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Salud y Bienestar

Efectos psicológicos del confinamiento en embarazadas: tristeza y nerviosismo

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Efectos psicológicos del confinamiento en embarazadas: tristeza y nerviosismo

Valencia, 24 mar (EFE).- Peor estado general de salud, más tristeza y más nerviosismo son algunos de los efectos psicológicos adversos del confinamiento producido por la pandemia en embarazadas y durante el periodo inicial del puerperio.
Estas son algunos de los resultados del proyecto GESTACOVID, realizado por profesionales del servicio de Obstetricia del Hospital La Fe de València y publicado en The Journal of Maternal-Fetal and Neonatal Medicine.
Tras entrevistar a 754 mujeres embarazadas (301 respondieron en papel y 453 en línea) que estuvieron en un período de confinamiento de al menos un mes, aunque la media fue de 55 días, el equipo investigador ha determinado que en un 58,22 % de los casos el cribado fue positivo.
En estas mujeres se observó peor estado de salud general, más tristeza, nerviosismo, incluso mayor índice de pérdida de sueño y de concentración, según informa el centro hospitalario en un comunicado.
El crecimiento de la aparición de síntomas de estos desórdenes psicológicos se debe a la ruptura de la rutina, estrictas medidas de aislamiento, la incertidumbre sobre la situación económico-social tras la endemia y la falta de apoyo e información que sienten las mujeres durante su embarazo.
El proyecto GESTACOVID ha sido elaborado junto con profesionales del Centro de Investigación e Innovación en Bioingeniería de la Universitat Politècnica de València (UPV) y del departamento de Pediatría, Obstetricia y Ginecología de la Facultat de Medicina de la Universitat de València.
Se trata del primer estudio en gestantes valencianas y solo otro centro de Barcelona ha publicado uno similar sobre efectos psicológicos en gestantes españolas.
Las conclusiones del estudio se basan en las respuestas dadas por las mujeres a 28 preguntas, las 16 primeras expresadas para obtener información contextual y las siguientes correspondientes para evaluar el impacto psicológico del confinamiento con el cuestionario general de salud.
«El confinamiento conlleva cambios en las rutinas de la gente y la inadaptación a estos cambios puede generar emociones negativas como tensión, miedo, depresión o ansiedad», señala el doctor Alfredo Perales, director del Área Clínica de la Mujer del Hospital La Fe.
Según el doctor Perales, las mujeres durante el embarazo «ya experimentan cambios físicos, psíquicos y emocionales que les hacen susceptibles de padecer ansiedad o depresión, que pueden llegar a empeorar durante la pandemia».
Tanto las embarazadas como las puérperas deben considerarse un grupo de riesgo ante el posible desarrollo de trastornos de salud mental durante circunstancias de interrupción, explica.
El uso de una herramienta de cribado de salud mental podría ayudar a identificar un grupo de pacientes con mayor riesgo y a realizar un seguimiento cuidadoso para permitir un manejo adecuado, según el doctor Rogelio Monfort y la Doctora María de Arriba, obstetras del Hospital La Fe y coautores del estudio.
Además, los cuestionarios también revelaron datos como la pérdida de concentración, pérdida de sueño, estar bajo tensión, disfrutar actividades y emociones depresivas, factores relacionados habitualmente con los períodos de embarazo y puerperio, pero que han podido verse afectados también por la pandemia.

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Estos pequeños hábitos diarios pueden alargar tu vida, según la ciencia

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hábitos diarios pueden alargar vida
Caminar unos minutos más al día es una de las sencillas actividades con beneficios significativos, según uno de los estudios. / Pexels

Los resultados de dos nuevos trabajos científicos apuntan a que no hacen falta cambios drásticos para mejorar la salud: incluso ajustes mínimos en la rutina diaria pueden reducir el riesgo de muerte y aumentar los años de vida saludable. Caminar unos minutos más, dormir un poco mejor o añadir medio plato de verduras son ejemplos de hábitos sencillos con efectos significativos, según estas investigaciones.

Aunque ambos estudios son observacionales y no establecen causalidad directa, sus conclusiones señalan estrategias más realistas y alcanzables para mejorar la salud pública, alejadas de planteamientos extremos o difíciles de mantener en el tiempo.

Cinco minutos más de actividad física ya reducen la mortalidad

El primer estudio, publicado en The Lancet, analizó datos de más de 135.000 adultos en Noruega, Suecia, Estados Unidos y Reino Unido durante un periodo de ocho años. Los investigadores calcularon el impacto poblacional de pequeños incrementos en la actividad física moderada —como caminar a 5 km/h— y de la reducción del tiempo sedentario.

Solo cinco minutos diarios de actividad moderada podría reducir un 10 % las muertes en la mayoría de adultos y un 6 % en los menos activos.

Los resultados son especialmente llamativos: añadir únicamente cinco minutos diarios de actividad moderada podría reducir un 10 % las muertes en la mayoría de adultos y un 6 % en los menos activos. Si el incremento alcanzara los diez minutos diarios, la reducción de la mortalidad se elevaría hasta el 15 %.

En paralelo, disminuir media hora diaria de sedentarismo se asocia con un 7 % menos de mortalidad, mientras que reducir una hora completa se vincula con una disminución del 13 %.

El beneficio es mayor entre las personas menos activas, lo que refuerza la idea de que cualquier movimiento cuenta. Los autores subrayan que no es imprescindible cumplir estrictamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para obtener beneficios y reclaman más estudios con dispositivos de medición en países de ingresos bajos y medios.

Caminar 7.000 pasos al día reduce el riesgo de enfermedades crónicas, deterioro cognitivo y muerte.

El poder de combinar hábitos saludables

El segundo trabajo, publicado en eClinicalMedicine —revista del grupo The Lancet Discovery Science—, se centró en casi 60.000 participantes del UK Biobank y evaluó cómo interactúan tres factores clave: sueño, dieta y ejercicio.

El modelo estadístico desarrollado por los investigadores sugiere que, para quienes presentan los peores hábitos, mejoras mínimas en los tres ámbitos —por ejemplo, cinco minutos más de sueño, dos minutos extra de actividad vigorosa y medio plato adicional de verduras— podrían añadir un año de vida.

Para quienes tienen peores hábitos, mejoras como cinco minutos más de sueño, dos minutos extra de actividad vigorosa y medio plato adicional de verduras podrían añadir un año de vida.

La combinación óptima, definida como dormir entre siete y ocho horas, realizar más de 40 minutos de actividad moderada diaria y mantener una dieta saludable, se asocia con hasta nueve años extra de vida y salud.

Los investigadores destacan que el efecto conjunto de estos hábitos es mayor que la suma de cada comportamiento por separado, lo que refuerza la idea de promover cambios pequeños pero sostenidos como una estrategia eficaz y realista para mejorar la salud de la población.

Un enfoque más accesible para la salud pública

Ambos estudios coinciden en que las recomendaciones basadas en pequeños ajustes cotidianos pueden tener un impacto relevante a nivel poblacional. Frente a mensajes que exigen transformaciones radicales del estilo de vida, estos trabajos respaldan un enfoque más accesible, progresivo y fácil de mantener en el tiempo.

Referencia

Ekelund et al. “Deaths potentially averted by small changes in physical activity and sedentary time: an individual participant data meta-analysis of prospective cohort studies”. The Lancet 2026

Fuente

SINC

Derechos: Creative Commons

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