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Consejos para montar el Belén

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Consejos para montar el Belén

Con la llegada del mes de diciembre es momento de decorar la casa. Uno de los clásicos que no pueden faltar, junto con el árbol de Navidad, es el Belén. Sin duda el montar el Belén es una bonita tradición y es una pieza principal de la decoración navideña, junto a las luces de Navidad.

Consejos para montar el Belén

El portal y las casa

Si quieres que el portal o alguna casita sea destaque del resto del belén, puedes elevarlo con latas de conservas. Luego, para que no se vean puedes forrarlas con papel de aluminio y luego rodearlas con musgo o pintarlas con acuarela en un tono marrón oscuro, que imite al corcho.

El río

Ese río en el que los peces beben y vuelven a beber como cuenta el villancico se puede hacer de varias formas. El más conocido es recortar papel de regalo color azul en forma de ‘S’ para que imite el cauce de un río.
Alrededor puedes poner piedras y hasta hacer un círculo que simule un lago. En las tiendas también encontrarás imitaciones de río y regalos.
Para los más manitas, se puede serrar una lámina de madera fina también en forma de ‘S’ y a continuación primero pintarla de blanco y después de azul, dejando que se vean algunos trozos de blanca que simula en caudal.

El camino

Siguiendo con los villancicos, el camino que lleva a Belén se puede hacer de varias maneras. El pan rallado es un elemento muy utilizado.
Si haces el portal elevado deberás crear también una pequeña cuesta. ¿Cómo? Pon en fila latas de distintas alturas, para que imiten un camino, y cúbrelas con cartulina.
Si no tienes pana rallado puedes, echar serrín. Decora los bordes con musgo o piedras. Para que no se caiga el serrín pueden esparcir un poco de pegamento por la cartulina.

Corcho para el portal

Es uno de los grandes clásicos a la hora de hacer el belén. Puedes utilizar el corcho para ponerlo en los bordes y así simular una roca. En los huecos pon cintas de navidad o rellénalos con musgo.

Papel que imita a la roca

De fondo del portal puedes pegar sobre la pared el papel que imita el cielo, el desierto, el pueblo o un papel especial que lo arrugas un poco y simula la roca. Este papel también sirve para montar un portal.

Colócalo justo detrás de la mula y el buey para dar el efecto de portal.

El ángel

Para lograr que el ángel esté sobre el portal puedes probar a pegarlo a un trozo de alambre y clavarlo sobre el tejado.

Consejo: Pinta el alambre con pintura azul para disimular. También puedes pegarlo a un palo de madera o de plástico y apoyarlo justo detrás.

Luces y velas

Para crear el ambiente más acogedor,  puedes encender las velitas que hayas puesto o puedes comprar luces específicas para el portal que simulan luz en las casas.

Si tienes cerca un enchufe, perfecto. Si no, no te preocupes porque puedes unir las luces a una petaca de pilas que venden en cualquier tienda donde hay objetos navideños. Las luces de colores también pueden quedar bien.

Árboles 

Busca en un vivero plantitas pequeñitas. En esta época el acebo es ideal para estos casos. Si lo prefieres, puedes fabricar con plastilina verde y marrón una palmera y colocarla cerca del nacimiento además hacer árboles más pequeñitos para distribuirlos por todo el portal.

Herodes y el pueblo

Para crear el pueblo puedes elevar el castillo de Herodes y debajo poner casitas más pequeñas, como si fueran el poblado. El resto de portal es de serrín y musgo, aquí puedes utilizar piedras para crear los caminos.

 

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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