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Salud Mental en TikTok: Un 84% de mentiras

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La información sobre salud mental ocupa cada vez más espacios. Imagen: Pexels

Un estudio de Plush Care arroja la cifra: un 84% de la información sobre salud mental que se divulga en TikTok es falsa. Los doctores de Plush Care encontraron mentiras y mensajes potencialmente dañinos para la salud mental en los vídeos de la aplicación.

#MentalHealth en TikTok: Mentiras y autodiagnósticos erróneos

La plataforma de psicología publicó sus resultados sobre la información sobre salud mental en TikTok y son desoladores. Se analizaron 500 vídeos recogidos en el hastag #MentalHealth y se observó el contenido. Los resultados concluyeron que el 84% de la información es falsa.

Los investigadores ofrecen los resultados por enfermedades

Los casos que despertaron mayor preocupación fueron los del trastorno por déficit de atención con hiperactividad, sobre el que un 100% de los datos eran falsos; el trastorno bipolar, con un nivel de falsedad del 94,1% y la depresión, con un 90,3%.

A pesar de sus funciones «para respaldar el bienestar mental de los usuarios», en el 14,2% de los casos estudiados se difundían mensajes dañinos para los usuarios. En su blog, Tik Tok afirmaba en 2021 que «no permiten contenido que promueva, glorifique o normalice el suicidio, las autolesiones o los trastornos alimentarios», pero sí pfrecen apoyo «a las personas que eligen compartir sus experiencias para crear conciencia, ayudar a otros que podrían estar luchando y encontrar apoyo entre nuestra comunidad».

¿Quién difunde las mentiras sobre salud mental en TikTok?

La causa de esta situación puede encontrarse en otro de los resultados: el 91% de los tiktokers que publicaban esta información carecen de formación médica. Solo un 9% poseían la cualificación profesional necesaria para ofrecer ese contenido. Quizás la intención no sea mentir deliberadamente, pero hay que ser cuidadoso en la difusión de mensajes si no se tiene la formación adecuada.

Redes sociales y salud mental: ¿Aliadas o rivales?

Si bien 500 vídeos no constituyen todo el contenido de TikTok, por lo que los datos podrían variar, lo cierto es que la relación entre salud mental y redes sociales es un tema que ha sido abordado por los expertos en numerosas ocasiones los últimos años.

A pesar de que los últimos estudios publicados situaban a Instagram como la plataforma más dañina para la salud mental, este enero la CNN recogía la preocupación de algunos expertos porque «Tik Tok agrave la crisis de salud mental entre los adolescentes». La razón es que el algoritmo de esta aplicación es «más sofisticado».

Romper el tabú de la salud mental: la parte positiva de las redes

Las redes sociales no sólo han facilitado la difusión de información falsa: también han ayudado a romper el tabú acerca de ella. Son muchísimas las celebridades que han lanzado mensajes sobre el cuidado de la salud mental, situándola en el debate público.

No solo los famosos: la gente de a pie también ha encontrado en las redes un lugar para reivindicar el acceso a terapia. La revista ConSalud, afirma que, a pesar de su parte negativa, las redes también «han sido un salvoconducto para todas aquellas personas que no pueden contar a su alrededor lo que les ocurre».

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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