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Fase 3: Todo lo que se puede hacer
Publicado
hace 6 añosen
Los viajes entre islas es una de las novedades destacadas que trae la fase 3 de la desescalada ya que, hasta el momento, el desplazamiento entre estas solo se permitía si había un motivo justificado. Aparte de esto, la principal diferencia entre la fase 2 y la 3 es que en esta última habrá una mayor movilidad y se permite el contacto social a personas no vulnerables ni con patologías previas.
Además, en la fase 3 de la desescalada del coronavirus se eliminan todas las franjas horarias y se permiten grupos y reuniones en domicilios de hasta 20 personas.
Otra de las novedades de la fase 3 es que pueden reabrir discotecas y locales de ocio nocturno, aunque el aforo se limita al 33% de su capacidad y no se permite bailar.
También se pueden organizar seminarios, congresos o ferias científicas o de innovación para un máximo de 80 asistentes, 30 personas más que en la fase 2, y garantizando el cumplimiento de protocolos de seguridad.
El aforo de bares y restaurantes en la fase 3 de la desescalada del coronavirus se amplía hasta el 50 % y se permite consumir de pie en la barra siempre que se garantice una separación mínima de dos metros entre los clientes.
En este sentido, en las terrazas al aire libre, el aforo se limita al 75%, con una ocupación máxima de 20 personas.
Las bodas aumentan el número máximo de asistentes al aire libre a 150 y 75 en espacios cerrados. Eso sí, en la fase 3 de la desescalada nunca se podrá superar el 75% del aforo de las instalaciones.
Siguiendo esta distinción, los velatorios se pueden celebrar con un máximo de 50 personas si son al aire libre y de 25 si se celebran en espacios cerrados, mientras que para el enterramiento o despedida para cremación se restringe a 50 personas.
Asimismo, en la fase 3 de la desescalada se permite la asistencia a lugares de culto siempre que no se supere el 75% de su aforo y se deben cumplir las medidas generales de seguridad e higiene establecidas.
En cuanto al ámbito laboral, se mantiene la recomendación del teletrabajo, pero se puede volver a la oficina o puesto de trabajo presencial estableciendo horarios escalonados, potenciando las medidas de conciliación y debe evitarse usar el ascensor.
Por otro lado, los congresos en la fase 3 de la desescalada del coronavirus, encuentros, reuniones de negocio, conferencias y eventos no podrán superar los 80 asistentes.
Los mercados al aire libre pueden abrir la mitad de los puestos o aumentar la superficie que permita una distancia similar entre puestos.
En cuanto al ocio en la fase 3, los cines, teatros, auditorios, circos de carpa y espacios de espectáculos pueden volver a la actividad, siempre que cuenten con butacas preasignadas y no superen el 50% del aforo.
Los espectáculos al aire libre en la fase 3 de la desescalada pueden llevarse a cabo ante un máximo de 800 espectadores que deben permanecer sentados y respetando la distancia social de dos metros.
En los museos y salas de exposiciones el aforo es del 50 % y las visitas podrán ser de grupos de hasta 20 personas.
En las bibliotecas pueden realizarse actividades culturales y de estudio, siempre que no se supere el 50% del aforo.
Se permite también el baño en la playa en la fase 3 de la desescalada del coronavirus en condiciones de seguridad y distanciamiento.
En cuanto a los parques temáticos y de ocio al aire libre, pueden abrir con menos de 800 personas si se garantiza el distanciamiento social entre ellas.
Centros recreativos turísticos, zoológicos y acuarios abren con un aforo del 50% en la fase 3.
Las actividades de tiempo libre para la población infantil y juvenil no pueden superar los 200 participantes al aire libre y 80 en espacios cerrados.
Están permitidas las actividades de turismo activo y de naturaleza para grupos de hasta un máximo de 30 personas y se permiten las actividades con guía turístico, mediante cita previa y con grupos de 20 personas como mucho.
En cuanto al deporte, los que lo practiquen, pero no formen parte de ligas profesionales federadas pueden realizar entrenamientos en grupos de hasta 20 personas. Es posible celebrar partidos con un máximo de un tercio del aforo, garantizando siempre la separación de seguridad entre los espectadores.
También se puede ir al gimnasio en la fase 3 de la desescalada con un aforo máximo de un tercio y sin utilizar los vestuarios.
Por otro lado, los establecimientos y locales de juegos y apuestas no pueden superar el 50% del aforo ni las 50 personas en total.
Se elimina la limitación normativa de no embarcar pasajeros en los ferries y se autorizan, además en la fase 3 de la desescalada, las actividades náuticas de recreo.
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La Guardia Civil confirma la rotura de la vía 22 horas antes del accidente de Adamuz, pero no saltó la alerta en Adif
Publicado
hace 7 horasen
8 abril, 2026
Apunta que Adif «no exigió» que el sistema alertara de una rotura de la vía pese a que en sus especificaciones lo recoge
Un informe de la Guardia Civil presentado al Tribunal de Instancia de Montoro (Córdoba), plaza número 2, confirma la rotura de la vía 22 horas antes del descarrilamiento del tren Iryo, que en segundos colisionó con el Alvia, a su paso por Adamuz, causando la tarde del domingo 18 de enero el fallecimiento de 46 personas y más de 120 heridos.
A la vista de este informe, queda como «línea principal de investigación la rotura de raíl o soldadura, quedando descartadas las acciones de sabotaje, terrorismo, negligencia o imprudencia de los maquinistas y a expensas de los informes periciales y otra documentación o manifestaciones que puedan ser recabados, y como muy altamente improbable la causa de una pieza en la vía que diera lugar al accidente».
En dicho informe del día 28 de marzo, al que ha tenido acceso Europa Press, se recoge que «el sistema sólo alerta de una rotura si la tensión cae por debajo del umbral de ‘ocupación'», de modo que «en el caso de Adamuz, el Sistema de Apoyo al Mantenimiento (SAM) registró una caída brusca de tensión la noche del 17 de enero, pero al mantenerse por encima del umbral no generó ninguna alarma al enclavamiento ni al personal de mantenimiento» de Adif.
En conclusión, se apunta que «el sistema SAM llegó a registrar de forma pasiva una alteración eléctrica compatible con una rotura horas antes del accidente, pero el sistema de señalización no estaba configurado para alertar de ello de forma automática por la falta de fiabilidad del método en esta infraestructura ferroviaria», a lo que se añade que «Adif a pesar de contener en sus especificaciones que debe estar diseñado para detectar la fractura, no lo exigió».
Al respecto, un informe técnico recogido en la documentación, en fase de borrador, de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sobre el siniestro de Adamuz ya apuntó hace semanas a una caída de tensión compatible con la rotura de la vía 22 horas antes del descarrilamiento, todo ello «a partir de los registros de las señales eléctricas de los circuitos de vía de la zona, que mantiene Hitachi», que se encarga del sistema de señalización.
En este sentido, el informe de la Benemérita indica que de la documentación aportada del sistema operado por Hitachi «se observan una serie de diagramas» en los que «se refleja que la tensión del circuito de vía se mantiene en el entorno de los dos voltios de tensión» del día 12 al 18 de enero. Sin embargo, desde las 21,46 horas del sábado 17 «se produce un descenso hasta el entorno de 1,5 voltios, no recuperándose dicha tensión hasta el accidente, sobre las 19,43 horas del día 18, en el que la tensión ya queda en cero».
Así, «se confirma que la rotura de vía se produjo en el tramo contemplado entre los kilómetros 319,412 y 318,665, por lo que esta indagatoria corroboraría la existencia de una rotura en ese tramo en el que se encuentra el kilómetro 318,681 y que se produjo a las 21,46 horas del día 17 de enero».
Además, se señala que «según la documentación, puede que fuera técnicamente posible detectar una rotura franca de carril» mediante los sistemas de señalización instalados, «aunque la fiabilidad de dicha detección depende de la configuración eléctrica de la vía».
En base a la manifestación de la responsable del sistema –empresa Hitachi Rail GTS Spain SAU proveedora de servicios contratada por Adif, «era posible detectar una rotura franca de carril en la vía 1 entre el kilómetro 317 y el 319, pero la fiabilidad de esta detección mediante los sistemas de señalización en esta línea específica era muy baja debido a la configuración eléctrica de la infraestructura».
«NO ES HABITUAL» LA VARIACIÓN DE TENSIÓN DE FORMA SOSTENIDA
Igualmente, se declara que ante la variación de la tensión de forma sostenida a lo largo del tiempo, desde las 21,46 horas del día 17 de enero hasta el cero de las 19,43 horas del día 18, «se comprueba que no es habitual durante la serie estudiada», en el período que abarca desde el día 12 de enero.
En este caso, se explica que «estas caídas de tensión se recogen en el SAM que se encuentra ubicado en la Base de Mantenimiento de Hornachuelos, que sólo se consulta por averías notificadas o por tareas de mantenimiento».
No obstante, la Guardia Civil afirma que «habrá que dilucidar si existía la posibilidad técnica de recibir algún tipo de alerta por estas caídas de tensión, sobre todo por el tiempo que se mantiene en esos niveles no habituales y por la gravedad de las consecuencias, puesto que una de ellas es la rotura del raíl, tal y como se reconoce en la manifestación, especialmente porque según las propias especificaciones de Adif, en el diseño del sistema debe establecerse la capacidad de poder detectar la rotura del carril y habiendo sido ya advertido en el memorando de la catenaria de 25KV, redactado para el trazado AVE en el año 1992».
En dicho memorando se advierte, refiriéndose al Sistema de Corriente y retorno y de puesta a tierra, que «el equipo de señalización de libre vía requiere que el número de las conexiones entre rieles y sistema de retorno sea mínimo, a fin de poder detectar la rotura de un riel». Y posteriormente se dice que «la puesta a tierra de los postes debe ser coordinada con la técnica de señalización para la detección de posibles roturas en los raíles».
LA CAUSA
En cuanto al hecho de determinar la causa o causas que dieron lugar al accidente de circulación ferroviaria, el Instituto Armado asevera que «esta cuestión sigue aún sin poder resolverse, en tanto en cuanto no se finalicen otras actuaciones de investigación como es la Inspección Técnico Ocular, además de contar con los resultados de los especialistas de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios e informes periciales solicitados».
No obstante, y al objeto de aclarar las distintas líneas de investigación que se siguen por esta instrucción, se explica el estado actual de cada una de ellas y las gestiones pendientes de resolverse para confirmar o descartar cada una de ellas.
De este modo, se expone que «teniendo en cuenta que se produjo la rotura de un riel (hilo) o de la soldadura y con los datos recabados hasta la fecha, no es posible determinar si fue la rotura del riel la que dio lugar a la de la soldadura o viceversa, se investigan distintas causas».
Ante ello, se han tomado 19 manifestaciones a maquinistas de las empresas Ouigo, Iryo y Renfe, que circularon el mismo día del accidente por ese tramo, de forma que «salvo una manifestación que informa de un golpe en lado derecho, el resto no reporta ningún tipo de incidencia o sensación extraña».
Respecto a la causa del accidente, se significa que «la CIAF llevó a cabo inspecciones, con la finalidad de comprobar la rodadura de los trenes que circularon con anterioridad por el tramo en el que se produjo el descarrilamiento, dando como resultado que en varios de los trenes se apreciaron muescas compatibles con una rotura de raíl».
Una de las causas del descarrilamiento del tren Iryo, con la información disponible a la fecha de redacción del informe, «pudo ser la rotura del riel, marcado con la inscripción ‘Ensidesa’ del año 2023, acero de grado R350HT, del carril sentido Madrid y que se corresponde con el lote 4D2062, que son los carriles nuevos instalados en el entorno de Adamuz», a lo que se añade que «la rotura de un riel puede producirse por diversas causas técnicas, operativas y metalúrgicas que van desde el proceso de fabricación hasta el desgaste por el uso continuado».
Entretanto, en el informe se afirma que los agentes actualmente analizan las imágenes de las cámaras de los dos trenes, «por si pudieran aportar más información relativa al momento de la colisión».
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