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¿Qué hacer con la flor de Pascua después de Navidad?

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¿Qué hacer con la flor de Pascua después de Navidad?
¿Qué hacer con la flor de Pascua después de Navidad?-FREEPIK

Estos son los consejos de cuidados para la Flor de Pascua después de Navidad

La flor de Pascua es una planta repleta de significado. Sin duda, lo primero que nos llama la atención es la intensidad de su color rojo, un color que la identifica y que en lugar de colorear sus flores lo hace con sus hojas, denominadas brácteas. Esta es, sin duda, la gran singularidad que identifica a esta planta. Aunque el rojo sea el más popular, ¿sabías que existen flores de Pascua de otros colores?

La poinsettia es la planta más característica de la Navidad y conviene prestarle toda la atención que merece para que conserve su belleza durante todas las fiestas. Por eso, nada más recibirla en nuestro hogar, deberemos empezar a mimarla y tener en cuenta estos primeros cuidados generales sobre la cantidad de luz, el riego y la temperatura:

  • Mucha luz: al igual que la mayoría de las plantas, la flor de Pascua también precisa de mucha luz natural, pero siempre lejos de corrientes de aire, tanto frías como calientes.
  • Poca agua: durante estos días de fiestas navideñas bastará con regarla una o dos veces por semana. La planta debe tener humedad, pero no en exceso.
  • Temperaturas suaves: procura que la temperatura del ambiente donde coloques a tu poinsettia se sitúe entre los 16 y 21 ºC.

Consejos por estación para cuidar tu poinsettia

(después de Navidad Flor de Pascua después de Navidad poinsettia)

Las Navidades se acabaron. Después de Reyes llega el momento de retirar la decoración navideña pero, ¿y la poinsettia? ¿Qué consejos podemos seguir para disfrutarla durante los próximos doce meses? Cada estación del año presenta sus propias particularidades en cuanto a temperatura, humedad y cuidados. Para ponértelo un poco más fácil, repasamos los cuidados en cada una de las cuatro estaciones. Así, sabrás todo lo que necesita tu flor de Pascua para que llegue al próximo diciembre fresca y repleta de brácteas rojas.

Poda y deja reposar tu poinsettia en invierno

A partir de enero finaliza la floración de la flor de Pascua y empezarán a caerse sus hojas, sobre todo hacia finales de mes. A pesar de esto, tu planta seguirá necesitando mucha luz, poco riego y estar situada lejos de las corrientes. Los cuidados más adecuados en invierno son el reposo y la poda de sus ramas. Sabrás que ha llegado el momento de podar cuando se le hayan caído todas sus hojas. Ten en cuenta que debes dejar ramas de unos 10 centímetros de longitud, aproximadamente. Una vez podada, puedes proteger los cortes con cera de una vela. En este periodo podría aparecer alguna hoja de color verde porque aún no se ha secado.

Trasplanta tu flor de Pascua en primavera

Con la llegada de la primavera puedes trasplantar tu flor de Pascua a una maceta de mayor tamaño. Con este cambio tu planta podrá llegar a medir hasta 50 centímetros de altura. En cambio, si dispones de jardín y decides trasplantarla directamente sobre la tierra, disfrutarás de un arbusto de poinsettia de hasta cinco metros. En primavera es importante que renueves el sustrato y que le aportes abono o fertilizante extra. Con estos cuidados comprobarás cómo tu planta de Navidad vuelve a reanimarse. A partir de abril las temperaturas empiezan a ser más suaves, así que si vives en un lugar cálido, puedes llevar la maceta al exterior, siempre y cuando esté bien protegida del sol intenso. Al contrario, si vives en un lugar frío, será mejor que la mantengas a cubierto.

Luz y poca agua durante el verano

Tu flor de Pascua ha llegado al verano en las mejores condiciones. Ahora, una vez aclimatada a las características de tu casa, la cantidad de luz ya no es tan vital. De todos modos, siempre te aconsejamos colocarla en los lugares más iluminados. Eso sí, en  verano es especialmente importante que reciba una gran cantidad de luz, pero no de forma directa. Lo importante de esta estación es irla preparando para su época de floración, por eso es recomendable regarla poco en verano si queremos que nuestra poinsettia vuelva a florecer.

Oscuridad en otoño para tu flor de Pascua

En otoño debemos dedicar unos cuidados más específicos a nuestra poinsettia para conseguir su floración de cara a la Navidad. Por eso, desde finales de septiembre o principios de octubre, lo ideal es que pase entre 12 y 14 horas al día en una oscuridad total. Para ello, puedes tapar la planta durante la tarde-noche con un plástico oscuro o bien con un cartón grueso, que impidan el paso de la luz.

Además de controlar el tiempo de oscuridad, también resulta igual de importante la cantidad de agua. En otoño, esta planta vive su época de floración y por tanto, es cuando necesita una mayor cantidad de agua. La flor de Pascua es una planta que no requiere humedad todo el tiempo. Esto significa que es conveniente agotar el ciclo de riego, es decir, dejarla pasar algún día con la tierra seca. Rocía el agua en la tierra únicamente y no vaporices las hojas, ya que podría afectar a su aspecto.

Una flor de Pascua perfecta otra Navidad más

Con estos cuidados, tu Flor de Pascua después de Navidad poinsettia volverá a florecer con esas hojas rojas tan características y llegará perfecta a la siguiente Navidad. Si quieres contagiar de alegría a los tuyos, regálales una flor de Pascua y cuéntales todo lo que has aprendido para que también puedan disfrutar de su belleza durante todo el año.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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