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Cultura

El valenciano Víctor Claramunt, ganador en el London Fashion Film Festival

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El director y diseñador valenciano Víctor Claramunt ha triunfado de nuevo en uno de los cinco festivales de fashion films más destacados del mundo: el London Fashion Film Festival 2021, celebrado este fin de semana en la capital británica. Su corto “Be Nice & Rewind” para la firma valenciana Gioseppo ha sido el mejor film de moda en la categoría Kids de este prestigioso certamen internacional.

Desde que finalizó sus estudios en Diseño en Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH), Claramunt se ha especializado en la dirección de estas piezas audiovisuales que desarrollan una historia narrativa en torno a una marca de moda y sus valores. En los últimos años y trabajando para distintas marcas de moda internacionales, Claramunt ha ganado los cinco festivales de fashion films más prestigiosos del mundo: La Jolla en Los Ángeles, Berlin FFF, London FFF, ASVOFF de París y Buenos Aires FFF. 

Víctor Claramunt comenzó su carrera como director de arte, desarrollando poco a poco su labor creativa como director de películas de moda. En esta filmografía refleja un estilo propio por el que ya es reconocido internacionalmente y en el que combina su amor por el cine de Hollywood y una mezcla de humor, surrealismo, acción y drama.

Su trayectoria ha sido fulminante en el mundo de los fashion films, dirigiendo películas premiadas para grandes marcas internacionales, como Giorgio Armani, Herbal Essences, Nespresso, Air France, Roger Vivier, LongChamp, Coca-Cola, El Corte Inglés, PlayStation, Sony Music, Adidas, Andres Sardá, Nestlé…

Rodado en València, premiado en Londres 

Be Nice & Rewind, la cinta premiada este fin de semana en la categoría Kids del London Fashion Film Festival, ha trabajado para la firma valenciana de moda y calzado infantil Gioseppo, planteando una historia basada en los largos días y las cortas noches de verano y aventuras con amigos de la infancia.

Imagen del rodaje en València

Una historia protagonizada por niños de 7 a 11 años y ambientada en los años 80: walkman, bicicletas, piscina, walkie talkies, fuegos artificiales … incluso extraterrestes como toque de magia y surrealismo también propio del cine que triunfaban en la década. “Al final, sé amable y rebobina la cinta” es lo que sugiere el propio título de este fashion film, rodado íntegramente en València. Desde aquí, Claramunt produce buena parte de su filmografía para marcas de todo el mundo, colaborando habitualmente con profesionales también formados en Comunicación Audiovisual y Publicidad en la CEU UCH. 

 Con este nuevo fashion film, Claramunt combina una vez más la creatividad del cine y de la moda con su sello característico, ampliamente premiado y reconocido en el sector a nivel internacional. No en vano, desde que salió de las aulas de Diseño de la CEU UCH, Víctor Claramunt ha ganado ya premios en los 5 mejores festivales de fashion film del mundo, según la lista de Forbes, entre los que se encuentran los de La Jolla, en Los Ángeles, los celebrados en Berlín, Londres y Buenos Aires y el A Shaded View on Fashion Film de París. Pero también en otros festivales internacionales del sector, como los de Australia y Medellín entre otros. 

Cultura

El palacio en el que nacieron las Fallas

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Uno de los lugares más desconocidos por la mayoría de los valencianos guarda en sus paredes los orígenes de nuestra historia, nuestra tradición y de la fiesta de las Fallas.

Ajeno a las miradas de muchos que pasan junto a él, en el barrio de Velluters, se levanta el Palacio Balmes, edificio del siglo XV construido sobre unos cimientos del siglo XIII, un lugar único en la ciudad por ser el lugar donde empezó todo, el lugar donde nacía el Gremio de Maestros Carpinteros.

El origen de este antiguo gremio se remonta a la conquista de la ciudad de València por el rey Jaime I el Conquistador, cuando articula la ordenación gremial valenciana, que recoge en un principio a carpinteros, pero también los oficios de imagineros, pintores y un pequeño grupo relacionados con los «menesters» de la carpintería.

Según documentos, es el 17 de enero de 1242,  cuando el Llibre del Repartiment asigna a Guillem Francolí, maestro carpintero, dos talleres delante de la Iglesia de San Martín de València. Esa parroquia es el sitio donde se instalan obradores de otros artesanos de la madera convirtiéndose en sede gremial. Es en 1479, cuando los propios artesanos de la madera valencianos levantan el Palacio Balmes para llevar a cabo las reuniones de la “Confraria e ofici dels fusters”.

Cabe destacar a modo de curiosidad que su santo patrón era San Lucas, médico de profesión; y que no será hasta el año 1497 cuando el rey Fernando el Católico permita el cambio del patronazgo pasando a ser San José el nuevo patrón del gremio de carpinteros.

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En el siglo XVIII se renuevan las ordenanzas del ‘Gremi de Fusters’ por medio de una Real Cédula del Consejo de Castilla y 60 carpinteros del gremio de València vuelven a reconstruir el antiguo palacio de la calle Balmes realizando entre todos una verdadera joya de arte en su interior, el artesonado de madera que decora sus techos elaborando cada uno de ellos los 60 cajones que lo forman. Obra suya es también otros elementos de madera que todavía se conservan en el edificio.

Los primeros datos que se tienen sobre el lugar indican que sobre cimientos del siglo XIII se edificó una ermita ya en el siglo XV que fue ampliándose durante los años. El palacio es de planta rectangular y se accede a través del zaguán. En su portada adintelada se puede observar en el centro esculpidos en la piedra los siguientes elementos propios del arte de la carpintería como son un tintero sobre un libro, una escuadra, una regla y un compás. Si seguimos recorriendo con la mirada veremos en los ángulos que forman la portada una sierra en uno de ellos y en el otro ángulo una especie de hacha (azuela) de carpintero. También en cada uno de los ángulos de la casa podemos ver más pistas en piedra sobre los orígenes del edificio en el interior de un escudo en piedra, un cartabón y una especie de punzón, propios del trabajo de la carpintería.

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En su interior a través de un gran zaguán se accede a las distintas dependencias. Por una escalera se accede a la planta noble donde se encuentra la sala de juntas y la capilla. En la sala de reuniones de planta rectangular de 8 x 20 metros, nos encontramos con el artesonado de 60 casetones realizado cada uno por 60 maestros carpinteros a modo tal vez de firma, de sello distintivo lo que le proporciona cierta singularidad al conjunto. Por debajo del artesonado corre un friso también de madera del siglo XV.

La fachada trasera mezcla el edificio originario con elementos añadidos en las últimas reforma, como son las ventanas. Aún así se puede apreciar la división en dos secciones horizontales de distinto tamaño separadas por una moldura y en la parte superior una bella galería formada por 18 arquillos de medio punto que recorren la construcción por debajo del alero de madera.

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Oculto en esa fachada por el vandalismo de las pintadas que lamentablemente inundan el bello palacio podemos leer la siguiente placa:

«Al Excelentísimo señor Don Amalio Gimeno y Cabañas socio de merito de esta sociedad ministro de Marina y ex ministro de Instrucción Pública y Bellas artes con su protección se habilitó este local para escuelas Graduadas la Sociedad de Instructiva de Maestros Carpinteros perpetua gratitud a su ilustre bienhechor 19 marzo de 1913»

Foto: Hugo Román

 

En la actualidad el edificio está gestionado por una empresa privada destinada a la celebración de actividades culturales y eventos públicos y privados.

De las manos de aquel gremio que levantó ese edificio hace ya siglos dependía la vida de la ciudad ya que su oficio permitía la construcción de las casas, embarcaciones, herramientas, utensilios, recipientes y objetos de uso cotidiano, así como tallas de madera. Los más talentosos serían los encargados de dar forma a aquellas primigenias fallas, siendo el origen de nuestra fiesta grande.

De sus manos, de ese edificio hoy desconocido, nació el alma de nuestra ciudad.

 

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