Síguenos

PORTADA OFFICIAL PRESS

Dos años de prisión para la excúpula de la CAM por los negocios en el Caribe

Publicado

en

Madrid, 15 dic (EFECOM).- La Audiencia Nacional ha condenado al ex director general de la extinta Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) Roberto López Abad y ex director general de empresas Daniel Gil a dos años de prisión por los negocios inmobiliarios con Valfensal en el Caribe, que causaron a la entidad un perjuicio de 28 millones.
En una sentencia conocida este martes, la sección primera de la sala de lo Penal ratifica el acuerdo de conformidad alcanzado por los administradores de Valfensal, Juan Vicente Ferri y José Salvador Baldó, a los que condena a otros dos años de cárcel como «inductores» de administración desleal y tres delitos contra la Hacienda Pública.
La causa parte de la querella que interpuso en 2012 el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que en su escrito sostenía que «con el conocimiento y consentimiento de López Abad y Gil, se desviaron fondos en beneficio de Ferri y Baldó, sus socios de Valfensal, gracias a una política de opacidad y falta de transparencia que generó en una provisión de 28 millones de euros».
Los magistrados consideran que ha quedado «plenamente acreditado» que la CAM sufrió un «gravísimo perjuicio como consecuencia de la actuación fraudulenta de los acusados», que llevaron a cabo una gestión «negligente a través de una serie de operaciones arriesgadas a la vista de las circunstancias de mercado».
Al respecto, sostiene que estas operaciones «han de encuadrarse dentro de la intervención de la CAM por parte del Banco de España», que achacan a la negligencia de la excúpula, lo que obligó al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) a inyectar dinero público para «paliar» la situación.
La sentencia, de la que ha sido ponente el juez Jesús Eduardo Gutiérrez, califica de ilícitas varias operaciones de compra, como la del Hotel Caracol, situado en la Riviera Maya (México) por 60,4 millones de dólares, y de la que no consta «ningún informe relativo a la propuesta de inversión» que debía haber realizado el hólding inmobiliario de la CAM, TIP.
Asimismo, ve «significativa» la prueba pericial elaborada por el Banco de España, según la cual la inspección de la caja de 2008 «puso de manifiesto la falta de control de los riesgos de crédito y liquidez, cuya gestión presentaba deficiencias críticas».
De hecho, el informe aseguraba que la gestión del riesgo de crédito «estaba supeditada a los intereses del socio o los de la caja, habiendo incurrido en malas prácticas bancarias», una línea «personalista» de la que responsabilizaba a López Abad y Gil.
En esta línea se pronuncian los jueces, que entienden que fueron ambos quienes llevaban «de hecho, aunque no de derecho» la administración de la CAM, negociando «directamente» con los representantes legales de Valfensal.
De este modo, López Abad y Gil «‘estudiaban’ tales operaciones, siempre a iniciativa de Ferri y Baldó, que manifestaban qué tipo de operación, qué tipo de financiación y qué importe debía tener».
Esta «gestión personalista» hacía que los trámites se supeditaran «siempre» a la decisión y al «visto bueno» del entonces director general de la caja y de su director de empresas, reduciendo al Consejo de Administración a una «actuación meramente formal».
Por ello, la sala condena a ambos a dos años de cárcel y cinco años de inhabilitación, como autores responsables de un delito de administración desleal al que aplican como atenuantes las dilaciones indebidas del caso.
Respecto a Ferri y Baldó, confirma seis meses de prisión por administración desleal y otros seis meses por cada uno de los tres delitos contra la Hacienda Pública de los ejercicios 2009, 2010 y 2013, de los que se les acusaba; ambos deberán abonar además una multa de más de tres millones de euros.
En relación a la responsabilidad civil, los cuatro tendrán que pagar de forma conjunta y solidaria al FGD 28 millones de euros en concepto del perjuicio causado, de los que se deducirán los 12,5 millones ya consignados por los administradores de Valfensal.
Precisamente Gil es uno de los cuatro acusados que estos días se sientan en el banquillo de la Audiencia Nacional por la reestructuración de deuda de la promotora inmobiliaria Hansa Urbana en 2011, que habría provocado un daño a la caja de 37,7 millones.
En esta causa, tanto la Fiscalía Anticorrupción como el FGD solicitan para ellos cuatro años de prisión.

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

PORTADA OFFICIAL PRESS

Un avión de Turkish Airlines aterriza de emergencia en Barcelona por una amenaza de bomba

Publicado

en

El aparato quedó aislado en pista, rodeado por equipos de emergencia y escoltado por un avión de combate tras activar el código 7700

Un avión de la aerolínea Turkish Airlines ha protagonizado este jueves por la mañana un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Barcelona-El Prat tras detectarse una “amenaza a bordo”, según han informado fuentes aeroportuarias y ha avanzado Catalunya Ràdio. El incidente ha activado de inmediato los protocolos de seguridad aérea.

Se trata de un Airbus A321, correspondiente al vuelo TK1853, que cubría la ruta entre Estambul y Barcelona. La aeronave tomó tierra a media mañana y fue apartada de las terminales, donde permanece inmovilizada mientras se desarrolla el operativo de seguridad.

Activado el protocolo de emergencia

Según datos de plataformas de seguimiento aéreo como FlightRadar24, el piloto activó el código 7700, la señal internacional de emergencia general, cuando el avión se encontraba sobrevolando la zona de Cerdeña. Este código alerta a los controladores de tráfico aéreo de una situación crítica y otorga prioridad absoluta al aparato en el espacio aéreo.

Fuentes del sector señalan que el código 7700 puede responder a múltiples escenarios, como amenazas de seguridad, incendios, fallos técnicos o emergencias médicas, aunque por el momento no se ha detallado la naturaleza exacta del incidente ocurrido a bordo.

Avión aislado y despliegue de seguridad

Tras el aterrizaje, el avión fue conducido a una zona alejada de las terminales y rodeado por servicios de emergencia, incluidos efectivos de bomberos, personal sanitario y fuerzas de seguridad. Testigos y fuentes especializadas indican además que la aeronave habría sido escoltada por un avión de combate durante la fase final de aproximación al aeropuerto, una medida excepcional que se adopta ante posibles riesgos graves.

Por ahora, no se ha informado de heridos ni de evacuaciones, y las autoridades aeroportuarias no han confirmado si la amenaza fue real o una falsa alarma. Tampoco se ha detallado cuántos pasajeros viajaban a bordo ni si el tráfico aéreo del aeropuerto se ha visto afectado.

Investigación en curso

Las autoridades competentes mantienen abierta una investigación para esclarecer lo ocurrido y evaluar la amenaza que motivó la activación del protocolo. Se espera que en las próximas horas se facilite información oficial tanto sobre el origen de la alerta como sobre la situación de los pasajeros y la tripulación.

 

 

Continuar leyendo