Síguenos

Cultura

El Mar de Sons arranca el miércoles en Benicàssim con un cartel de lujo

Publicado

en

Castelló, 2 ago (EFE).- El recinto de conciertos de Benicàssim ultima los preparativos para acoger, a partir del miércoles, la segunda edición del festival Mar de Sons, la primera de ellas en esta localidad y que arranca con el concierto de David Otero.

Según han informado fuentes de la organización, la cita traerá hasta Benicàssim a artistas como Estopa -que ha agotado las entradas para el directo que ofrecerán el 13 de agosto-, Antonio Orozco (15 agosto), Ana Torroja (7 agosto), Beret (14 agosto), el grupo infantil Pica Pica (8 de agosto), Marlon (5 agosto), Taburete (6 agosto), así como Omar Montes y Ana Mena (12 agosto), entre otros.

El director de Music is the Answer -organizadora del festival-, David Sánchez, ha asegurado que, «dadas las circunstancias a raíz de la pandemia, para esta edición del festival contaremos con todas las medidas de seguridad y protocolos Covid».

Sánchez ha asegurado que, además de distribuir al público de manera que se garantice, tanto en la platea como en las gradas, el cumplimiento de la distancia mínima de 1,5 metros, con los espectadores sentados y asientos preasignados, se repartirán mascarillas de forma gratuita entre los asistentes, puesto que «su uso será obligatorio en todo el recinto».

De hecho, para la entrada y salida del público, se establecerán zonas diferenciadas y señalizadas en el suelo. Y no estará permitido fumar en todo el recinto, donde también se habilitarán puntos de higienización de manos. Además, un equipo de limpieza se encargará de desinfectar tanto el recinto como los aseos al inicio y a la finalización de cada concierto.

«En el caso de la consumición de comida y bebida, hemos puesto en marcha un innovador sistema por el que cada persona encontrará en su asiento un código QR que deberá escanear y, tras seleccionar y pagar con tarjeta su pedido, lo recibirá sin tener que levantarse», ha explicado Sánchez, que ha recordado que, «por motivos de seguridad, no estará permitido acceder con este tipo de consumibles al recinto de conciertos».

En cada asiento la organización del festival también depositará una bolsa debidamente identificada para depositar los residuos, que se reciclarán tras cada jornada de conciertos.

«La idea es que, además de la mejor música, el público pueda disfrutar de un festival seguro y sostenible, comprometido con el entorno», ha indicado Sánchez.

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Cultura

Los secretos de la Casa Judía de València

Publicado

en

casa judia
Foto: Hugo Román

Entre los años 20 y 30 del siglo pasado el art déco dominaba en todas las artes decorativas a nivel mundial. Había nacido en París y pronto Hollywood lo popularizó como símbolo de glamour. Y esos aires y aquella esencia de aquella Belle Époque o los llamados Años Locos quedaron inmortalizados en una de las edificaciones más asombrosas de València.

El art déco bebía de todas las culturas, reutilizando de manera libre los elementos arquitectónicos de otras épocas. Plasmaban los asombrosos hallazgos de aquellos tiempos en Egipto como el  descubrimiento de la tumba de Tutankamón, así como de culturas mesopotámica, africana, azteca, maya, hindú que fueron dotándole de un exotismo y una belleza única.

Caminando por la calle Castellón, en el número 20 nos encontramos con toda una joya que aguarda la mirada de los curiosos que se detienen para admirar un amalgama de formas y colores único. Entre Germanías y la Estación del Norte está la conocida como Casa Judía de València, que fue construida hacia 1930 por el arquitecto valenciano Juan Francisco Guardiola Martínez. Nacido en Sueca en 1895 en el seno de una familia de clase media, se trasladó a Barcelona en 1917 para estudiar arquitectura donde fue premiado en  1922  por el proyecto de la estación de metro de la Plaza de Cataluña.

Según cuentan, los diversos viajes que realizó el arquitecto por Asia pudo influir en él a la hora de diseñar el estilo del edificio levantado en el ensanche de la capital valenciana a petición de Yosef Shalóm, cuyo apellido nos da la pista del sobrenombre de Casa Judía.

Casa Judía.- Años treinta.- Archivo Ana María Ferrín.

Un detalle de sus orígenes nos recibe en el dintel de la puerta principal, en el frontón curvilíneo, donde se aprecia una estrella de seis puntas rematado por dos volutas y una hoja de acanto en el arco final.

Su fachada dividida en tres cuerpos, basamental, central y superior, nos transporta sin movernos de la calle a escenarios babilónicos y egipcios por su colorido y las formas de sus columnas, capiteles, remates con forma de pagoda y ventanas ojivales. Si levantamos la vista podemos admirar el impresionante remate del edificio de inspiración oriental, árabe e hindú.

Foto: Hugo Román

Según cuentan ​en el edificio se reunía de manera discreta la reducida comunidad judía de la época que residía en València para realizar sus celebraciones religiosas.

En la actualidad en el edificio de siete alturas viven familias particulares. Las viviendas tienen unos 100 m2 cada una, y originalmente contarían con tres habitaciones, un baño, una cocina y un comedor.

Tan solo su fachada, su zaguán y la decoración exterior e interior mantienen la esencia de aquellos años en los que el arte iba asociado a la construcción, en el que cada ladrillo tenía una misión estética. Años en los que los edificios eran monumentos esperando ser habitados.

Muchos comentan que su fachada parece salida del decorado de la película del Mago de Oz o tal vez de la mente de Tim Burton.

Inspiradora y evocadora permanece allí pese a la bomba que cayó cerca durante la guerra y a pesar de que en alguna ocasión haya sufrido modificaciones debido a que, incomprensiblemente, no está protegida. De hecho los remates del edificio de estilo hindú que lo coronaban fueron retirados en el pasado y su plantas baja han alterado su estilo original.

Guardiola falleció en Alzira en 1962. Su trayectoria como arquitecto fue amplia con proyectos de viviendas residenciales, fábricas, almacenes, iglesias, teatros y cines, una estación y un banco. Entre las más destacadas están el Ateneu del Socors en Sueca (1927) y la Casa Xina o Casa Ferran Guardiola en Barcelona (1929) que muestran su talento y originalidad.

Pero sin duda, la Casa Judía es su gran obra maestra, una obra que contempla el pasar de los años desde su espectacular fachada, una fachada que nos hace viajar a lugares remotos sin salir de la ciudad.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Continuar leyendo