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Valencia

Las prisiones valencianas, sin psiquiatras ni personal sanitario suficiente

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València, 26 mar (EFE).- El tercer informe del Observatorio de Derechos Humanos, Salud Mental y Prisión, correspondiente a 2023, vuelve a alertar sobre la total ausencia de médicos psiquiatras en los centros penitenciarios valencianos y la escasez de personal sanitario.

Según el referido informe, presentado este martes en la Facultad de Derecho de la Universitat de València, únicamente el centro de Albocàsser dispone de una psiquiatra externa, mientras que el de Villena tiene un consultor también externo.

Tampoco existe coordinación con la unidad de salud mental, ni con un hospital de referencia ni hay protocolo alguno para ingreso de agudos en unidades psiquiátricas en los centros penitenciarios de Picassent, Alicante II-Villena o Castellón II (sí que existe en Castellón I).

Las autoras de este estudio, la criminóloga Aurora Fernández y la jurista Catalina Angulo, señalan igualmente que de las 80 plazas ofertadas en sanidad penitenciaria en 2021 sólo se cubrieron 7.

La población reclusa con problemas de salud mental oscila entre el 20 y el 70 % en cada centro penitenciario (no se especifican datos más concretos), si bien se incluyen en estos porcentajes las personas con adicciones.

En todas las prisiones valencianas hay internos pendientes de diagnóstico sin que en ninguna de ellas existan servicios de prevención de salud mental.

Un árbol de Navidad en el acceso a un centro penitenciario. EFE/Carlos Barba/Archivo

El informe vuelve a llamar la atención sobre el hecho de que han pasado más de 20 años sin que la Comunitat Valenciana haya tramitado la transferencia de las competencias de sanidad penitenciaria. De hecho, sólo tres autonomías (País Vasco, Cataluña y Navarra) lo han hecho; de modo que en el resto los servicios sanitarios continúan siendo competencia del Ministerio del Interior.

Actualmente no existen centros disponibles para la hospitalización de enfermos mentales graves que requieran un internamiento superior a los 15 días.

En los hospitales, según el referido informe, cuando se ingresa a algún preso por agravamiento de su trastorno mental «se le procura un alta rápida o ni siquiera se les acepta, porque van custodiados policialmente».

«Teniendo en cuenta que las estimaciones indican que un 5 % de la población reclusa tiene un trastorno mental grave, estaríamos dejando a unas 3.000 personas en una situación crítica. La escasez de recursos obliga a la administración a recurrir a los únicos hospitales psiquiátricos penitenciarios que existen, en Alicante y Sevilla».

Este problema, a juicio de las investigadoras, «se solucionaría implantando pequeñas unidades en cada comunidad autónoma que atiendan a un máximo de 20 pacientes. Con sistemas ágiles de coordinación y derivación».

Por último, el informe advierte sobre la «relación errónea» entre crimen y trastorno mental, que ha ido en aumento en los últimos años, en parte alentada por la literatura, el cine o la televisión. «Basta con ver algunas series policiales o de crímenes para darnos cuenta de que sus protagonistas, en un 90 %, padecen algún trastorno mental».

«Si bien existe un cierto porcentaje de personas que padecen problemas de salud mental y que cometen delitos, no se puede concluir que esta sea una de las causas de su conducta, puesto que las condiciones sociodemográficas y psicosociales tienen gran influencia a la hora de la determinación de un individuo para delinquir», concluye el informe.

 

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Valencia

Ilusión y sacrificio en Alzira: jóvenes acampan días para reservar una VPO y cumplir el sueño de una vivienda propia

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Decenas de jóvenes y familias viven desde hace tres días frente a una inmobiliaria de Alzira, esperando turno para poder optar a una vivienda de protección oficial (VPO) en una promoción que ha generado una enorme expectación en la Comunitat Valenciana. La escena —personas sentadas con sillas, sacos y hamacas al raso para mantener su posición en la cola— refleja la crisis del acceso a la vivienda asequible y la ilusión de quienes buscan estabilidad y futuro.

La promoción, impulsada por una empresa constructora local, incluye 123 viviendas protegidas con precios asequibles que oscilan entre unos 119.000 y 140.000 euros, situándolas muy por debajo de los elevados precios del mercado libre que condenan a muchos a pagos de alquiler elevados sin perspectivas de obtener un hogar propio.

Colas que hablan de esperanza y frustración

Las personas que esperan turno destacan que han venido acompañadas por amigos o familiares, turnándose para descansar o cumplir sus obligaciones, sin perder la posición en la fila que se formó la mañana del pasado sábado. Muchos pagan el alquiler mes a mes —a menudo con pagos que superan los 700 euros— y ven en esta oferta una oportunidad única para construir un proyecto de vida estable con un piso de obra nueva.

El sistema de adjudicación será por orden de llegada, lo que ha motivado que algunos llegaran incluso días antes de que se abra el plazo de inscripción esta mañana, con la esperanza de poder elegir las viviendas más deseadas antes de que se agoten los turnos.

Emoción, expectativa y un problema más amplio

Entre quienes hacen cola no faltan historias humanas que ilustran la falta de alternativas habitacionales: jóvenes que han pasado años en alquiler y parejas que quieren formar una familia sin la incertidumbre de los precios del mercado, o personas mayores que esperan un futuro más seguro para sus hijos. La situación se ha convertido en tema de conversación en la ciudad y en numerosos medios, donde se percibe que esta promoción ha llegado como una luz de esperanza en un contexto donde muchas ofertas públicas similares son escasas o inexistentes desde hace décadas.

Responsables de la inmobiliaria promotora han mostrado su satisfacción por la enorme participación y han señalado que, aunque esperaban asistencia, no imaginaban que tantas personas se animarían a presentar su candidatura con tanta antelación.

¿Qué significa esta escena?

Lo que ocurre en Alzira es un síntoma de la crisis de vivienda asequible que vive España y, en particular, la Comunitat Valenciana, donde los precios de compra y alquiler continúan alejándose de las posibilidades económicas de amplios sectores de la población. La actitud de quienes esperan durante días para tener una oportunidad real de acceder a un hogar propio pone de manifiesto la urgencia social de medidas y políticas que amplíen la oferta de vivienda protegida y faciliten el acceso a la propiedad para jóvenes, familias y hogares con recursos limitados.

 

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