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Nuevo test para conocer la salud del feto sin riesgos

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El Hospital Universitario Doctor Peset de València ha empezado a utilizar una prueba de diagnóstico prenatal conocida como test prenatal no invasivo o detección de ADN fetal en sangre materna para estudiar el riesgo de que el embrión sea portador de alguna de las alteraciones cromosómicas más frecuentes, como el Síndrome de Down, el Síndrome de Patau y el Síndrome de Edwards.

De esta forma, se convierte en uno de los primeros hospitales públicos en ofrecer esta técnica a las embarazadas, que podría evitar tener que realizar otras pruebas de carácter invasivo que pueden comportar algún riesgo para el bebé o para la madre, como es la amniocentesis o biopsia corial.

«La detección de ADN fetal en sangre materna no implica ningún riesgo, puesto que la extracción se realiza a partir de una analítica rutinaria de sangre. Su realización se ofrece a las embarazadas cuando en el screening que hacemos durante el primer trimestre (ecografía con pliegue nucal y medición de determinadas hormonas en la madre) se detecta un elevado riesgo de alteraciones cromosómicas en el feto y necesitamos obtener células de los tejidos fetales para confirmarlo», ha explicado la doctora Reyes Balanzá, jefa del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Doctor Peset.

Para su puesta en marcha, este centro sanitario público valenciano ha elaborado un protocolo consensuado por los servicios de Análisis Clínicos y de Obstetricia y Ginecología en el que se establecen los criterios que deben cumplirse para solicitar esta prueba.

El análisis de ADN libre fetal a partir de plasma materno se basa en la presencia, en una muy pequeña proporción, de ADN fetal en el torrente sanguíneo de la madre. En el laboratorio, este ADN es amplificado y estudiado para establecer si existe una alteración en el número de cromosomas. Si el resultado del test no invasivo es de bajo riesgo, no es necesario plantear una técnica invasiva.

«Solo en el caso de que su resultado sea de riesgo para alteración cromosómica, se plantea la idoneidad de hacer una prueba invasiva de confirmación, ya que la biopsia corial o la amniocentesis siguen siendo actualmente gold standard del diagnóstico de aneuploidias (cromosomas adicionales o que faltan) puesto que es la que permite realizar un estudio de todos los cromosomas fetales», ha apuntado la doctora Balanzá.

Así pues, con la introducción de esta nueva prueba, el Hospital Universitario Doctor Peset pretende disminuir de forma notable el número de técnicas invasivas y, por tanto, la posibilidad de pérdidas fetales como consecuencia de posibles complicaciones de las técnicas (sangrado, rotura de membrana amniótica, infección del líquido amniótico, aborto o contracciones uterinas).

El test no invasivo no es una prueba diagnóstica y no sustituye a la ecografía del primer trimestre ni a otras técnicas invasivas. Su gran ventaja sobre los test de screening que se están utilizando en la actualidad en la mayor parte de los centros es que tiene una mayor sensibilidad (cercana al 100%) y especificidad (cercana al 98%) para el cálculo de alteración cromosómica.

«Además, presenta la ventaja de no exponer a riesgo al embarazo, realizarse de forma muy precoz y tener un resultado en aproximadamente una semana», ha matizado la jefa de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Doctor Peset.

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El vestido de Cristina Pedroche y el fin de un ciclo que ya no sorprende

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vestido Pedroche Campanadas 2025
El vestido de Cristina Pedroche para las Campanadas 2025

Cristina Pedroche ha vuelto a hacerlo. Y precisamente ahí está el problema. En sus duodécimas Campanadas, la presentadora ha presentado el que ella misma define como su vestido más simbólico, emotivo y definitivo: un diseño construido a partir de retales de sus once looks anteriores, convertido en una gran capa de upcycling con la que asegura cerrar una etapa.

Sin embargo, más allá del relato, el resultado vuelve a confirmar lo que ya es evidente desde hace varias ediciones: el modelo Pedroche está creativamente agotado. Cambia el envoltorio conceptual, se eleva el discurso y se multiplica la simbología, pero el impacto visual vuelve a ser el mismo de siempre: casi desnudez, cuerpo como eje central y mínima estructura textil.

El vestido que lo resume todo… porque no propone nada nuevo

Pedroche se “lo ha puesto todo encima”, literalmente. Fragmentos de vestidos pasados, piezas icónicas recicladas, plumas, cadenas, cristales, esculturas corporales y referencias constantes a su propio archivo estético. Un ejercicio autorreferencial que funciona como resumen de su trayectoria, pero que no aporta una lectura nueva de la moda ni del cuerpo.

El mensaje es claro: no hay ruptura, hay acumulación. No hay evolución, hay repetición sofisticada. El vestido no avanza, se mira a sí mismo.

Del impacto al automatismo

Durante años, el casi desnudo de Cristina Pedroche fue rompedor. Hoy se ha convertido en automatismo. La fórmula es reconocible hasta el extremo: piel protagonista y el vestido como ornamento y una narrativa emocional que intenta elevar lo que visualmente ya no sorprende.

El upcycling presentado como gran novedad no es más que un nuevo argumento para sostener un resultado idéntico: el cuerpo vuelve a ser el centro absoluto, y el diseño queda relegado a acompañarlo.

La causa social de Pedroche, su mejor elección

La causa social elegida por Cristina Pedroche es, probablemente, el mayor acierto de sus Campanadas. Vincular su vestuario a la labor de la Asociación Española Contra el Cáncer aporta profundidad y sentido a un formato que, a nivel estético, muestra claros signos de desgaste.

El respaldo a la AECC introduce un mensaje útil, necesario y transversal, que conecta con una realidad que afecta a miles de familias. Es ahí donde Pedroche acierta de pleno: cuando el foco se desplaza del cuerpo al acompañamiento, la investigación y el apoyo a los pacientes, la elección deja de ser un recurso narrativo y se convierte en un gesto con verdadero impacto.

Josie y la construcción de un universo cerrado

El estilista Josie vuelve a estar al frente de la dirección creativa, ensamblando una auténtica antología de símbolos reconocibles para el espectador. El resultado es coherente, milimétrico y técnicamente complejo, pero también encorsetado en su propio lenguaje.

El vestido habla de memoria, de ritual, de semiótica textil… pero sigue diciendo lo mismo que hace años. La piel continúa siendo el titular.

Cuando el vestido deja de ser moda y se convierte en gesto repetido

El gran problema del diseño de 2025 no es su osadía, sino su falta de sorpresa real. El espectador ya no se pregunta qué llevará Pedroche, sino cuánto mostrará. Y cuando la conversación se reduce a eso, el vestido deja de ser moda para convertirse en gesto reiterado.

Frente a propuestas donde la confección, la silueta o el diseño adquieren protagonismo, el modelo Pedroche insiste en una idea que ya ha dado todo lo que tenía que dar.

El cierre de ciclo que confirma el agotamiento

Pedroche habla de cerrar una etapa. Y quizá tenga razón. Porque este vestido no marca un nuevo comienzo, sino que certifica el final de una fórmula que ha sido explotada hasta el límite.

Doce años después, el casi desnudo ya no es transgresión, es marca registrada. Y cuando la marca se impone al diseño, lo único que queda es repetirse.

El vestido de estas Campanadas no abre camino: pone punto final a un modelo que ya no evoluciona.

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