Jerusalén, las que han concitado más atención a la hora de someterse al ritual del fuego purificador que anuncia la llegada de la primavera.

La Cremà ha estado protagonizada por el mal tiempo que ha dominado la semana fallera y ha dejado estas fiestas declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad como las más lluviosas y con menos horas de sol en 84 años, lo que se ha traducido también en cancelaciones de reservas hoteleras y hosteleras para un fin de semana que prometía volver a cifras económicas prepandemia.

Y a las once de la nochellegaba la hora de quemar la falla municipal, en plena plaza del Ayuntamiento -el «kilómetro cero» del paseo fallero y donde se disparan las mascletaes más multitudinarias- y que este año, con un presupuesto de 205.000 euros (sufragados por el Ayuntamiento) y obra de Alejandro Santaeulalia y el artista urbano Dulk, llevaba por lema medioambiental la frase «Protegix allò que estimes» (protege lo que amas) que inmortalizó Jacques Cousteau.

El monumento era un canto a la Naturaleza repleto de animales en peligro de extinción y construida con materiales sostenibles para alertar del riesgo de que desaparezcan muchas especies de flora y fauna, como el enorme oso polar con mirada triste e incierta que se ha convertido en uno de los emblemas de estas Fallas.

Bajo la lluvia y ante la emoción de la fallera mayor, Carmen Martín, y su corte de honor, junto a autoridades como el president de la Generalitat, Ximo Puig, la ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, y el alcalde de València, Joan Ribó, la falla ha ardido sin problema y en cinco minutos se ha convertido en una pira ante la mirada de miles de personas que abarrotaban la plaza y sus calles aledañas.

 

Seis meses después de las últimas Fallas -las de septiembre de 2021 que quemaron los monumentos que no pudieron arder en marzo de 2020 por el confinamiento ni en marzo del año siguiente por las restricciones de la pandemia-, miles de personas han salido a la calle, con paraguas y abrigo, para ver arder las 766 fallas -entre grandes e infantiles- diseminadas por la ciudad y alrededores, que este año sumaban un presupuesto total de 12,5 millones de euros.

Tras la Cremà infantil -que ha dejado para el recuerdo la agonía de la falla municipal, que no lograba prender a causa de la lluvia y el viento-, las fallas grandes han comenzado a quemarse por cada barrio a las diez de la noche, a los sones de las bandas de música y entre castillos de fuegos artificiales, y media hora más tarde ha sido el turno del elegido como mejor monumento de 2022, el de Convento Jerusalén con el lema «2030» y obra de Pere Baenas.

Con un presupuesto de 315.000 euros, esa falla hacía una alegoría, imponente y llena de riqueza cromática y simbólica, sobre los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la ONU para salvar el planeta de los excesos humanos, y ha vuelto a ser una de las fallas más visitadas, como las del resto de la sección Especial, las de mayor inversión y espectacularidad.

Entre estas últimas se encontraba otra de las más admiradas, el «Jaque» de la falla del Pilar (segundo premio) que albergaba uno de los ninots más virales de este año por la guerra en Ucrania, el de Vladímir Putin jugando a los bolos con Joe Biden y Xi Jinping, y que como el resto ha sido pasto de las llamas.

Este año se han salvado del fuego, por votación popular, los grupos «Fantástica indumentaria» (de Carlos Carsí para l’Antiga de Campanar) y «Mare mòbil» (de José Gallego para Convento Jerusalén), que pasarán a formar parte del Museo Fallero de València.

La Cremà fue  vigilada y atendida por un dispositivo reforzado de bomberos que presta atención especial a los efectos del viento para evitar daños en fachadas o mobiliario urbano.

Después llegaba el turno de los 1.400 trabajadores del servicio extraordinario de limpieza que ha montado el Ayuntamiento para que durante toda la madrugada se recojan los residuos de las fallas quemadas y de la intensa vida de calle que se ha hecho estos días, a pesar del tiempo tan desapacible que ha hecho y que ha obligado a suspender actos festivos y pirotécnicos.

Con la incertidumbre ante la irrupción de la crisis económica que se deriva ya de la invasión rusa de Ucrania, el mundo fallero, que había cogido aire con estas fiestas para intentar volver a la normalidad prepandemia, afronta las Fallas de 2023 con la previsión de reducir su inversión, lo que puede afectar a todos los sectores que dependen, a lo largo de todo el año, de esta fiesta universal.

Carlos Bazarra

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Fallas

¿Sabías que las Fallas también se celebran en Argentina? Mar del Plata mantiene viva la tradición desde 1954

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Mientras en València las Fallas de Valencia terminan con la Cremà, al otro lado del Atlántico comienza otra fiesta fallera con más de 70 años de historia.

La ciudad argentina de Mar del Plata celebra desde 1954 su propia versión de las Fallas, una tradición que mantiene viva la cultura valenciana a más de 10.000 kilómetros de distancia.

Una tradición valenciana que cruzó el océano

Todo comenzó cuando emigrantes valencianos fundaron la Unión Regional Valenciana para preservar sus raíces.

Ese mismo año plantaron su primera falla, iniciando una tradición que se ha mantenido de forma ininterrumpida durante 72 años con la llamada Semana Fallera Marplatense.

Hoy en día, la fiesta incluye todos los elementos clásicos:

  • Paellas populares
  • Elección de falleras mayores
  • Ofrenda a la Virgen de los Desamparados
  • Buñuelos de calabaza
  • Y, por supuesto, una gran falla

La falla 2026: “Sudestada y temblor”

El monumento de este año, plantado en el Boulevard Marítimo, ha sido bautizado como “Sudestada y temblor”, en referencia a los fuertes vientos típicos de la zona.

La falla, de grandes dimensiones, mezcla:

  • Mitología (dioses griegos)
  • Crítica social
  • Temas actuales como el cambio climático o la desigualdad

Incluso incorpora un simbólico Caballo de Troya con una urna, donde los visitantes pueden dejar mensajes para quemar durante la Cremà.

Fallas sin pólvora (pero con el mismo espíritu)

A diferencia de Valencia, en Mar del Plata no se pueden celebrar mascletás ni castillos de fuegos artificiales debido a restricciones legales.

Aun así, la fiesta mantiene su esencia con:

  • Espectáculos de luz
  • Actos culturales
  • Gastronomía típica valenciana

Buñuelos frente al mar: la clave para financiar la fiesta

Uno de los elementos más curiosos es cómo se financian estas Fallas:

Los organizadores venden buñuelos de calabaza y paellas durante todo el verano, convirtiéndose en una tradición gastronómica muy popular entre locales y turistas.

Una Cremà que une dos continentes

Como en Valencia, la fiesta termina con la Cremà, que este 2026 se celebra el 28 de marzo, cerrando una edición y dando inicio simbólico a la siguiente.

Más de siete décadas después, las Fallas de Mar del Plata demuestran que la cultura valenciana no entiende de distancias.

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