Síguenos

Valencia

La UPV intenta averiguar porqué ocurrió el ataque vandálico de las residencias universitarias

Publicado

en

UPV ataque vandálico residencias
Un joven camina por el campus de Vera de la Universidad Politécnica de Valencia. EFE/ Biel Aliño/Archivo

Valencia, 22 sep (OFFICIAL PRESS – EFE).  La Universitat Politècnica de València (UPV) ha contactado con las residencias universitarias de sus alrededores para «obtener toda la información posible y explorar también vías de acción conjuntas» tras el ataque vandálico contra las instalaciones de la residencia Resa Damià Bonet.

La UPV contacta con las residencias de sus alrededores para esclarecer el ataque vandálico

Así lo ha señalado este viernes el vicerrector de Internacionalización y Comunicación de la UPV, Jose Francisco Montserrat del Río, después de que la residencia Resa Damià Bonet -algunos de cuyos residentes estudian en la UPV- haya denunciado que más de cien jóvenes increparon a sus residentes y lanzaron huevos y basura contra la fachada el miércoles por la noche, como también puede verse en varios vídeos que se han hecho públicos.

El vicerrector ha mostrado su preocupación por esos incidentes, ocurridos en las inmediaciones del campus de Tarongers, y ha asegurado que «la seguridad y el bienestar» de sus estudiantes son prioritarios, por lo que quiere «esclarecer lo que pasó y actuar en consonancia».

Ha destacado que esos hechos ocurrieron fuera de las instalaciones de la UPV, por lo que no son estrictamente responsabilidad de la universidad, si bien están dispuestos a ayudar a las autoridades en lo que sea necesario.

«Estos incidentes no reflejan para nada el comportamiento ni los valores de la mayoría de nuestros estudiantes, ni del espíritu universitario que nos acompaña», ha afirmado Montserrat, quien ha reivindicado que la UPV, como todas las instituciones académicas, es «una comunidad de aprendizaje respetuosa y enriquecedora».

El vicerrector ha manifestado finalmente que están trabajando para «asegurar que continúe siéndolo y que este tipo de acontecimientos no tengan cabida» en la UPV.

«Olía fatal a huevo, horrible»

Por otra parte, una estudiante de la residencia afectada ha explicado a EFE Televisión que su compañera de habitación y ella estaban intentando dormir cuando oyeron unos gritos y se asomaron, aunque no vieron nada porque están alojadas justo a la otra parte, pero cuando bajó al día siguiente «olía fatal a huevo, horrible».

Había cáscaras de huevo y vallas caídas, ha señalado la estudiante, que ha indicado que al parecer quienes protagonizaron estos hechos eran «un montón de gente» que venían de otra residencia con la que «siempre ha habido rivalidad», y ha admitido que no les hace «mucha gracia» si este tipo de actos «va a más».

Otra estudiante ha considerado que a los protagonistas del incidente se les fue «un poco de la manos» y que lo que ocurrió «igual fue excesivo» respecto a «lo típico» de otros años, pero ha considerado que «ya está solucionado» y ha opinado que se le está «dando mucho alboroto».

 

Advertisement
Click para comentar

Tienes que estar registrado para comentar Acceder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

Publicado

en

Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

Continuar leyendo