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Salud y Bienestar

La Orquesta Ensemble Musicae ofrece un concierto para enfermos mentales del Hospital La Fe

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La actuación ha contado con la interpetación de los clarinetistas, Maria José Sanmartín y Salvador Marí junto con la de la pianista, Miriam Montañana. Ensemble Musicae está dirigida por el músico Gaspar Sanchis que fue paciente del Servicio de Hematología del Hospital La Fe en 2014. Desde entonces, uno de los propósitos de la orquesta ha sido llevar la música a pacientes, familiares y profesionales sanitarios con el fin de emplear la música como motor de vida.

La Biblioteca de Usuarios Pepa Salavert ha organizado un concierto en las instalaciones del Hospital Universitari i Politècnic La Fe gracias a la colaboración de la Orquesta Ensemble Musicae. Tres solistas de la orquesta se han trasladado al centro sanitario para ofrecer a los pacientes del Área de Salud Mental un concierto de música clásica. Este es el segundo concierto que esta agrupación realiza en el Hospital La Fe, recientemente amenizaron con su música a los pacientes pediátricos que asistieron a la Escuela La Fe.

La actividad se encuentra enmarcada en el Proyecto Social de la Orquesta de Ensamble Musicae. Con una duración aproximada de 40 minutos se han escuchado piezas populares como el Canon de J. Pachelbel, Para Elisa de Beethove y el Dueto de las flores de Lakmé de Leo Delibes, entre otras.
La Orquesta Ensemble Musicae está integrada por músicos de amplía experiencia profesional que tocan habitualmente en prestigiosas agrupaciones musicales de España y de Europa.

Salud y Bienestar

La batalla psicológica de la pandemia: Cómo superar el pensamiento de que la COVID nos está robando la vida

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Marina Segura

Madrid, 24 ene (OFFICIAL PRESS- EFE).- Los últimos kilómetros de la «maratón covid» están siendo los más duros y el desánimo y la ansiedad siguen creciendo en las consultas de los psicólogos, pero es ahora cuando toca dosificar los esfuerzos, no tirar la toalla y predisponerse a estar bien: podemos tener «una vida plena» pese a la pandemia.

Para algunas personas esta «maratón» se está haciendo más complicada al entrar en juego otros factores como la gran nevada, que volvió a recluir a familias enteras en sus casas, o la falta de luz y el frío del invierno.

En sendas entrevistas con Efe la psicóloga sanitaria y forense Timanfaya Hernández y el psicólogo clínico Vicente Prieto coinciden en que se ha acentuado el desgaste emocional, la apatía, el desánimo y la sensación de indefensión a principios de año, porque las noticias negativas continúan sucediéndose y la vacuna no está siendo la panacea esperada.

«En los grandes maratones se dosifican los esfuerzos. Estamos en los últimos kilómetros pero son los más complicados, es en los que más gente cae. Tienes la luz de la meta y el agotamiento de lo recorrido», explica Hernández .
Utilizando el mismo símil, Prieto señala que hay personas que han sabido administrar sus fuerzas, pero también «hay quienes ya se han desfondado, no pueden dar un paso más» (pérdida de un ser querido, desempleo, problemas económicos de toda índole, depresión…).

Incluso hay personas en las que se ha hecho crónico el miedo, la ansiedad y que no quieren salir de casa.

¿CÓMO SENTIRNOS MEJOR?

«No debemos tirar la toalla. Sin perder una percepción muy realista de las cosas, debemos focalizar la atención en lo que yo puedo controlar directamente y es ahí donde puedo encontrar una vida plena dentro de una situación realmente difícil», apunta Prieto, vocal del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid.

Cumpliendo todas las medidas sanitarias de protección, «puedo salir a dar un paseo y si no puedo quedar con gente voy a intentar disfrutar solo y comunicarme con mi familia y amistades a través de las nuevas tecnologías. Y si no puedo acudir con la misma frecuencia de antes al teatro o al restaurante puedo espaciar los tiempos».

«Tenemos que predisponernos a estar bien -subraya Prieto- porque lo que es evidente es que las cosas malas vienen solas. Tenemos un recorrido donde el ser humano es capaz de remontar las circunstancias más adversas».

Además, hay que «intentar estar tranquilos, no tener tanta sobreinformación, distraernos, conversar de más cosas que no solo sean la covid-19, el Erte, la política, sino de nuestras ilusiones y de lo que vamos a hacer, en definitiva tener un recorrido individual para afrontar esta situación complicada porque vienen novedades a las que tenemos que adaptarnos».

«Todavía estamos a tiempo, esto es un proceso, no es el fin. Estamos a tiempo para tener la máxima calidad de vida bajo un paraguas de una pandemia que históricamente siempre hemos superado, incluso con peores medios», afirma el psicólogo clínico.

EL ALMACÉN DE LA PACIENCIA SE VA AGOTANDO

Timanfaya Hernández explica que la ansiedad se manifiesta de distintos modos en función de nuestra personalidad: «hay quienes tienden a una mayor somatización como el dolor de estómago, las jaquecas, los problemas de sueño, y otros a través de una mayor irritabilidad, agresividad e ideas muy rumiativas (sobre la pandemia) . En general, todos estamos un poco más irritables porque esta situación tira del almacén de la paciencia, se agotan las reservas».

En estos momentos, indica la psicóloga sanitaria y forense, hay una situación de mayor desgaste emocional y mayor apatía. La exposición al posible riesgo de contagio causa en muchas personas angustia y síntomas ansiosos, y la ansiedad mantenida lleva a síntomas más depresivos.

LOS PENSAMIENTOS MÁGICOS

Según Hernández, las personas muchas veces tienden a crear una serie de expectativas, por ejemplo que con la llegada de la vacuna el coronavirus iba a desaparecer de inmediato.

«Establecemos los pensamientos mágicos -que son absolutamente necesarios para ir viviendo-, pero no hay que olvidar tener siempre un pie en tierra. Hay que saber calibrar qué es real, de lo contrario nos frustramos», comenta.

Igualmente, Prieto apunta a la frustración generada porque pese a la vacuna sigue habiendo muchos contagiados y muertes. Al final queda «la reflexión de que siempre estoy en el mismo sitio y eso tiene un impacto emocional importante». Consecuencia de ello es que hay un mayor número de personas que necesitan apoyo psicológico.

Frente a este panorama «la pregunta clave es no solo qué puedo hacer yo para estar bien sino todos; hace falta una visión más social y solidaria. Lo importante del mensaje es que estamos a tiempo de tener una vida plena dentro de este momento que nos toca vivir», concluye el psicólogo clínico.

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Salud y Bienestar

Se abre el debate sobre qué mascarillas usar ante las nuevas cepas: Estas son las que hay y sus diferencias

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Madrid, 22 ene (EFE).- La decisión de Alemania de acordar el uso obligatorio de mascarillas FFP2 en el transporte público y comercios y el consejo de Francia de no utilizar las hechas en casa ante la nuevas variantes de la covid ha abierto de nuevo el debate sobre la eficacia de los distintos tipos que existen en el mercado.

En Francia, el Alto Consejo de la Salud ha alertado de que las mascarillas hechas en casa, pero también las fabricadas que no garantizan un filtrado superior al 90, son insuficientes ante los mayores niveles de contagios que han puesto en evidencia algunas de esas cepas, como la que ha proliferado en el Reino Unido.

Ese riesgo ha movido asimismo a la canciller alemana, Angela Merkel, y los líderes regionales a imponer el uso obligatorio de mascarillas quirúrgicas o FFP2 en transporte público, comercios y oficios religiosos.

En España, la recomendación general de Sanidad es mascarilla higiénica para la población sana (excepto menores de 3 años y personas con dificultad respiratoria) y quirúrgica, para infectados y contactos estrechos.

La protección se puede conseguir «con diferentes tipos de mascarillas o combinaciones», explicó ayer el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón: La FFP3 es «la más eficaz» cuando una persona quiere protegerse a sí misma y la FFP2, «algo menos eficaz, pero altamente eficaz, de sobra si se mantienen todo el resto de medidas» de protección.

El epidemiólogo destacó no obstante que «si dos personas se encuentran en la misma estancia y ambas llevan mascarilla, ya sea FFP2 o quirúrgica el efecto se multiplica».

A su juicio, y ante el debate abierto por otros países europeos, es «sensato» aprobar el uso de FFP2 obligatorio para sanitarios y «debatible» para toda la población, «siempre y cuando todos llevemos la protección».

En Extremadura, las autoridades educativas han determinado que los profesores lleven FFP2 en los primeros 14 días desde el inicio de las clases.

Consumo también desaconseja el uso de las FFP2 en la población en general y las recomienda para profesionales en contacto con el virus y colectivos vulnerables bajo prescripción médica.

En todos los casos, hay que mirar el etiquetado para comprobar las especificaciones UNE (en las higiénicas) o el marcado CE, seguido de cuatro números (en el resto).

Qué mascarillas usar ante las nuevas cepas: estos son los tipos de mascarillas que hay y sus diferencias:

HIGIÉNICAS (se compran en cualquier establecimiento y son las más baratas): para personas sanas y sin contacto con la COVID-19. Tienen una o varias capas y pueden ser reutilizables o de un solo uso.

QUIRÚRGICAS (habitualmente solo en farmacias): para contagiados, con o sin síntomas. Se usan en ambientes clínicos y limitan la transmisión de agentes infecciosos al filtrar el aire exhalado (al estornudar, toser o hablar).

TIPO EPI: FFP1, FFP2 y FFP3 (farmacias y establecimientos especializados): para personas en contacto con el virus y grupos vulnerables bajo prescripción médica. Crean una barrera entre un riesgo potencial y el usuario, filtrando el aire inhalado y evitando la entrada de partículas contaminantes.

NIÑOS: A partir de los tres años y sin contacto con el coronavirus, hay mascarillas higiénicas de distintas tallas, hasta los 12 años.

Bioinicia y CSIC lanzan la mascarilla viricida PROVEIL con filtro de nanofibras que desactiva el coronavirus en un 97% en dos horas

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Ninguna vacuna contra la COVID-19 destruye el sistema inmunitario

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EFE/Javier Cebollada/Archivo

Madrid, 22 ene (EFE).- Ninguna de las vacunas contra la covid-19 puede destruir el sistema inmunitario, como afirma un artículo difundido en las redes sociales, que es refutado por la Asociación de Vacunología y la sociedad de medicina preventiva SEMPSPH.

En las últimas semanas se ha vuelto a difundir en Twitter y Facebook un texto publicado en varios portales de internet.

«Enorme escándalo descubierto: la vacuna COVID-19 destruye nuestro sistema inmunológico de forma permanente», afirma ese escrito en su titular.

Ese mismo mensaje ya se había publicado en redes sociales a principios de diciembre.

Se trata de la traducción de un artículo firmado por el osteópata Joseph Mercola, que se puede leer en su web en inglés, con fecha del 11 de noviembre de 2020, y en castellano, datado el 14 de ese mes.

La versión difundida en las redes es una traducción diferente de ese texto, al que también se ha modificado su titular, que en este portal de internet era «Cómo la vacuna contra el COVID-19 podría destruir su sistema inmunológico».

DATOS: La Asociación Española de Vacunología (AEV) y la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH) subrayan que no hay ninguna evidencia científica de que las vacunas contra la covid-19 puedan suponer un riesgo de destrucción del sistema inmunitario de las personas que las reciben, como sostiene el artículo.

«Rotundamente no», coinciden en responder a EFE el presidente de la AEV, Amós García Rojas, y el portavoz de la SEMPSPH, Julián Domínguez, a la pregunta de si existe el citado peligro.

García Rojas califica esa afirmación de «disparate» y la rechaza con el argumento de que los ancianos de las residencias «acaban de recibir la vacuna contra la covid-19 y están tan campantes», a pesar, incluso, de que el sistema inmunitario se debilita con la edad.

«Las vacunas no tienen ningún riesgo», enfatiza el presidente de la AEV, quien recuerda que los órganos reguladores de los medicamentos han establecido que los preparados contra la covid-19 tienen «perfiles de seguridad y eficacia razonables».

«Los efectos secundarios que ocasionan, que es lo que nos interesa, están perfectamente descritos en los ensayos clínicos y son similares a los de otras vacunas», afirma García Rojas, para quien el mayor riesgo es no ponérselas, porque la pandemia ya ha ocasionado más de dos millones de muertes.

«TENDENCIOSO» Y «FALSO»

El portavoz de la SEMPSPH, Julián Domínguez, también recalca que los efectos adversos de las vacunas contra la covid-19, que se administran desde principios de diciembre, cuando el Reino Unido inició la campaña con el preparado de Pfizer y BioNTech, son similares a las de otras enfermedades.

En su análisis de la versión del texto de Mercola difundido en redes sociales, Domínguez, indica que se trata de un artículo «tendencioso» porque se refiere a fármacos destinados a combatir otras enfermedades y los compara con los de la covid-19 que «tienen una tecnología absolutamente diferente».

También critica que mezcle cuestiones inmunitarias con reacciones farmacológicas, así como que haga un «análisis absolutamente ficticio» cuando Mercola afirma que «la letalidad de la COVID-19 para personas menores de 60 años es menor que la de la gripe» y que «si tienes menos de 40 años, tu riesgo de morir por COVID-19 es sólo del 0,01%».

El titular modificado con el que se ha reproducido el artículo en algunas webs y del que se han hecho eco varios internautas en sus mensajes, en el que se señala que la teoría de la destrucción del sistema inmunitario por parte de las vacunas de la covid-19 es un «enorme escándalo descubierto», merece para Domínguez los apelativos de «sensacionalista» y «falso».

Sobre el argumento principal del escrito, el portavoz de la SEMPSPH explica que el ARN mensajero (ARNm) utilizado en estos preparados dura muy poco tiempo en el cuerpo de quien lo recibe.

Comenta, además, que el ARNm trabaja sobre los ribosomas -los orgánulos en los que tiene lugar la síntesis de proteínas- y no en el núcleo celular, por lo que no puede dañar el sistema inmunitario.

Domínguez recuerda que en el proceso científico no se puede defender que algo es posible solo porque no haya una prueba en contra de su existencia, sino que se necesita una evidencia que avale que una teoría es válida.

UN USO INCORRECTO DE LA DOCUMENTACIÓN CITADA

Del extenso artículo de Mercola, Domínguez cuestiona, asimismo, el uso incorrecto de varios de los estudios que cita para defender sus tesis.

En concreto, este experto en salud pública se refiere a los argumentos erróneos empleados sobre el riesgo de que se produzca una amplificación de la infección dependiente de anticuerpos, un fenómeno que se puede dar en otras enfermedades, como el dengue.

Se trata de un aumento exagerado de los anticuerpos que agrava una dolencia en lugar de curarla, causando daños en diversos órganos.

Nuevamente, no hay ninguna evidencia de que eso pueda pasar con los preparados contra la covid y tampoco parece posible por el tipo de anticuerpos que generan.

En su web, Joseph Mercola se presenta como «doctor en osteopatía», así como «filántropo y defensor de la salud natural».

Tanto la osteopatía como la medicina naturista forman parte del listado de 66 técnicas cuya validez científica estudia la Red Española de Agencias de Evaluación de Tecnologías y Prestaciones del Sistema Nacional de Salud (REDETS), dentro del Plan para la Protección de la Salud frente a las Pseudoterapias.

De ese listado, el Ministerio de Sanidad señalaba en un comunicado del 28 de febrero de 2019 que «el hecho de que existan publicaciones relativas a estas prácticas no implica que la técnica esté respaldada por el conocimiento científico y que se avale su eficacia y seguridad».

«Estas cuestiones serán analizadas de forma individualizada por la REDETS en sucesivos informes», añadía la nota informativa sobre la presentación de estas medidas por parte de la entonces ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, y el titular de Ciencia, Pedro Duque.

En conclusión, las afirmaciones del citado artículo, tanto en la versión publicada en la web del autor como en la difundida en redes sociales como un supuesto escándalo descubierto, carecen del aval científico, ya que no hay evidencias que las respalden y suscitan las críticas de los expertos consultados.

Además, la validez de las disciplinas a las que está adscrito su autor es estudiada por el Sistema Nacional de Salud.

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