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Valencia

La Generalitat exigirá el C1 de valenciano a los altos funcionarios

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c1 valenciano altos funcionarios
EFE/Manuel Bruque

València, 28 nov (EFE).- La Generalitat reclamará a cada categoría funcionarial un grado de capacitación de valenciano -el C1 en el caso de los altos funcionarios- y el alumnado que acabe el Bachillerato tendrá acreditado un B2, aunque con una nota a partir de 7 puntos en la asignatura de valenciano los dos cursos se obtendrá el C1.

La Conselleria de Justicia y la de Educación Cultura y Deporte han acordado los detalles del decreto que regula la acreditación de la competencia lingüística en valenciano como requisito para las oposiciones a la Generalitat, los organismos públicos autonómicos y consorcios adscritos, las entidades locales y el personal no docente de las universidades públicas de la Comunitat Valenciana.

El decreto que desplegará la Conselleria de Justicia en aplicación de la ley de Función pública valenciana aprobada el año pasado, en la que se remitía a un reglamento posterior la concreción del requisito lingüístico, concreta los grados de capacitación lingüística en valenciano para cada categoría funcionarial.

ESCALA DE GRADOSPor lo que respecta a los grados de capacitación de cada cuerpo de funcionarios, quienes concursen para opositar al nivel de funcionarios A1 y A2, es decir, altos funcionarios con estudios universitarios, deberán contar con un nivel C1 de valenciano, según han informado desde la Generalitat.

Las personas aspirantes al grupo B funcionarial deberán tener un B2 de valenciano, el mismo que para las que opten al subgrupo C1, y para el subgrupo C2 se exigirá un B1. Las personas que aspiren a una agrupación profesional funcionarial deberán contar con el certificado A2 de valenciano.

FECHA DE APLICACIÓN

Se prevé que este decreto entre en vigor durante el primer semestre de 2023. Una vez que se publique en el Diari Oficial de la Generalitat, las posibles oposiciones para acceder a los grupos funcionariales de las categorías de los grupos B, C1, C2 y agrupación profesional funcionarial que se convoquen ya contemplarán el requisito lingüístico necesario en cada categoría.

Para los grupos de altos funcionarios A1 y A2 habrá un periodo transitorio, de forma que el C1 de capacitación en valenciano se requerirá a partir de las convocatorias de oposiciones que se desprendan de la oferta pública de empleo del año 2025. Hasta entonces, para aspirar a plazas de esta categoría se necesitará el B2.

HOMOLOGACIÓN EDUCATIVA

Por su parte, la Conselleria de Educación desplegará el decreto que regulará el reconocimiento de la competencia lingüística de valenciano para la homologación de los estudios en el sistema educativo valenciano, con entrada en vigor también en el primer semestre de 2023.

La normativa determinará que el alumnado que acabe la ESO cuente con un nivel B1 de valenciano, y que el alumnado que finalice el Bachillerato tendrá acreditado un nivel B2 de valenciano.

En el caso de Bachillerato, el alumnado que supere la materia de valenciano con al menos un 7 de puntuación en cada curso de esta etapa contará con el nivel C1 de valenciano al finalizar esta etapa educativa, un nivel de acreditación aplicable desde el curso 2021-2022.

Cuando el decreto entre en vigor, el alumnado que haya superado alguna de estas etapas educativas contará con las pertinentes acreditaciones en competencias de valenciano. Todo el alumnado que haya cursado estos estudios con anterioridad podrá solicitar las acreditaciones a través de la Junta Qualificadora de Coneixements de Valencià.

Desde la Generalitat se ha señalado que el fin último de esta medida es «dar un servicio óptimo» a la ciudadanía desde las administraciones públicas valencianas, para lo que se equipara la competencia lingüística en ambas lenguas oficiales para la atención al ciudadano y de tramitación administrativa por parte del personal que ejerce la función pública.

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Valencia

Valencia vive una noche tropical en pleno invierno: Se registra la madrugada de febrero más cálida en una década

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Valencia registra la noche de febrero más cálida en 10 años

La provincia de Valencia ha vivido una noche excepcionalmente cálida para un mes de febrero, convirtiéndose en la más templada de los últimos diez años, según los datos difundidos por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Un episodio poco habitual que contrasta de forma llamativa con algunos de los inviernos más duros registrados en la Comunitat Valenciana.

Mínimas propias de primavera en plena madrugada

La causa principal de este fenómeno ha sido la entrada de viento de poniente, que ha disparado las temperaturas nocturnas y ha impedido el enfriamiento habitual de la madrugada. En muchos municipios valencianos, los termómetros no han bajado de los 16 y 18 grados, valores más propios de abril o mayo.

Entre las temperaturas mínimas más altas registradas esta madrugada destacan:

  • Miramar: 18,8 ºC

  • Carcaixent: 18,5 ºC

  • València ciudad: 17,9 ºC

  • Llíria: 17,1 ºC

  • Turís: 17,0 ºC

  • Aeropuerto de València: 16,7 ºC

  • Xàtiva: 16,6 ºC

Según Aemet, no se registraba una noche tan cálida en febrero desde el 13 de febrero de 2016, cuando se alcanzaron valores cercanos a los 20 grados en puntos del litoral valenciano.

Un contraste histórico: de noches templadas a frío extremo

Este episodio de temperaturas suaves coincide, además, con una fecha muy señalada en la historia climática valenciana. Este martes se cumplen 70 años del 11 de febrero de 1956, considerado el día más frío de los últimos 135 años en la Comunitat Valenciana.

Aquel invierno dejó registros extremos difíciles de imaginar hoy en día:

  • València capital: –7,2 ºC

  • Utiel: –13 ºC

  • Castelló de la Plana: –7,3 ºC

  • Vistabella: –19 ºC

  • Alicante capital: –4,6 ºC

  • Villena: –15 ºC

Las devastadoras ‘heladas negras’ de 1956

Las temperaturas extremas de febrero de 1956 provocaron las conocidas heladas negras, un fenómeno causado por aire extremadamente seco que no genera escarcha, pero resulta letal para la vegetación. Los naranjos y árboles frutales fueron los más afectados, con consecuencias devastadoras para la agricultura valenciana.

El impacto económico de aquel episodio fue enorme: actualizado a valores actuales, el daño directo superaría los 1.500 millones de euros, mientras que el impacto total podría haber alcanzado los 6.000 millones, según estudios económicos de la época.

Febrero de contrastes en la Comunitat Valenciana

Desde Aemet subrayan que, desde aquel histórico invierno de 1956, no se ha vuelto a registrar un episodio de frío de similar intensidad. Por ello, noches como la vivida ahora en la provincia de Valencia, con mínimas tan elevadas en pleno febrero, refuerzan la sensación de inviernos cada vez más suaves y extremos térmicos más contrastados.

La Comunitat Valenciana pasa así de recordar uno de sus capítulos más fríos a registrar una de las noches más cálidas del invierno, en un mes que vuelve a demostrar su carácter imprevisible.

 

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