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JUICIO GÜRTEL| Camps señala que «nadie pensó» que Gürtel hiciese «algo raro»: Ni Rajoy ni yo

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El expresidente de la Generalitat Francisco Camps en la Audiencia Nacional, en una imagen reciente. EFE/ Fernando Villar

Madrid, 9 marzo (OFFICIAL PRESS, EFE)- Sigue la última hora del juicio de Gürtel en el que Paco Camps está acusado de fraude y prevaricación en este procedimiento.

Juicio Gürtel

El expresident de la Generalitat Francisco Camps ha subrayado este jueves en la Audiencia Nacional que las empresas de la trama Gürtel trabajaron «con toda normalidad» con el PP nacional durante años, ya antes de que él llegase al Palau de la Generalitat, y ha resaltado que nadie pensó que el empresario Álvaro Pérez, el Bigotes, «estuviese haciendo algo raro»: «Ni el señor Rajoy, ni yo, ni nadie».

En su segunda jornada de declaración como acusado en el juicio a una pieza de Gürtel, esta vez a preguntas de su defensa, Camps ha vuelto a apuntar a la dirección nacional de su partido como el órgano que decidía la contratación de las campañas electorales, y ha hecho hincapié en que una empresa de la trama, Special Events, ya trabajó para los populares en la de las elecciones municipales, autonómicas y al Parlamento europeo de 1999.

«Las campañas las contrataba el partido a nivel nacional», ha indicado el exlíder autonómico del PP, que ha resaltado la «normalidad» con la que trabajaban las empresas del grupo Correa con su formación aquellos años.

Para ilustrar esa idea, ha explicado que el empresario Álvaro Pérez, alias El Bigotes, también trabajó en actos del expresidente del Gobierno y de su partido Mariano Rajoy, que, como él, nunca pensó que estuviese haciendo «algo raro».

Y, «para comprender lo que estamos hablando», ha hecho referencia a una comisión de investigación celebrada en 2018 en el Congreso, donde El Bigotes relató que, en los actos que organizaba Gürtel, él se encargaba «de la luz, de iluminar, de que el escenario estuviera bien», y que tenía más relación con Rajoy que otra persona de su equipo, pero no era una «relación de ‘¿qué pasa, Mariano? ¿Cómo estás, tío? ¿Cómo has dormido?'».

«Es calcado a lo que se hacía para mí», ha incidido el expresident de la Generalitat, que se enfrenta en este juicio a una petición de dos años y medio de prisión y diez de inhabilitación.

Camps está acusado de prevaricación y fraude por haber ordenado presuntamente adjudicar a Gürtel el montaje de un expositor en la feria Fitur de 2009 por 366.529 euros, unos hechos que ha negado con insistencia desde el primer día -«nunca di ninguna orden»-, y ha resaltado que «bunkerizó» la Generalitat cuando la Policía fue aquel año a solicitar documentación a la Conselleria de Turismo por orden del juez Baltasar Garzón.

Del mismo modo ha negado que, como dijo El Bigotes, estuviese al tanto de que la trama intentase organizar la gala de los premios Grammy Latino en València y ha acusado a los principales líderes de Gürtel de «utilizar de mala fe el nombre de la Comunidad Valenciana y de la Generalitat».

La boda de este empresario ha vuelto a salir a colación en esta jornada. Acudió, ha reconocido una vez más, pero lo hizo por un «compromiso del partido», porque se lo pidió el entonces secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa. «No tiene más historia», ha zanjado.

Y de nuevo ha rechazado la versión de los líderes de la trama sobre la creación de la empresa que operó en Valencia, Orange Market: no fue porque les cerrasen «la fuente en Madrid» con la llegada de Mariano Rajoy a la presidencia del PP, porque en 2004, año de aquel cambio en el partido, dicha sociedad «sigue trabajando» para la formación «a nivel nacional».

Este juicio, el segundo de Gürtel para Camps después del de «los trajes», del que fue absuelto, se retomará el próximo 21 de marzo con los primeros testigos.

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Ilusión y sacrificio en Alzira: jóvenes acampan días para reservar una VPO y cumplir el sueño de una vivienda propia

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Decenas de jóvenes y familias viven desde hace tres días frente a una inmobiliaria de Alzira, esperando turno para poder optar a una vivienda de protección oficial (VPO) en una promoción que ha generado una enorme expectación en la Comunitat Valenciana. La escena —personas sentadas con sillas, sacos y hamacas al raso para mantener su posición en la cola— refleja la crisis del acceso a la vivienda asequible y la ilusión de quienes buscan estabilidad y futuro.

La promoción, impulsada por una empresa constructora local, incluye 123 viviendas protegidas con precios asequibles que oscilan entre unos 119.000 y 140.000 euros, situándolas muy por debajo de los elevados precios del mercado libre que condenan a muchos a pagos de alquiler elevados sin perspectivas de obtener un hogar propio.

Colas que hablan de esperanza y frustración

Las personas que esperan turno destacan que han venido acompañadas por amigos o familiares, turnándose para descansar o cumplir sus obligaciones, sin perder la posición en la fila que se formó la mañana del pasado sábado. Muchos pagan el alquiler mes a mes —a menudo con pagos que superan los 700 euros— y ven en esta oferta una oportunidad única para construir un proyecto de vida estable con un piso de obra nueva.

El sistema de adjudicación será por orden de llegada, lo que ha motivado que algunos llegaran incluso días antes de que se abra el plazo de inscripción esta mañana, con la esperanza de poder elegir las viviendas más deseadas antes de que se agoten los turnos.

Emoción, expectativa y un problema más amplio

Entre quienes hacen cola no faltan historias humanas que ilustran la falta de alternativas habitacionales: jóvenes que han pasado años en alquiler y parejas que quieren formar una familia sin la incertidumbre de los precios del mercado, o personas mayores que esperan un futuro más seguro para sus hijos. La situación se ha convertido en tema de conversación en la ciudad y en numerosos medios, donde se percibe que esta promoción ha llegado como una luz de esperanza en un contexto donde muchas ofertas públicas similares son escasas o inexistentes desde hace décadas.

Responsables de la inmobiliaria promotora han mostrado su satisfacción por la enorme participación y han señalado que, aunque esperaban asistencia, no imaginaban que tantas personas se animarían a presentar su candidatura con tanta antelación.

¿Qué significa esta escena?

Lo que ocurre en Alzira es un síntoma de la crisis de vivienda asequible que vive España y, en particular, la Comunitat Valenciana, donde los precios de compra y alquiler continúan alejándose de las posibilidades económicas de amplios sectores de la población. La actitud de quienes esperan durante días para tener una oportunidad real de acceder a un hogar propio pone de manifiesto la urgencia social de medidas y políticas que amplíen la oferta de vivienda protegida y faciliten el acceso a la propiedad para jóvenes, familias y hogares con recursos limitados.

 

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