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Salud y Bienestar

¿Son peligrosas las manchas rojas de los huevos?

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¿Son peligrosas las manchas rojas de los huevos?

Seguro que más de una vez te has encontrado al romper un huevo con unas motas rojizas en la clara o la yema. ¿Qué son? ¿Significa que no se puede comer? ¿Es peligroso? Aunque pueda resultar asqueroso no representan el más mínimo riesgo para la salud.

En contra de los que muchos puedan pensar ni el huevo está en malas condiciones ni indican falta de frescura. Pero, entonces, ¿qué significan esas manchas?

¿Qué son esas manchas rojas en los huevos?

Esas manchas rojas son restos de sangre debidos a la ruptura de algún vaso sanguíneo o pequeños pedazos de tejido que el propio huevo ha arrastrado en su proceso de formación. Muchas veces son también de color marrón o blanquecino.

Existe la creencia popular de que es un signo de que el huevo ya ha sido fecundado y por eso rechazan ese tipo de huevo. Pero eso es un falso mito. No nos estamos comiendo un embrión.

Aunque no es peligroso, es mejor quitarlo antes de consumir el huevo con ayuda de un tenedor, cuchara o cuchillo.

¿Por qué se encuentra en ese lugar? La situación de la mancha en la clara o en la yema se debe a que la ruptura de la venita se ha producido en el interior del ovario. Mientras que la que aparece en la clara, procede del oviducto, que es el conducto que van recorriendo los óvulos mientras se desarrollan.

Este puede llegar a alcanzar hasta 70 centímetros de longitud en las gallinas adultas, y el huevo tarda un cierto tiempo en recorrerlo mientras se va formando hasta completar la cáscara antes de la puesta.

Los ovarios de las gallinas están repletos de esos diminutos vasos sanguíneos y es normal que alguno de ellos se rompa durante el proceso.

Pero aunque todos nos hemos encontrado alguna vez con uno, la presencia de esas marchitas rojas no es demasiado frecuente, se calcula que las tienen entre el 1 y el 3% de los huevos comercializados, porque en las revisiones que se hacen en los centros de selección suelen retirarse los que las tienen muy evidentes, y ya no llegan al mercado.

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Salud y Bienestar

Los expertos alertan: dejar los fármacos como el Ozempic hace que el peso vuelva en menos de dos años

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dejar Ozempic
Detener el uso de semaglutida revierte los efectos beneficiosos que tiene sobre el corazón. / Freepik

Los fármacos contra la obesidad basados en semaglutida se han popularizado en los últimos años por su eficacia para perder peso. Muchos los conocen por sus nombres comerciales, como Ozempic, Wegovy o Rybelsus. Estos medicamentos actúan ralentizando la digestión, aumentando la sensación de saciedad y estimulando la producción de insulina, lo que facilita la pérdida de peso en personas con obesidad.

Sin embargo, interrumpir el tratamiento sin un cambio sostenido en la dieta y el estilo de vida puede tener efectos contraproducentes, según revela un amplio estudio publicado en The British Medical Journal.

Recuperación del peso y empeoramiento de los marcadores cardiacos

El análisis concluye que abandonar estos fármacos revierte gran parte de los beneficios obtenidos, tanto en el control del peso como en los principales marcadores de riesgo cardiovascular, como el colesterol y la presión arterial.

Los investigadores observaron que, tras suspender la medicación, los pacientes recuperaban el peso perdido a un ritmo medio de 0,4 kilos al mes, lo que equivale a casi medio kilo mensual. Además, tanto el peso corporal como los marcadores cardiacos volvían a los niveles previos al tratamiento en menos de dos años.

Uno de los datos más relevantes es que la recuperación del peso era cuatro veces más rápida, independientemente de la cantidad de kilos perdidos durante el uso del fármaco.

Los medicamentos no bastan para el control del peso a largo plazo

“A pesar de su éxito inicial, estos fármacos por sí solos no son suficientes para controlar el peso a largo plazo”, advierten los autores del estudio. El trabajo subraya que el tratamiento farmacológico debe ir acompañado de intervenciones conductuales, como cambios en la alimentación, aumento de la actividad física y apoyo psicológico.

El estudio también compara la evolución de los pacientes que abandonan la medicación con aquellos que siguen programas de control de peso basados en el comportamiento, constatando que estos últimos mantienen mejor los resultados a largo plazo.

La mitad de los pacientes abandona el tratamiento en un año

Para llegar a estas conclusiones, un equipo de investigadores de la Universidad de Oxford analizó registros clínicos, estudios científicos y bases de datos que comparaban medicamentos autorizados para la pérdida de peso con intervenciones no farmacológicas.

En total, se incluyeron 37 estudios publicados hasta febrero de 2025, con la participación de 9.341 personas. La duración media de los tratamientos fue de 39 semanas, mientras que el seguimiento posterior alcanzó una media de 32 semanas.

Uno de los hallazgos más preocupantes es que aproximadamente la mitad de las personas con obesidad abandona este tipo de tratamientos farmacológicos en el plazo de un año, lo que hace fundamental comprender qué ocurre tras su suspensión.

Advertencia sobre el uso a corto plazo de los fármacos adelgazantes

Los autores del estudio lanzan un mensaje claro: utilizar estos medicamentos solo a corto plazo no es una solución eficaz ni sostenible. En sus conclusiones, destacan la necesidad de:

  • Investigar estrategias rentables para el control del peso a largo plazo

  • Reforzar la prevención primaria de la obesidad

  • Integrar los fármacos dentro de programas completos de salud y hábitos

No obstante, también reconocen ciertas limitaciones en su investigación. Solo ocho de los estudios analizados evaluaron específicamente los nuevos fármacos agonistas del receptor GLP-1, el periodo máximo de seguimiento tras suspender el tratamiento fue de 12 meses y pocos trabajos presentaban un bajo riesgo de sesgo.

Un reto sanitario más allá del medicamento

Este estudio refuerza la idea de que la obesidad es una enfermedad crónica y compleja, que requiere un abordaje integral. Aunque los fármacos como la semaglutida suponen un avance importante, los expertos coinciden en que sin cambios estructurales en el estilo de vida, la recuperación del peso es muy probable.

La investigación, publicada en The British Medical Journal en 2025 por Sam West y colaboradores, aporta evidencia sólida para replantear el uso de estos tratamientos y para recordar que la salud cardiovascular y el control del peso dependen de estrategias mantenidas en el tiempo, no solo de soluciones rápidas.

Referencia:

West, Sam et al. Weight regain after cessation of medication for weight management: systematic review and meta-analysis. The British Medical Journal. 2025

Fuente: SINC
Derechos: Creative Commons.

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