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Valencia

Qué enfermedades pueden transmitirnos las palomas

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Qué enfermedades pueden transmitirnos las palomas
EFE/Biel Aliño/Archivo
Las palomas pueden transmitir varias enfermedades a los seres humanos a través de su contacto directo o indirecto. Son aves pertenecientes al orden Columbiformes y a la familia Columbidae.
Son animales muy comunes en todo el mundo y se encuentran en una variedad de hábitats, desde entornos urbanos hasta áreas rurales y silvestres.
Las palomas son omnívoras y se alimentan de una dieta diversa que incluye granos, semillas, frutas, insectos y restos de comida humana. Su adaptabilidad a una amplia variedad de alimentos es una de las razones por las que son tan comunes en áreas urbanas.

Algunas de las enfermedades más comunes que se pueden transmitir por palomas incluyen:

  1. Histoplasmosis: Es una infección fúngica que se puede adquirir al inhalar las esporas del hongo Histoplasma capsulatum, que a menudo se encuentra en los excrementos secos de aves, incluidas las palomas. Los síntomas pueden variar desde leves hasta graves y pueden incluir fiebre, tos, dolor en el pecho y fatiga.
  2. Criptococosis: Es otra infección fúngica causada por el hongo Cryptococcus neoformans, que puede encontrarse en los excrementos de aves, incluidas las palomas. La inhalación de esporas del hongo puede llevar a infecciones pulmonares y, en casos graves, afectar el sistema nervioso central.
  3. Salmonelosis: Las palomas y otros pájaros pueden portar la bacteria Salmonella en sus excrementos. Si entra en contacto con estas heces o con superficies contaminadas y luego se toca la boca o alimentos sin lavarse las manos adecuadamente, existe un riesgo de infección por Salmonella. Los síntomas pueden incluir diarrea, fiebre, dolor abdominal y vómitos.
  4. Ornithosis: También conocida como psitacosis, esta es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Chlamydia psittaci, que puede transmitirse a los humanos a través del contacto con aves, incluidas las palomas. Los síntomas pueden ser similares a los de una infección respiratoria, como fiebre, tos, dolor de cabeza y dificultad para respirar.
  5. Ácaros y ectoparásitos: Las palomas pueden ser portadoras de ácaros y otros ectoparásitos, como garrapatas y piojos. Estos parásitos pueden morder a las personas y transmitir enfermedades o causar reacciones alérgicas.

Es importante destacar que la transmisión de enfermedades por palomas es relativamente rara y generalmente ocurre en situaciones en las que las personas están en contacto cercano con estos animales o sus excrementos de manera regular. Para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por palomas, es fundamental evitar la exposición directa a sus excrementos y mantener una buena higiene personal, como lavarse las manos después de estar en áreas donde las palomas son comunes. También es recomendable no alimentar a las palomas, ya que esto puede atraer a más de estos pájaros a zonas urbanas.

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Consumo

Sanidad y Consumo intensifica los controles en las 165 churrerías de Fallas en València

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Churrerías de Fallas 
Churrerías de Fallas -Archivo/EFE/Ángel Medina G.

El Ayuntamiento de València ha reforzado los controles sanitarios diarios en las churrerías instaladas durante las Fallas, con el objetivo de garantizar la seguridad alimentaria y la protección de los consumidores. En total, 165 puestos de churros y buñuelos funcionan en la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo, coincidiendo con la celebración de las Fallas de València.

El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, participó junto a inspectores municipales en una demostración práctica de inspección higiénico-sanitaria en una churrería de la ciudad, donde se mostró el procedimiento que se aplica durante la campaña fallera.

Más de 700 inspecciones desde el inicio de las Fallas

Desde el comienzo del dispositivo, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad.

De los 165 puestos autorizados,

  • 146 corresponden a puestos específicos de Fallas

  • 19 pertenecen a bares que también ofrecen estos productos tradicionales.

Durante estas inspecciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis del aceite utilizado para la fritura, de los cuales 60 han requerido su sustitución. Además, los técnicos municipales han realizado 40 controles del suministro de agua para verificar su calidad.

Según explicó Gosálbez, los controles se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora, con el objetivo de comprobar que todos los puestos cumplen las condiciones higiénico-sanitarias exigidas.

Qué revisan los inspectores en las churrerías

Los seis inspectores municipales supervisan distintos aspectos relacionados con la seguridad alimentaria:

  • Manipulación adecuada de alimentos

  • Calidad del aceite mediante medidores de compuestos polares

  • Conexión a la red municipal de agua

  • Presencia de calentador y grifos de accionamiento no manual

  • Uso de toallas de un solo uso

  • Toma de muestras de agua para análisis químico

Según el concejal, “todos los puestos deben cumplir las mismas normas y garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias. Quien no las cumpla tendrá que desmontar el puesto”.

Control de precios y derechos del consumidor

Además de los controles sanitarios, el área de Consumo también verifica el cumplimiento de la normativa de protección al cliente. Entre las comprobaciones se incluye:

  • Lista de precios visible para el público

  • Disponibilidad de hojas de reclamaciones

  • Entrega de ticket cuando lo solicite el cliente

El objetivo es garantizar transparencia en los precios y seguridad para los consumidores durante las fiestas.

Supervisión de los mercados falleros

A estas inspecciones se suma la supervisión de los 79 mercados falleros instalados en la ciudad desde el 12 de marzo. Cada uno de estos espacios puede albergar hasta diez puestos de alimentación, de los cuales cinco pueden preparar comida en el momento y otros cinco vender alimentos ya elaborados.

Todas estas actuaciones se desarrollan conforme al Bando Fallero, que establece las normas que deben cumplir los puestos de venta durante las fiestas.

“Las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria y respeto al consumidor”, concluyó Gosálbez.

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