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Solo el 13,5% de los jóvenes valencianos están emancipados

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La Comunitat Valenciana es la segunda autonomía de España con menos jóvenes (de 16 a 30 años) emancipados, un 13,4 %, solo por debajo de Cantabria, con una cifra menor a la media nacional, que asciende al 15,9 %.

Solo el 13,5% de los jóvenes valencianos están emancipados

Son datos que recoge el informe del Observatorio de Emancipación Juvenil de la Comunitat Valenciana relativo al primer semestre de 2022, que han presentado este jueves la vicepresidenta del Consell Valencià de la Joventut, Esther Martínez, y la presidenta del Consejo de la Juventud de España, Andrea G. Henry.

Aunque la tasa de emancipación juvenil en la Comunitat Valenciana ha mejorado respecto al último semestre de 2021, cuando esta cifra se situaba en el 11,8 %, se mantiene por debajo de la práctica totalidad de comunidades autónomas, algo que Esther Martínez explica en dos variables: el empleo y el acceso a la vivienda.

¿Cómo viven los jóvenes emancipados?

El 51,7 % de los jóvenes emancipados vive de alquiler y, de estos, el 35,5 % lo hace compartiendo piso, fruto de la subida de los precios del alquiler.

Por otra parte, el 16,7 % de los que viven fuera de la casa familiar lo hace en viviendas propias pero sin hipotecas pendientes de pago, es decir, en pisos heredados o donados por la familia, y otro 14,8 % de los emancipados vive en casas cedidas por familiares.

UN 72,3 % DEL SUELDO PARA ALQUILAR EN SOLITARIO

Para acceder a un alquiler de una vivienda completa, una persona menor de 29 años debe destinar, según las cifras del Consell de la Joventut, un 72,3 % de su salario a pagar el alquiler, mientras que si lo hace compartiendo piso, esa cifra ronda el 37,6 %, en ambos casos por encima de la recomendación del Banco de España de no destinar a este fin más de un 30 % del sueldo.

En el caso de que tuviera una hipoteca, un joven tendría que destinar al pago de la cuota mensual de esta un 46 % de su salario, un porcentaje más bajo que en las viviendas de alquiler, pero al que se suma una «barrera» de acceso añadida: el depósito inicial a pagar ronda los 37.500 euros de media.

A este hecho se suma que la inflación ha provocado una subida de los precios del alquiler de un 11,84 % y de las viviendas para la compraventa de un 5,69 % en la Comunitat.

En concreto, el informe cifra la pérdida de poder adquisitivo de la juventud valenciana en un 5,04 % en un año, fruto de la subida de precios y de un aumento de salarios que se ha producido en menor proporción.

Salario medio de las personas jóvenes en la Comunitat

En cuanto a los ingresos de los que disponen para destinar a vivienda y a otros fines, el estudio muestra que el salario medio de las personas jóvenes en la Comunitat Valenciana es de 805,88 euros al mes. Por eso mismo, muchos jóvenes no están emancipados.

Es una cifra que está por debajo de la media de España y del salario mínimo interprofesional, lo que se debe, sobre todo, a que muchos jóvenes, el 28,1 %, trabajan a tiempo parcial y, de entre estos, un 50,8 % lo hace de forma involuntaria y preferiría una jornada completa.

Por lo que respecta a la subocupación, es decir, la cifra de personas que trabajan menos horas de las que querrían o podrían, asciende al 16,7 %, mientras que el 44,5 % de la población joven valenciana está sobrecualificada para su puesto de trabajo.
Además, la antigüedad media de los jóvenes en sus puestos de trabajo es de 22 meses, una cifra «muy baja», según Martínez, que prevé que la Reforma Laboral ataje este problema, si bien «lleva muy poco tiempo» como para observar sus efectos.

EL PRECIO DE LA VIVIENDA Y LAS PRÁCTICAS GRATIS

La presidenta del Consejo de la Juventud de España, Andrea G. Henry, ha considerado «insostenible» la situación de la juventud en un momento en que la edad media de emancipación nacional es de 29,7 años para mudarse en solitario.
«Nos hemos cansado de escuchar que somos ‘ninis’, pero la realidad es que solo el 1,6 % de los jóvenes españoles no estudia ni trabaja, mientras que el 34 % somos ‘sisis’, es decir, que estudiamos y trabajamos a la vez», ha apuntado.

Por ello, ha considerado que «lo que no puede ser es que solo se habla de juventud en precampaña», cuando este colectivo ha sido «el más afectado por la crisis de 2008, la del covid y la inflación» y cuando «ser joven en España es sinónimo de precariedad e inestabilidad».

¿El bono alquiler joven?

En este sentido, la vicepresidenta del Consell Valencià de la Joventut, Esther Martínez, ha reclamado medidas «estructurales» que vayan más allá de algunas ya adoptadas como el bono de alquiler joven.

Entre sus reivindicaciones, ha apostado por regular el precio de la vivienda, aumentar el parque público, subir el salario mínimo interprofesional o prohibir las prácticas no remuneradas.

A su juicio, no hacerlo tendría consecuencias económicas, sociales, y también emocionales porque, ha concluido, la incertidumbre económica está «entre los principales factores de los problemas de salud mental en la juventud».

 

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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