Neurocognición, una herramienta que se está introduciendo para combatir el acoso escolar

El cerebro puede revelar los motivos por los que un niño se ha convertido en acosador de compañeros en su colegio. El neuropsicólogo, investigador y profesor José Mazón, con más de 15 años de experiencia en la asistencia clínica a niños y niñas, señala que esto se ha logrado gracias a las técnicas de neuroimagen: “Estas herramientas (resonancias, electros, videos) muestran el cerebro en directo y se comprueba cuál es la parte más activa cuando se somete a un estímulo. De esta manera se puede llevar a cabo un estudio muy completo para conocer el motivo de porqué un niño realiza bullying, en este caso”.

Mazón participó este sábado en la ‘II Jornada para la Convivencia en el Aula’, organizada por Loftalento y Fundación Edukar Ahora, donde explicará ‘La neurocognición en la educación’ y el desarrollo estas técnicas para conocer mejor las causas biológicas que impulsan a un menor a ser acosador y tratarle para que deje de serlo. “A partir de conocer la actividad cerebral, se puede comenzar un tratamiento farmacológico, una medicación que ayuda tanto desde el punto de vista del ánimo, como de la ansiedad, así como un terapia psicológica. Posteriormente, con las técnicas de neuroimagense puede realizar una monitorización y ver si el comportamiento ha mejorado”, indica.

Reacción ante los estímulos

En el contexto de la neuroimagen, se ve cómo un niño con agresividad reacciona ante los estímulos. El menor emite unas ondas ante determinados estímulos que hace que se activen unas zonas u otras del cerebro. Estas correlaciones biológicas, aunque hay que pulirlas, son cada vez más fiables.

“Con las técnicas vemos y conocemos en tiempo real el cerebro de los niños. De esta manera, se puede hacer una primera valoración psicológica de forma inmediata con un parámetro de neuroimagen. El resultado se puede obtener en una semana o incluso antes. A partir de ahí se puede iniciar el tratamiento farmacológico, sesiones con los padres y monitorizar y llevar a cabo un seguimiento de la terapia”, comenta José Mazón.

Lo habitual es que tres meses después del inicio del tratamiento se practique otra vez la prueba con el fin de ver en el monitor cómo se ha ido modulando el cerebro. Por eso, después de este tiempo se puede empezar a definir ya y realizar tratamientos concretos, ya que el cerebro no cambia tan rápido antes de los tres meses. La idea, según el neuropsicólogo, es tener un parámetro objetivo de porqué un niño se porta mal en clase o en su casa o con sus compañeros. Se trata de ser objetivos con el problema que tiene para dar en la diana de la terapia.

Por ejemplo, un problema como el de la carencia de empatía, rasgo de personalidad característicode niños acosadores, se puede objetivar a través de pruebas de neuroimagenobservándose una hipoactividad en el sistema límbico, en concreto en la amígdala cerebral, pudiendo incluso en el futuro desarrollar uncomportamiento psicópatico. Por eso, muchos acosadores no sienten lo que le hacen a la otra persona, les da igual que, por ejemplo, los acosados lloren, porque no se ponen en su lugar.

José Mazón apunta que el cerebro de un niño “es inmaduro, pero a partir de los 8-10 años ya comienza a generar esa empatía adaptativa. Si no sienten esa emoción, si no se ponen en el lugar de los demás, pueden con facilidad convertirse en acosadores potenciales. El ser humano es un saco de emociones; lo que capitanea nuestras decisiones son nuestras emociones”.

Replicar un modelo emocional

Además, un niño puede replicar un modelo emocional y ser acosador si en su casa ve todo los días casos de violencia o lo ha vivido y no lo ha resuelto. Reproducen patrones que, gracias a la neuroimagen, se pueden ver en la zona de la amígdala en este caso, cuando no se activa en el monitor tras mostrarle imágenes en las que hay dolor o sufrimiento.

Para abordar después este problema, se iniciaun trabajo multidisciplinar médico, psicológico y psicopedagógico continuado, además de la medicación que ayuda a su mejora, así como programas con software multimedia que van trabajando los déficits comentados. Estos muestran, al principio, dilemas más básicos que se van haciendo más complejos conforme pasa el tiempo para que el niño los vaya resolviendo.

La novedad de la aplicación de la neurocognición en la educación reside en que se está comenzando a aplicar la neuroimagen, todavía a un nivel muy pionero. “Lo que queremos trasmitir con estas herramientas a los profesores es que tienen esperanza. Son aparatos muy sofisticados que van a ir aterrizando, y que se van a ofrecer al público general. Estamos empezando a tener disponibilidad para que sea útil a nivel clínico en las consultas y que la gente, paulatinamente, se vaya beneficiando de estas técnicas”, afirma.