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El jurado declara culpable al único acusado del crimen del canónigo de València, cometido junto a otra persona

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muerte cura Valencia
El acusado del crimen del canónigo de la Catedral de València en enero de 2024 - EUROPA PRESS

El tribunal popular considera probado que el crimen fue planificado, con alevosía, y que el acusado participó en el robo y uso fraudulento de las tarjetas de la víctima.

Un jurado popular ha declarado culpable de asesinato al único acusado por la muerte del canónigo de la Catedral de València, ocurrida en 2024, al considerar que actuó de común acuerdo con otra persona no identificada dentro de un plan previamente diseñado para acabar con la vida de la víctima y apropiarse de sus bienes.

El fallo, adoptado por siete votos frente a dos, concluye que el acusado participó de forma decisiva en el crimen, aunque no fuera el autor material de la asfixia que provocó la muerte del religioso, Alfonso, de 79 años.

Asesinato planificado y con alevosía

Según el veredicto, la muerte no fue accidental y se produjo por asfixia, en un contexto en el que la víctima no pudo defenderse debido a su edad y condición física. El jurado aprecia alevosía, al considerar que el ataque se llevó a cabo de manera sorpresiva y premeditada.

La resolución sitúa al acusado en el lugar y en el momento del crimen, basándose en el análisis del posicionamiento de los teléfonos móviles tanto de la víctima como del procesado.

Robo con violencia y estafa continuada

Además del asesinato, el jurado ha declarado probado por unanimidad que el acusado y su cómplice se apoderaron de tarjetas bancarias y comerciales del canónigo con el objetivo de obtener beneficios económicos.

El acusado realizó compras y gastos con una tarjeta bancaria por un valor superior a 2.300 euros, además de varias adquisiciones con una tarjeta comercial. En el momento de su detención, los agentes le intervinieron 875 euros en efectivo, procedentes de extracciones realizadas con dichas tarjetas.

La versión del acusado

Durante el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de València, el acusado se declaró inocente del homicidio y negó haber estado en el domicilio de la víctima. Sí reconoció haber utilizado las tarjetas, aunque aseguró que se las entregó un tercero no identificado y que desconocía que el canónigo hubiera fallecido.

Las investigaciones policiales no hallaron huellas ni ADN del acusado en la vivienda, aunque sí restos genéticos y huellas pertenecientes a personas no identificadas.

Fiscalía pide 28 años de prisión

Tras el veredicto, la Fiscalía mantiene su petición de 28 años de cárcel, repartidos entre el delito de asesinato, el robo con violencia y la estafa continuada. La acusación sostiene que el procesado tuvo una participación directa y determinante en un crimen que califica de especialmente grave.

Por su parte, la defensa ha solicitado la imposición de la pena mínima prevista por la ley. El jurado ha recomendado que no se concedan beneficios penitenciarios ni un eventual indulto, y el acusado permanece en prisión provisional a la espera de sentencia.

 

El hallazgo del cadáver del canónigo

El cadáver lo descubrió el portero, que reside en el edificio y que ha declarado en esta jornada. Según su versión, el día de los hechos abrió la portería a las 9.00 horas como de costumbre, y a los pocos minutos le llegó un mensaje del canónigo diciéndole que se iba a ausentar hasta el fin de semana. Le generó «duda» la forma en la que estaba escrito, pero no lo vio con «normalidad» porque tenía un apartamento en la playa de El Perelló.

Sobre las 11.15 horas se personó un amigo de Alfonso —decía que eran «como hermanos»— preocupado porque habían quedado para «una cosa importante» y no le cogía el móvil. Subieron y, tras llamar dos veces y no recibir respuesta, el portero abrió con la copia de las llaves que tenía.

Al girar la llave la puerta no estaba cerrada. Entró y, al asomarse al dormitorio, vio al canónigo tumbado boca arriba y la cama «revuelta, usada».
«Claramente vi que estaba muerto, lo vi como una especie de momia con la boca abierta, salí chillando en un estado de nervios muy grande», ha recordado.

Testimonio del portero: chicos vulnerables y conflictos frecuentes

El portero ha declarado que era «muy frecuente» que subieran chicos al piso del canónigo, en etapas «muchos», y que cuando Alfonso percibió que «los vecinos comenzaban a darse cuenta de que ocurría algo extraño», los citaba fuera del horario de portería.

En su mayoría eran personas «muy necesitadas», algunos con signos visibles de adicción a drogas, todos mayores de edad. Alfonso tenía «un carácter fuerte, complicado», y solía ir a buscarlos a la estación de autobuses o a la calle Bailén.

«Yo porque sabía torearlo a pesar del asco que me daba a mí por lo que estaba haciendo, pero los vecinos estaban hartos», ha afirmado.

Incidentes y testimonios de vecinos

El portero ha relatado numerosos episodios:

  • Jóvenes encerrados con llave cuando el canónigo salía

  • Conflictos por pagos de servicios sexuales

  • Amenazas de denuncia

  • Discusiones por dinero no abonado

Una vecina escuchó cómo Alfonso ofrecía dinero a cambio de sexo oral.
«Los vecinos estaban hartos, a ellos y a mí nos resultaba repugnante y doloroso», ha recalcado.

Incluso una vecina del anterior edificio advirtió:
«Que se preparen todos los vecinos porque lo que viene es muy fuerte. Es un sacerdote al que le gustan los chicos».

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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Sucesos

Un niño pierde varios dedos al explotarle un masclet sin detonar en Torrent

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niño pierde dedos masclet
Hospital La Fe de Valencia. Archivo/EFE/Manuel Bruque

Un niño de 12 años ha resultado gravemente herido durante la cremà de las Fallas en Torrent, tras explotarle un artefacto pirotécnico que había recogido del suelo y que no había detonado previamente.

El menor ha sufrido la amputación de cuatro falanges de la mano derecha, además de lesiones en la otra mano y quemaduras, en un suceso ocurrido durante la noche de la Cremà.

El menor prendió un masclet que no había explotado

Según las primeras informaciones, el accidente se produjo cuando el niño recogió un masclet sin detonar que había quedado en el suelo tras el disparo de un castillo previo a la cremà del monumento infantil.

El menor, que llevaba un mechero, prendió el artefacto, pero no le dio tiempo a lanzarlo antes de la explosión, lo que provocó graves daños en sus manos.

El suceso tuvo lugar en la plaza Pedro Iturralde Ochoa, donde se encontraban numerosos menores presenciando la quema de la falla infantil.

Investigan si hubo fallos en las medidas de seguridad

La Policía Nacional ha abierto una investigación para esclarecer lo ocurrido y determinar si existió algún tipo de negligencia en el dispositivo de seguridad.

Según las informaciones recabadas, el material pirotécnico se encontraba en una zona previamente acotada, pero el perímetro se habría levantado sin comprobar si quedaban artefactos sin explotar.

Esto habría permitido que varios menores accedieran a la zona y manipularan restos del castillo pirotécnico.

Trasladado de urgencia al Hospital La Fe

Hasta el lugar acudieron efectivos de la Policía Local y servicios sanitarios, que trasladaron al menor en ambulancia al Hospital La Fe de València, donde fue intervenido quirúrgicamente de urgencia.

El niño presenta:

  • Amputación de cuatro falanges de la mano derecha

  • Lesiones en la mano izquierda

  • Quemaduras en pecho y frente

Aunque se intentó la reimplantación de los dedos amputados, esta opción ha sido prácticamente descartada.

Segundo accidente con menores en las Fallas 2026

Este suceso se produce en el contexto de las Fallas 2026, donde ya se han registrado otros incidentes con menores relacionados con material pirotécnico.

El caso pone de nuevo el foco en la importancia de extremar las precauciones, especialmente con artefactos que no han explotado y que pueden seguir teniendo carga.

Expertos recuerdan que nunca se deben manipular petardos encontrados en el suelo, ya que pueden detonar de forma inesperada y provocar lesiones graves.

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