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LaGranotera| ‘Mesa, Roger y la decepción del ‘9’”, por Dani Hermosilla

DANI HERMOSILLA

¡Qué daño le ha hecho el marketing al fútbol! O, dicho de otra manera, cómo nos quedamos con los detalles antes que ir al fondo de la cuestión.  Alucino —y respeto a partes iguales— con el carácter apocalíptico de mi querida ‘granotera’, de la que, también a partes iguales, quiero y valoro su tesón y la tenacidad de ir ‘a al contra’ —ser del Levante en Valencia tiene mucho mérito— como permanezco atónito a su encendida capacidad para pasar de idolatrar a Tito a censurar una gestión que, como la del Levante UD, roza la excelencia en ese análisis deportivo-financiero-estratégico que se puede hacer al final del mercado de fichajes, que finalizó el día 1 de septiembre. La llegada del deseado ‘9’ —Nano Mesa— ha causado un enorme revuelo en #LaGranotera. A priori, injustificado, porque la solvencia del equipo —el grupo, Muñiz y los jugadores que ya están— está fuera de duda. Si ahora, el ‘9’ marca 3 goles y, entre los seis medias puntas hacen los 22 de Roger la temporada pasada, nos reiremos del nueve. Aunque he de reconocer que, en un club como el Levante encontrar un delantero que meta goles —no que los haya metido en el pasado, sino que los meta en el futuro— es básico. Ni Koné ni Martins venían en racha, más bien todo lo contrario. Lo importante no es que lo hayan metido antes, sino que lleguen con hambre de hacerlos ahora. 

Pero, para mi, el fichaje de Nano no es el error. Estoy contento porque el gran error hubiera sido traer a Lucas Pérez en una operación arriesgada, que difícilmente se sostenía y que te dejaba un margen de error bajísimo: o funcionaba sí o sí. Cualquier otro resultado, ruina. Operación cara y rara, sin opción a mejora. Sin goles —que también podía pasar— te hubieras gastado una parte importante de lo que lograste por Víctor Camarasapero sin opción a tenerlo en propiedad —por eso el Arsenal estaba por la labor—  Y, para más inri, te pasas días —según parece— intentando convencer a un futbolista que no quería venir. Como se suele decir, lazo y a Riazor. ¿Y Nano Mesa? Pues hombre, reconozco que no lo he visto jugar, pero marcar 15 goles en una liga —sí, en segunda, pero marcó esa cantidad— no debe ser ningún paquete ¡Ah¡ Es que viene cedido por el Eibar. ¡Vaya tela, qué argumento! El Levante cedió a dos jugadores (Camarasa Deyverson) y llegó otro más (Feddal) al  Alavés  —recién ascendido— que habían descendido con el Levante, y en Vitoria nadie puso el grito en el cielo. Y no sólo fueron la revelación de la liga y finalistas de la copa, sino que se revalorizaron los suficiente como para que el club sacara dos buena tajadas de ellos. No me canso de decir que el precio de los futbolistas no es el que fija el club que quiere traspasarlo, sino lo que alguien esté dispuesto a pagar por ellos. Por eso, hacer cuentas de lo compré por tanto y lo he vendido por tanto otro, ni aunque te perjudique o te favorezca, se puede hacer una lectura correcta —sólo esa no—.  ¿Quién fue al aeropuerto a recibir a Bardhi, una de las sorpresas de este mercado? Nadie. No lo conocíamos. Y en dos partidos ya levanta a Orriols, cuando tan sólo ha hecho un gol de falta, y poco más.

‘Aquí parece que no se pueda criticar a Tito’, decía un amigo en los grupos de granotas de las redes sociales. Líbreme alguien de decir que no se puede. Por supuesto que se puede y se debe. Ahora bien, si en vez de Nano viene Munir —que se ha ido al Alavés— ¿hubiéramos fichado mejor? Tiene más nombre, sin duda. ¿Pero mejor? Por lo visto fuera de Can Barça, Munir es uno de esos futbolistas de La Masía que rinden bajo la protección del conocido como estilo Barça– pero no parece que fuera se desenvuelva bien —caso similar al de Espinosa— calidad a raudales, pero sólo una forma de jugar —con balón— El mercado del fútbol es un cúmulo de sensaciones. Y yo hace tiempo que le perdí el gusto a seguirlo. Espero al final del mismo para analizarlo. Muchos intereses —clubes, representantes, futbolistas, periodistas, familiares…— con un objetivo: regatear a la realidad y dar vida durante una temporada a un espectáculo como el del fútbol al que, afortunadamente, sólo juzga la pelota. El marketing futbolístico ha dejado el análisis en lo más simple y llano. Los listados de nombres abundan, los móviles echan humo. Siempre he creído que las campañas de mercado de fichajes son como las encuestas previas a unas elecciones: mucho humo y poca chicha. Aún así, el balance es que el Levante ha salido bien parado de este caótico mercado de verano. ¿Y por qué? Porque el fichaje del Levante UD será la recuperación de Roger, que para enero-febrero ya lo tendremos entre nosotros. Y ese sí que ha demostrado que sabe hacer goles —en Segunda— Haber traído a un ‘9’ de primer orden hubiera sido tapar a Roger. Y, además, pienso que con Alex Alegría Emmanuel Boateng, por lo que se ha visto, hay solvencia, aunque hasta la fecha, no hayan marcado gol. ¿Que esperábamos un ‘9’ de campanillas? Sí, eso sí. Pero si no se fichaba algo verdaderamente bueno y a un precio accesible para el Levante UD —insisto que la operación con Lucas  y con el Arsenal era de todo menos buena, a mi modo de entender—, mejor no haber traído a nadie: Ivi, Alex y Boateng eran suficiente botín a la espera de Roger. A mi personalmente, me gustan los equipos cortos —22 jugadores con posibilidades reales de jugar— Este año Muñiz va a tener mucho donde elegir y mucho posible jugador frustrado de no tener los minutos deseados. Como lo del tercer portero: un exceso que provocará que uno en diciembre diga: me piro. 

Buen comienzo… pero ojo

Tengamos memoria. Recordemos este inicio. No veamos el vaso enteramente lleno y, sobre todo, guardemos para cuando no vengan bien dadas —por resultados e injusticias arbitrales. Alucinamos con la sanción a Morales y callamos la mano ancha que han tenido los colegiados con los dos penaltis que nos han dado tres de los cuatro puntos sumados. Sabemos que ninguno de los dos fueron, pero sí fueron merecidos los dos resultados: la victoria contra el Villarreal y el empate contra el Deportivo. Por eso… ¡ojoooo! Preparemos el pañuelo para cuando nos piten un penalti que no es y no empecemos con campañas de que ‘como somos el Levante no nos pitan nada…’ Siempre defendí que, cuando atacas más, tienes más opciones de que te piten un penalti. Eso, independientemente hay árbitros mejores y peores, pero no porque se equivoquen más o menos, sino porque tengan criterio cambiante durante un mismo encuentro. Y, si en los dos partidos jugados,  el Levante llegó a crear cerca de una veintena de ocasiones o aproximaciones con peligro, quiere decir que actuó como equipo grande. No fue casualidad que sendos árbitros se pudieran equivocar a tu favor en alguno de ellos, o en los dos. Es pura estadística. Pero no va a ser lo normal generar tanto juego —ojalá pudiera ser así— Y, por tanto, no va a ser lo normal que te señalen tanto penalti. El Levante de Muñiz ha seguido la inercia dominante con que acabó en segunda. Y que siga. Y, si fuera así —cosa que sería de celebrar— caerán muchos penaltis y muchas faltas como la que Bardhi marcó de forma magistral ante el Dépor. 

Me gusta el equipo, me gusta cómo se desenvuelve en el campo y cómo se dirige. Me preocupa cierta vulnerabilidad defensiva y también me preocupa cierta impaciencia de la grada para con los nuevos jugadores que han llegado al equipo. Y ahí voy a ser tajante. Lo he dicho y lo diré siempre. Por la lógica de entrenador, los que vienen de fuera son los que tienen que ganarse el derecho a jugar —en un equipo que viene de ganar, ascender y ser insultantemente superior a sus rivales—, por delante de los que había. Si, además, los resultados te acompañan —como ha sucedido— más todavía. Si ahora quitas a Toño para poner Antonio Luna, por ejemplo, Muñiz perdería cierta autoridad para con el grupo. A Luna —o a cualquier otro— le llegará. Y es ahí cuando tiene que estar el otro. Alex Alegría ha sido el delantero que se ha currado la pretemporada, que la ha hecho completa y que ha hecho en el campo lo que se le pedía. Y ha rendido a buen nivel, aunque es cierto que ni ha marcado ni ha generado muchas ocasiones. Pero tenía que estar los dos partidos en el once. Excepto por cuestiones estratégicas, los cambios en los equipos se deben gestionar por el principio de justicia de grupo. El otro día me decía un entrenador experto que la gestión del vestuario de Muñiz era de diez, “de manual”, me decía. Y no puedo estar más de acuerdo. Como he dicho muchas veces, al levantinismo le falta la pausa, la eliminación del yunque de la adversidad y más creer que lo que se está haciendo es muy grande. Esperemos  a censurar a que se vean todo en global, no sólo un nombre o una parte de ese mercado.

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