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Salud y Bienestar

El cloruro de ‘magnesio’, la magia de la medicina natural

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cloruro de 'magnesio
PEXELS

El cloruro de magnesio está de moda.. Milagroso, sirve para (casi) todo. Lo cierto es que en una época en la que nos relacionamos con nuestra salud de forma diferente, más alejada de la química que nos ofrecía la medicina convencional, ahora mucho más ‘comedida’ por la enorme factura farmacéutica, al menos en aquellos países en los que, como España, la cobertura médica sigue siendo importante. Hay como una vuelta a los orígenes, una vuelta a todo aquello que nos proporcionaban remedios anteriores.

Según los expertos, este ‘macromineral’, utilizado como remedio desde inicios del siglo pasado, potencia la capacidad de los glóbulos blancos en la destrucción de los patógenos, lo que le permite intervenir en más de 350 funciones bioquímicas del organismo.

Beneficios del cloruro de magnesio

-Prevenir infartos
-Arteriosclerosis
-Mejora las arritmias
-Fortalece al sistema inmunológico
-Previene la artritis y osteoporosis
-Regula la digestión
-Equilibra el sistema nervioso
-Ayuda a eliminar el estrés
-Previene el cáncer
-Retrasa el envejecimiento
-Ayuda a la memoria
-Evita y combate la fibromialgia
-Mejora el asma
-Previene la aparición de cálculos renales

¿Dónde se encuentra el cloruro de Magnesio?

Las legumbres y las hortalizas son los alimentos ricos en cloruro de magnesio, y su inclusión en nuestra dieta, por tanto, positiva. Se trata de productos básicos en la dieta mediterránea y que combaten la tendencia a consumir ‘alimentos procesados’, que son los que, según los expertos más reducen nuestros niveles de magnesio. Pero siempre se puede aportar de forma añadida este macromineral, muy generalizado en diferentes opciones de ventas en tiendas relacionadas con la medicina natural.

Es parte de la nueva medicina, como también de las nuevas generaciones, más atentas y ocupadas en la atención de su salud. Es por ello que conceptos como el autocuidado, la alimentación saludable, el deporte y el retorno a esa vida natural de la que hablábamos son algunos de los conceptos que engloba este nuevo paradigma de la salud, el que nos sitúa en la posición de actores responsables y conscientes frente a nuestro propio bienestar.

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Salud y Bienestar

Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar

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Un estudio científico desmonta el mito del ayuno intermitente para adelgazar-FREEPIK

En un contexto global en el que más de 2.500 millones de personas presentan sobrepeso, según datos de la Organización Mundial de la Salud, cualquier método que prometa adelgazar rápido suele convertirse en tendencia. En la última década, uno de los modelos más populares ha sido el ayuno intermitente, un sistema de alimentación que alterna periodos de ingesta con horas prolongadas sin comer, normalmente de 14 o 16 horas al día.

Durante años, distintos estudios sugirieron que esta práctica podía favorecer la pérdida de grasa corporal, reducir la inflamación e incluso disminuir el riesgo de algunas enfermedades. Su popularidad creció todavía más cuando celebridades y deportistas de élite comenzaron a defender sus beneficios. Sin embargo, una revisión científica reciente cuestiona el entusiasmo generado alrededor de este método.

Qué es el ayuno intermitente y por qué se puso de moda

El ayuno intermitente no es una dieta al uso, sino un patrón de alimentación que establece ventanas horarias para comer y otras para ayunar. Entre los modelos más conocidos están el 16:8 (16 horas sin ingerir alimentos y 8 horas de ingesta) o el ayuno en días alternos.

La popularidad de esta práctica aumentó tras la concesión del Premio Nobel de Medicina en 2016 al investigador japonés Yoshinori Ohsumi por sus estudios sobre la autofagia, un proceso celular por el que el organismo recicla componentes dañados cuando hay escasez de nutrientes. Este hallazgo se interpretó por parte de la opinión pública como una validación científica del ayuno intermitente, aunque el premio no estaba directamente relacionado con su uso como método de adelgazamiento.

A partir de ese momento, el ayuno intermitente se consolidó como una de las estrategias más seguidas para perder peso, tanto en redes sociales como en consultas de nutrición.

Una revisión científica pone en duda sus beneficios para adelgazar

Una revisión publicada por la Cochrane Library, una de las organizaciones más reconocidas en el análisis de evidencia médica, ha evaluado de forma exhaustiva la eficacia del ayuno intermitente para perder peso. El estudio revisó 22 ensayos clínicos aleatorizados con un total de 1.995 participantes procedentes de América del Norte, Europa, China, Australia y Sudamérica.

Los investigadores analizaron diferentes modalidades de ayuno intermitente: en días alternos, de forma periódica o con distintas ventanas horarias. El seguimiento de los participantes se prolongó hasta doce meses, con el objetivo de comprobar si esta estrategia resultaba más eficaz que las recomendaciones dietéticas convencionales.

La conclusión principal fue clara: no se observaron diferencias clínicamente relevantes en la pérdida de peso entre quienes practicaban ayuno intermitente y quienes seguían una dieta tradicional con restricción calórica. Es decir, pasar largas horas sin comer no acelera el adelgazamiento ni aporta beneficios adicionales significativos frente a otros métodos.

La clave sigue siendo el déficit calórico

Según los autores de la revisión, el factor determinante para perder peso sigue siendo la reducción total de calorías consumidas. El ayuno intermitente puede ayudar a algunas personas a organizar mejor sus comidas y, por tanto, a ingerir menos calorías, pero no tiene un efecto superior por sí mismo.

Luis Garegnani, autor principal del estudio y miembro del Centro Cochrane Asociado del Hospital Italiano de Buenos Aires, señaló que el ayuno intermitente “no parece funcionar mejor que otros enfoques para adultos con sobrepeso u obesidad que buscan adelgazar”. También añadió que, aunque puede ser una opción válida para ciertas personas, la evidencia actual no respalda el entusiasmo que ha generado en redes sociales.

Un enfoque individualizado para perder peso

Los investigadores destacan que no existe un único método eficaz para todo el mundo. El éxito de cualquier estrategia de adelgazamiento depende de factores como el estilo de vida, la adherencia a largo plazo, el estado de salud o las preferencias personales.

Además, la revisión reconoce que aún se necesitan más estudios en poblaciones diversas, especialmente en países de ingresos bajos y medios, para comprender mejor el impacto del ayuno intermitente en distintos contextos. También se propone investigar su influencia en variables como la satisfacción con la dieta, el control de la diabetes o la evolución de otras enfermedades asociadas al sobrepeso.

¿Tiene sentido seguir el ayuno intermitente?

Aunque la evidencia indica que no es más eficaz que otras dietas para perder peso, el ayuno intermitente puede resultar útil para algunas personas si les ayuda a mantener un patrón alimentario ordenado y sostenible. Sin embargo, los expertos insisten en que no se trata de una solución milagro.

El consenso científico actual apunta a que la pérdida de peso depende, sobre todo, de mantener un déficit calórico sostenido, realizar actividad física y adoptar hábitos saludables a largo plazo. En este escenario, el ayuno intermitente puede ser una herramienta más, pero no la clave definitiva para adelgazar.

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