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Maje y su examante continuarán en prisión

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Maje, la viuda negra, este es su análisis psicológico

VALÈNCIA, 20 Dic.-La Fiscalía ha pedido al Juzgado de Instrucción número 14 de Valencia prorrogar la prisión provisional para María Jesús, conocida en su círculo de amigos como Maje, y su examante, Salvador, acusados del asesinato del marido de ella, ocurrido en agosto de 2017 en un garaje del barrio valenciano de Patraix. A esta solicitud se ha sumado también la acusación particular que representa a la familia de la víctima.

El Juzgado ha celebrado este viernes una vista para que las partes se pronuncien sobre la posible prórroga de prisión de los encarcelados, al cumplirse dos años desde que se encuentran privados de libertad. Ambos, que trabajaban en el mismo hospital de València, fueron detenidos cinco meses después del crimen a cuchilladas de la víctima.

Maje y su examante se encuentran a la espera de que se fije la fecha de juicio, que será ante un jurado popular y probablemente en junio, según ha podido saber Europa Press.

La Fiscalía solicita provisionalmente 22 años de prisión para María Jesús y 18 para Salvador, acusado de ser el autor material del crimen. En el caso de ella, la pena solicitada es mayor al contemplarse la agravante de parentesco. Además de las penas de prisión, solicita indemnizaciones de 250.000 euros, a las que ambos procesados deben hacer frente solidariamente, para los padres y hermano del fallecido.

En el mes de junio de 2017 o en fechas próximas, Maje decidió acabar con la vida de su esposo y, para llevar a cabo su propósito, pidió al acusado, con quien mantenía una relación, que lo matara por ella haciéndole creer que la situación a la que su marido la tenía sometida le resultaba ya «insostenible». Salvador aceptó esta proposición y juntos «planificaron la acción homicida en los días siguientes».

El marido, según el fiscal, llegó al garaje sobre las 7.40 horas del 16 de agosto. Cuando se aproximó a su vehículo, el acusado salió de su escondite, le abordó «rápida y sorpresivamente» esgrimiendo el cuchillo y, estando frente a él, se lo clavó repetidamente en seis ocasiones, con lo que le seccionó órganos vitales como el corazón o el pulmón derecho. Las heridas resultaron mortales de necesidad y causaron el fallecimiento breves instantes después.

Maje hizo creer a su marido que estaba de guardia en el hospital, pero pasó la noche en casa de otro amante con el que mantenía una relación desde el mes de mayo.

FUENTE: EUROPA PRESS

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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