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La valenciana Inma Bermúdez, Premio Nacional de Diseño

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La valenciana Inma Bermúdez, Premio Nacional de diseño

Madrid/València, 26 sep (OFFICIAL PRESS/EFE).- Los Premios Nacionales de Innovación y Diseño tienen en la edición de este año el mayor número de mujeres galardonadas, como la científica y empresaria Rocío Arroyo; la diseñadora radicada en València Inma Bermúdez y la joven diseñadora Alba González.

La ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, ha anunciado este lunes las personas y entidades galardonadas con el reconocimiento más importante en España en innovación y diseño, con los que se distinguen las trayectorias profesionales destacadas en estos ámbitos.

Rocío Arroyo, Sacyr y Marine Instruments han sido los ganadores de las categorías de Innovación, mientras que Inmaculada Bermúdez, Alba González y Enea Design han sido premiados en las de Diseño.

Además, Emilio García y Servicios Digitales de Aragón han recibido menciones especiales, informó el Ministerio de Ciencia e Innovación.

Talento innovador de las mujeres

Morant ha felicitado a los ganadores y ha destacado que se trata de la edición con más mujeres premiadas. “Estamos sumando el talento innovador de las mujeres al diseño del futuro, un aval para mejorar la sociedad”, ha afirmado.

Los galardones son de carácter honorífico, salvo el Premio Nacional de Innovación en la modalidad Pequeña y Mediana Empresa, que dispone de una dotación de 50.000 euros; el Premio Nacional de Diseño en la modalidad Profesionales, también con 50.000 euros; y el Premio Nacional de Diseño en la modalidad de Jóvenes Diseñadores, cuya cuantía es de 30.000 euros.

Arroyo Arranz ha sido premiada por su «Trayectoria Innovadora» en reconocimiento a una «deslumbrante trayectoria profesional» de más de veinte años como científica, investigadora y empresaria innovadora en la aplicación de tecnologías disruptivas para la prevención y detección temprana del cáncer.

Arroyo ha logrado aunar con éxito, a través del proyecto empresarial Amadix, la fortaleza de un conocimiento científico-técnico muy sólido, fruto de años de investigación y desarrollo en torno al diagnóstico del cáncer de colon, con la audacia empresarial necesaria para ocupar un lugar relevante en un ámbito tan complejo, explica la nota

El Premio Nacional de Innovación «Gran Empresa» ha reconocido a la multinacional española Sacyr por establecer «un ambicioso modelo de negocio para las próximas décadas que asienta sus pilares en la innovación y en una nueva visión del despliegue de infraestructuras y servicios».

Los retos que la digitalización y la transición ecológica suponen adquieren una dimensión estratégica para Sacyr y suponen «claras oportunidades de negocio» para esta empresa, asociadas al hidrógeno verde, la descarbonización o las ciudades climáticamente neutras, dentro de un marco de innovación abierta y colaboración público-privada.

Marine Instruments, líder en la comercialización de boyas, ha sido premiada en la modalidad «Mediana Empresa» por constituir un «claro ejemplo» de firma innovadora que, a través del desarrollo de tecnologías basadas en el conocimiento, puede transformar profundamente sectores tradicionales como el sector pesquero.

Por su parte, Inmaculada Bermúdez Cózar, que estudió en València y tiene en esta ciudad su estudio, es Premio Nacional de Diseño en la modalidad «Profesionales» por una trayectoria de «honestidad creativa y compromiso con la sostenibilidad medioambiental y social».

La diseñadora se ha alzado como un nuevo referente del diseño español en el panorama internacional, «preservando en la impronta de su mirada objetivos de desarrollo sostenible».

El Premio de Diseño de modalidad «Empresas» es para Enea Design por una trayectoria de cuatro décadas «como sólido referente nacional e internacional en el diseño de mobiliario».
Firma en la que convergen una apuesta decidida por el entorno local y sus señas de identidad y cultura, un respeto incuestionable por el medioambiente y un compromiso ético con los trabajadores.

Alba González Álvarez logra el «Jóvenes Diseñadores» por poner de manifiesto la capacidad del diseño de aportar soluciones e intervenir de forma transversal en ámbitos tan complejos como la biomedicina y el desarrollo de prótesis biomecánicas.

La Mención Especial en Diseño para «Profesionales» reconoce a Servicios Digitales de Aragón (SDA) por incorporar de «forma impecable y eficaz» el diseño estratégico y de servicios como elemento fundamental para la transformación, modernización e innovación de las administraciones públicas.

Emilio García García ha recibido una mención especial «Trayectoria Innovadora» como referente «indiscutible» en el desarrollo de tecnologías y soluciones altamente innovadoras que han transformado el sector ferroviario a nivel internacional y ejemplo de cómo la innovación es la clave del éxito, de la competitividad y de la permanencia de una empresa a lo largo del tiempo, destaca la nota.

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Cultura

El palacio en el que nacieron las Fallas

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palacio en el que nacieron las Fallas
Foto: Hugo Román

El palacio en el que nacieron las Fallas es uno de los lugares más desconocidos por la mayoría de los valencianos y guarda en sus paredes los orígenes de nuestra historia, nuestra tradición y de la fiesta de las Fallas.

Ajeno a las miradas de muchos que pasan junto a él, en el barrio de Velluters, se levanta el Palacio Balmes, edificio del siglo XV construido sobre unos cimientos del siglo XIII, un lugar único en la ciudad por ser el lugar donde empezó todo, el lugar donde nacía el Gremio de Maestros Carpinteros.

El origen

El origen de este antiguo gremio se remonta a la conquista de la ciudad de València por el rey Jaime I el Conquistador, cuando articula la ordenación gremial valenciana, que recoge en un principio a carpinteros, pero también los oficios de imagineros, pintores y un pequeño grupo relacionados con los «menesters» de la carpintería.

Según documentos, es el 17 de enero de 1242,  cuando el Llibre del Repartiment asigna a Guillem Francolí, maestro carpintero, dos talleres delante de la Iglesia de San Martín de València. Esa parroquia es el sitio donde se instalan obradores de otros artesanos de la madera convirtiéndose en sede gremial. Es en 1479, cuando los propios artesanos de la madera valencianos levantan el Palacio Balmes para llevar a cabo las reuniones de la “Confraria e ofici dels fusters”.

Cabe destacar a modo de curiosidad que su santo patrón era San Lucas, médico de profesión; y que no será hasta el año 1497 cuando el rey Fernando el Católico permita el cambio del patronazgo pasando a ser San José el nuevo patrón del gremio de carpinteros.

Palacio en el que nacieron las fallas:

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En el siglo XVIII se renuevan las ordenanzas del ‘Gremi de Fusters’ por medio de una Real Cédula del Consejo de Castilla y 60 carpinteros del gremio de València vuelven a reconstruir el antiguo palacio de la calle Balmes realizando entre todos una verdadera joya de arte en su interior, el artesonado de madera que decora sus techos elaborando cada uno de ellos los 60 cajones que lo forman. Obra suya es también otros elementos de madera que todavía se conservan en el edificio.

Los primeros datos que se tienen sobre el lugar indican que sobre cimientos del siglo XIII se edificó una ermita ya en el siglo XV que fue ampliándose durante los años. El palacio es de planta rectangular y se accede a través del zaguán. En su portada adintelada se puede observar en el centro esculpidos en la piedra los siguientes elementos propios del arte de la carpintería como son un tintero sobre un libro, una escuadra, una regla y un compás. Si seguimos recorriendo con la mirada veremos en los ángulos que forman la portada una sierra en uno de ellos y en el otro ángulo una especie de hacha (azuela) de carpintero. También en cada uno de los ángulos de la casa podemos ver más pistas en piedra sobre los orígenes del edificio en el interior de un escudo en piedra, un cartabón y una especie de punzón, propios del trabajo de la carpintería.

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En su interior a través de un gran zaguán se accede a las distintas dependencias. Por una escalera se accede a la planta noble donde se encuentra la sala de juntas y la capilla. En la sala de reuniones de planta rectangular de 8 x 20 metros, nos encontramos con el artesonado de 60 casetones realizado cada uno por 60 maestros carpinteros a modo tal vez de firma, de sello distintivo lo que le proporciona cierta singularidad al conjunto. Por debajo del artesonado corre un friso también de madera del siglo XV.

La fachada trasera mezcla el edificio originario con elementos añadidos en las últimas reforma, como son las ventanas. Aún así se puede apreciar la división en dos secciones horizontales de distinto tamaño separadas por una moldura y en la parte superior una bella galería formada por 18 arquillos de medio punto que recorren la construcción por debajo del alero de madera.

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Oculto en esa fachada por el vandalismo de las pintadas que lamentablemente inundan el bello palacio podemos leer la siguiente placa:

«Al Excelentísimo señor Don Amalio Gimeno y Cabañas socio de merito de esta sociedad ministro de Marina y ex ministro de Instrucción Pública y Bellas artes con su protección se habilitó este local para escuelas Graduadas la Sociedad de Instructiva de Maestros Carpinteros perpetua gratitud a su ilustre bienhechor 19 marzo de 1913»

Foto: Hugo Román

 

En la actualidad el edificio está gestionado por una empresa privada destinada a la celebración de actividades culturales y eventos públicos y privados.

De las manos de aquel gremio que levantó ese edificio hace ya siglos dependía la vida de la ciudad ya que su oficio permitía la construcción de las casas, embarcaciones, herramientas, utensilios, recipientes y objetos de uso cotidiano, así como tallas de madera. Los más talentosos serían los encargados de dar forma a aquellas primigenias fallas, siendo el origen de nuestra fiesta grande.

De sus manos, de ese edificio hoy desconocido, nació el alma de nuestra ciudad.

 

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