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Cultura

Plácido Domingo reaparece en València tras ser acusado de acoso sexual a 20 mujeres

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VALÈNCIA, 3 Dic. – El cantante y director Plácido Domingo se ha reencontrado en la noche de este lunes con el público del Palau de les Arts de Valencia gracias a la ópera ‘Nabucco’, donde encarna al rey que da nombre a esta majestuosa obra de Giuseppe Verdi. Los espectadores han ovacionado al artista español y al resto del reparto –con especial mención a la soprano Anna Pirozzi en el papel de Abigaille– y han sido despedidos en pie y con flores.

Asimismo, parte del público ha hecho volar, al término de la representación, papeles a modo de confeti en los que se podía leer el mensaje en castellano y en valenciano: ‘Nabucco. València. Diciembre 2019. Gracias del público, maestro Plácido Domingo. El esplendor del arte. El amor por la música’. Es una acción que ya se había visto en el teatro valenciano anteriormente dirigida a otras figuras líricas, como el director Zubin Mehta y el cantante Leo Nucci.

Con este espectáculo, Plácido Domingo ha reaparecido en los escenarios españoles tras las acusaciones de acoso sexual de una veintena de mujeres. El intérprete ha aprovechado su actuación en València para romper el silencio en torno a ese asunto. En dos entrevistas concedidas a ‘ABC’ y ‘El Confidencial’ aseguraba, entre otras cosas, que «nunca» se ha comportado «de la manera agresiva, acosadora y vulgar». Y añadía: «He sido galante, pero siempre en los límites de la caballerosidad».

Hoy mismo volvía a hablar sobre el tema en ‘Corriere della sera’, donde ha aseverado que la presunción de inocencia es algo que «prevalece en Europa» frente a la «tentación de la condena inmediata», en alusión a su situación en Estados Unidos, donde se han cancelado varias de sus actuaciones tras la veintena de acusaciones de acoso sexual surgidas en los últimos meses.

En las declaraciones a ‘El Confidencial’, el artista español se refería a su vinculación especial con Les Arts. Afirmaba que volvía «con enorme entusiasmo por volverse a presentar ante el público español, el de València en particular».

Ya avanzaba también que había recibido «una bienvenida muy emocionante por parte de todos en el Palau de Les Arts» durante los primeros días de ensayos. «Ha sido muy reconfortante saludar y volver a ver a amigos y colegas, así como el poder enfocarme en los ensayos y la preparación de ‘Nabucco'», decía.

En cuanto al público, manifestaba: «Le pienso dar todo, entregarme entero como lo he hecho siempre y como lo merece y espera. El público de València ha sido espléndido conmigo estos últimos diez años que vengo viniendo al Palau».

En esta misma línea, hacía notar que «tiene un cariño muy especial por este teatro, por su orquesta y su coro que son extraordinarios». «He tenido todo tipo de colaboraciones con ellos –prosigue– y me enorgullece la trayectoria que he podido forjar con el Palau de les Arts. Estoy especialmente orgulloso del Centro de Perfeccionamiento en el Palau que lleva mi nombre».

En términos estrictamente artísticos, Plácido Domingo aborda con ‘Nabucco’ una nueva incursión en el repertorio de barítono verdiano en Les Arts, algo que inició en 2013 con Francesco Foscari en ‘I due Foscari’, título al que siguieron los papeles protagonistas en ‘Simon Boccanegra’ (2014), ‘Macbeth’ (2015) y los roles de Giorgio Germont en ‘La traviata’ (2017), y de Rodrigo en ‘Don Carlo’ (2018).

El madrileño, después de sus conciertos, como director y cantante en la pasada temporada, se sube al escenario de la Sala Principal para cantar las cuatro primeras funciones de este título (días 2, 5, 8 y 11 de diciembre). Por su parte, el barítono Amartuvshin Enkhbat interpretará el rol del rey babilonio los días 14 y 16.

Anna Pirozzi, gran triunfadora de la noche, da vida a Abigaille, papel que ya cantó en Les Arts en 2015 y con el que la diva napolitana ha vuelto a arrancar los bravos del respetable. El elenco vocal incluye también dos voces conocidas por el público valenciano, el bajo italiano Riccardo Zanellato (Zaccaria) que participó en 2008 en ‘Le nozze di Figaro’ e ‘Iphigénie en Tauride’, así como el tenor mexicano Arturo Chacón-Cruz (Ismaele), que inició su carrera en Les Arts con ‘Cyrano de Bergerac’ en 2007 y en 2017 encarnó a Alfredo Germont en ‘La Traviata’.

Participan también la mezzosoprano rusa Alisa Kolosova (Fenena), el bajo coreano Dongho Kim (Gran Sacerdote), el tenor ucranio Mark Serdiuk (Abdallo) y la soprano pamplonesa Sofía Esparza (Anna).

‘VA PENSIERO’ Y RECONOCIMIENTO AL COR
Ovación de gala, como dice el tópico, para la querida Orquestra de la Comunitat Valenciana –esta vez bajo la batuta del director alcoyano Jordi Bernácer– y, en esta ocasión de manera destacada, para el Cor de la Generalitat, que ha entonado el célebre ‘Va pensiero’. De hecho, una vez terminado el espectáculo, los cantantes protagonistas han acallado los vítores del público y se ha vuelto a recrear este fragmento, lo que ha hecho, incluso, que algún espectador se arrancara a cantar.

La producción de ‘Nabucco’ que presenta Les Arts está firmada por el director de escena Thaddeus Strassberger, responsable también de la escenografía, con vestuario de Mattie Ullrich, iluminación de Mark McCullough y dirección de lucha de Ran Arthur Braun, realizado para la Washington National Opera, en coproducción con The Minnesota Opera y Opera Philadelphia.

PUESTA EN ESCENA METATEATRAL
Se trata de una puesta en escena metateatral, ya que se propone la ilusión de la ópera dentro de la ópera con personajes de diversas épocas que se mezclan en algunos instantes. Recupera, además, el espíritu y momento histórico del estreno de ‘Nabucco’ en 1842 en la Scala de Milán.

El rechazo del pueblo italiano a la ocupación austriaca convirtió a la obra, y especialmente al coro ‘Va pensiero’, que cantan los esclavos judíos lamentando la pérdida de su patria, en un símbolo del nacionalismo italiano y a Giuseppe Verdi en una figura imprescindible del ‘Risorgimiento’ italiano.

Según el propio Strassberger, «el diseño del montaje se inspira en las convenciones estéticas y sociales de la época: decorados pintados en dos dimensiones, vestuario acorde a la historia o detalles anacrónicos que sitúan la acción en el contexto de una nación que luchaba por definir su propia identidad».

Las localidades para todas las funciones de ‘Nabucco’ están agotadas. Tan solo está disponible para su compra el 5 por ciento del aforo de la Sala Principal que, según la ley, se comercializa el mismo día de cada representación en las taquillas del teatro.

Fuente: (EUROPA PRESS)

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El palacio en el que nacieron las Fallas

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palacio en el que nacieron las Fallas
Foto: Hugo Román

El palacio en el que nacieron las Fallas es uno de los lugares más desconocidos por la mayoría de los valencianos y guarda en sus paredes los orígenes de nuestra historia, nuestra tradición y de la fiesta de las Fallas.

Ajeno a las miradas de muchos que pasan junto a él, en el barrio de Velluters, se levanta el Palacio Balmes, edificio del siglo XV construido sobre unos cimientos del siglo XIII, un lugar único en la ciudad por ser el lugar donde empezó todo, el lugar donde nacía el Gremio de Maestros Carpinteros.

El origen

El origen de este antiguo gremio se remonta a la conquista de la ciudad de València por el rey Jaime I el Conquistador, cuando articula la ordenación gremial valenciana, que recoge en un principio a carpinteros, pero también los oficios de imagineros, pintores y un pequeño grupo relacionados con los «menesters» de la carpintería.

Según documentos, es el 17 de enero de 1242,  cuando el Llibre del Repartiment asigna a Guillem Francolí, maestro carpintero, dos talleres delante de la Iglesia de San Martín de València. Esa parroquia es el sitio donde se instalan obradores de otros artesanos de la madera convirtiéndose en sede gremial. Es en 1479, cuando los propios artesanos de la madera valencianos levantan el Palacio Balmes para llevar a cabo las reuniones de la “Confraria e ofici dels fusters”.

Cabe destacar a modo de curiosidad que su santo patrón era San Lucas, médico de profesión; y que no será hasta el año 1497 cuando el rey Fernando el Católico permita el cambio del patronazgo pasando a ser San José el nuevo patrón del gremio de carpinteros.

Palacio en el que nacieron las fallas:

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En el siglo XVIII se renuevan las ordenanzas del ‘Gremi de Fusters’ por medio de una Real Cédula del Consejo de Castilla y 60 carpinteros del gremio de València vuelven a reconstruir el antiguo palacio de la calle Balmes realizando entre todos una verdadera joya de arte en su interior, el artesonado de madera que decora sus techos elaborando cada uno de ellos los 60 cajones que lo forman. Obra suya es también otros elementos de madera que todavía se conservan en el edificio.

Los primeros datos que se tienen sobre el lugar indican que sobre cimientos del siglo XIII se edificó una ermita ya en el siglo XV que fue ampliándose durante los años. El palacio es de planta rectangular y se accede a través del zaguán. En su portada adintelada se puede observar en el centro esculpidos en la piedra los siguientes elementos propios del arte de la carpintería como son un tintero sobre un libro, una escuadra, una regla y un compás. Si seguimos recorriendo con la mirada veremos en los ángulos que forman la portada una sierra en uno de ellos y en el otro ángulo una especie de hacha (azuela) de carpintero. También en cada uno de los ángulos de la casa podemos ver más pistas en piedra sobre los orígenes del edificio en el interior de un escudo en piedra, un cartabón y una especie de punzón, propios del trabajo de la carpintería.

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En su interior a través de un gran zaguán se accede a las distintas dependencias. Por una escalera se accede a la planta noble donde se encuentra la sala de juntas y la capilla. En la sala de reuniones de planta rectangular de 8 x 20 metros, nos encontramos con el artesonado de 60 casetones realizado cada uno por 60 maestros carpinteros a modo tal vez de firma, de sello distintivo lo que le proporciona cierta singularidad al conjunto. Por debajo del artesonado corre un friso también de madera del siglo XV.

La fachada trasera mezcla el edificio originario con elementos añadidos en las últimas reforma, como son las ventanas. Aún así se puede apreciar la división en dos secciones horizontales de distinto tamaño separadas por una moldura y en la parte superior una bella galería formada por 18 arquillos de medio punto que recorren la construcción por debajo del alero de madera.

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Oculto en esa fachada por el vandalismo de las pintadas que lamentablemente inundan el bello palacio podemos leer la siguiente placa:

«Al Excelentísimo señor Don Amalio Gimeno y Cabañas socio de merito de esta sociedad ministro de Marina y ex ministro de Instrucción Pública y Bellas artes con su protección se habilitó este local para escuelas Graduadas la Sociedad de Instructiva de Maestros Carpinteros perpetua gratitud a su ilustre bienhechor 19 marzo de 1913»

Foto: Hugo Román

 

En la actualidad el edificio está gestionado por una empresa privada destinada a la celebración de actividades culturales y eventos públicos y privados.

De las manos de aquel gremio que levantó ese edificio hace ya siglos dependía la vida de la ciudad ya que su oficio permitía la construcción de las casas, embarcaciones, herramientas, utensilios, recipientes y objetos de uso cotidiano, así como tallas de madera. Los más talentosos serían los encargados de dar forma a aquellas primigenias fallas, siendo el origen de nuestra fiesta grande.

De sus manos, de ese edificio hoy desconocido, nació el alma de nuestra ciudad.

 

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