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Las nuevas inversiones para el Cabanyal

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El Ayuntamiento invertirá 450.000 euros en la reurbanización de la calle San Pedro del Cabanyal. La Junta de Gobierno Local ha acordado hoy contratar la ejecución de esta obra, que incluirá también actuaciones en la calle Llavador. Así lo ha acordado la Junta de Gobierno Local, que también ha aprobado, entre otros asuntos, un gasto de 781.480 euros para la rehabilitación de un inmueble municipal ubicado en el número 37 de la calle Guillem de Castro, que acogerá un Centro de Ocupación, Formación y Emprendimiento.

Las portavoces del Gobierno, Sandra Gómez y Maria Oliver, han informado hoy de éstos y otros acuerdos, como por ejemplo la aprobación de una subvención para la rehabilitación de un edificio en el área de Regeneración y Renovación Urbana Cabanyal-Canyamelar (ARRU).

En cuanto a las obras de urbanización del Cabanyal mencionadas, «se enmarcan dentro de las actuaciones de adecuación, rehabilitación y mejora de los entornos y espacios públicos urbanos que el Ayuntamiento ha desarrollado los últimos años para mejorar y completar la urbanización de las calzadas de la ciudad, y en cumplimiento de la normativa actual de accesibilidad en el medio urbano y supresión de barreras», tal como ha informado Gómez. Concretamente, la actuación acordada hoy afectará a las calles de Sant Pere, Sol, Safareig e Illes Columbretes (desde Sant Pere hasta Lluís Despuig), que, según ha recordado, se encuentran en la zona más degradada del Cabanyal-Canyamelar.

Durante la reunión de la Junta de Gobierno, también se ha acordado contratar la ejecución de las obras de habilitación del inmueble municipal situado en la esquina de las calles Guillem de Castro y Espartero de Valencia, que se ejecutará en un plazo de 6 meses. En este inmueble se efectuará una atención directa a las personas emprendedoras, que además contarán con un espacio de coworking, zona de formación y sala multiuso.

El equipo de gobierno también ha acordado otras medidas para la recuperación del espacio público para la ciudadanía. En esta línea, ha aprobado realizar las obras necesarias para dignificar el acceso y el entorno del Monasterio de San Vicent de la Roqueta, recientemente consolidado, «una propuesta que cuenta con un presupuesto de alrededor de 160.000 euros, y está coordinada con la construcción del carril bici, contemplado en otro proyecto que tiene previsto ejecutar próximamente el Servicio de Movilidad».

Gómez también se ha hecho eco de un acuerdo adoptado a instancias de la Concejalía de Residuos Sólidos para contratar la ejecución de las obras de construcción de 6 arquetas subterráneas para el soterramiento de contenedores en cinco emplazamientos de Valencia. Con un presupuesto de 571.006,78 euros, y en un plazo de cinco meses, se actuará en emplazamientos de los barrios del Mercat, Carme, Russafa, Canyamelar y Benimàmet.

Por su parte, María Oliver ha destacado la aprobación de la subvención para la rehabilitación de un edificio en el área de Regeneración y Renovación Urbana Cabanyal-Canyamelar (ARRU). «Es una de las muchas que estamos acordando a lo largo del año para ayudar a los particulares de manera que sus viviendas no sólo estén terminadas, sino que, además, sean eficientes energéticamente y accesibles». Según la edila, «había un compromiso por parte de este equipo de gobierno de entrar como elemento impulsor fundamental en la zona cero de este barrio, y esperamos que en los próximos años sea un referente de regeneración urbana en todo el Estado ».

Por otro lado, Oliver ha informado de la concesión de ayudas del Pla Ciutat Educadora a 31 entidades por importe de 150.000 euros. Los beneficiarios son «desde asociaciones de madres y padres a asociaciones vecinales, institutos o asociaciones culturales. Están abiertas a lo que entendemos que es la comunidad educativa, que es prácticamente toda la ciudad».

Hay que señalar que hoy el Consell ha aprobado un convenio con el Ayuntamiento de València por un montante de 5 millones de euros de inversión para el área de Regeneración y Renovación Urbana (ARRU) del Cabanyal-Canyamelar. Así, según ha hecho público la vicepresidenta Mónica Oltra, después de la reunión del Pleno del Consell, este convenio, suscrito entre la Conselleria de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio con el Ayuntamiento, establece una subvención para el presente ejercicio de 4.936.725 euros, de los que el Ministerio de Fomento aporta 3,7 y la Generalitat 1,2, para la regeneración y renovación urbana previstas en este barrio de la ciudad.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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