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Fallece Lucía Bosé a los 89 años por coronavirus

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Lo polifacética y querida Lucía Bosé ha fallecido este martes en el Hospital General de Segovia a consecuencia del CODVID-19 a los 89 años de edad. Mujer carismática madre de una gran saga de artistas no ha podido superar la enfermedad y ha fallecido este lunes tras no superar esta enfermedad que ya ha ocasionado la muerte de 2182 personas en España.

Lucía Bosé saltó a la fama tras ganar el concurso de Miss Italia en 1947 con apenas 16 años tras lo cual dedicó su carrera profesional a la interpretanción. En 1955, concretamente el 1 de marzo, se casó con el torero Luís Miguel Dominguín, con quién tuvo tres hijos: Miguel Bose, Lucía Dominguín y Paola Dominguín.

Su hijo, Miguel Bosé, ha comunicado el fallecimiento de su madre a través de su cuenta de Instagram

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La incidencia sigue bajando en España a 175 casos pero las UCIS continúan al 28 %

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EFE/Brais Lorenzo

Madrid, 1 mar (EFE).- La incidencia acumulada de contagios de coronavirus en 14 días ha continuado bajando durante el pasado fin de semana hasta los 175 casos por cada 100.000 habitantes frente a los 193 del pasado viernes, lo que sitúa a España en niveles de principios del mes de diciembre.

«La situación va mejorando en todas partes, pero todavía hay comunidades que tienen que seguir mejorando», ha alertado en rueda de prensa el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón.

Según los datos facilitados este lunes por el Ministerio de Sanidad, la ocupación de las unidades de cuidados intensivos continúa siendo alta, del 28 por ciento, prácticamente el mismo nivel que durante el pico de la segunda ola de la pandemia, lo que significa que uno de cada tres pacientes ingresados son enfermos de coronavirus.

Entretanto, el número de fallecidos desde el pasado viernes es de 467, 62 muertos menos que el anterior fin de semana, lo que eleva la cifra total de muertes desde el inicio de la pandemia a 69.609.

También desciende este lunes el número de enfermos de coronavirus hospitalizados, 11.754 personas (453 menos que el viernes), lo que supone una ocupación del 9,36 por ciento.

Desde el inicio de la pandemia la cifra total de contagiados se eleva a 3.204.531.

INCIDENCIA POR COMUNIDADES

Por comunidades, la incidencia acumulada está por debajo de los 250 casos, que marca el nivel del riesgo extremo de transmisión, en todas las comunidades salvo Melilla (367), Madrid (284) y Ceuta (264).

En el otro extremo, la comunidad con menos incidencia de contagios es Extremadura, con 56 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días, seguida de Baleares, con 81 casos, La Rioja, con 82, y Murcia, con 98 casos.

EVOLUCIÓN DE LA MORTALIDAD

De los 665 decesos reportados en los últimos siete días, Andalucía, con 133, la Comunidad Valenciana, con 99; Madrid, con 70; y Galicia, con 62, son las comunidades que han registrado mayor número de fallecimientos.

A la cola, figuran algunas de las comunidades menos pobladas, con Ceuta, con tres fallecidos, Baleares y Navarra, con 4 y Cantabria y La Rioja, con 5 fallecidos en los últimos siete días.

PRESIÓN HOSPITALARIA

La Comunidad de Madrid es la que mayor presión tiene en las ucis, con un 43,41 por ciento de camas ocupadas, casi igual que el pasado viernes, seguida de Cataluña, con el 39 por ciento; Castilla y León, que se mantiene en el 37 %, así como Ceuta en el 35 % y Asturias, con un 33 por ciento de ocupación.

Como suele ser habitual durante los fines de semana, ha habido más ingresos que altas por covid en las últimas 24 horas: 764 ingresos, frente a 570 altas.

PRUEBAS DIAGNÓSTICAS

Entre el 19 y el 252 de febrero se realizaron un total de 830.869 pruebas diagnósticas, que arrojaron un 6,62 por ciento, medio punto inferior al anterior registro.

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Fallas

La pirotecnia alerta con tracas del riesgo de desaparición del sector

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EFE/Kai Försterling

València, 1 mar (EFE).- Las empresas pirotécnicas valencianas han alertado de la desaparición de «un sector artesano autóctono» si no reciben ayudas por parte de las administraciones y han defendido como «viable y segura» la celebración de espectáculos en determinadas condiciones, compatibles con las medidas de seguridad de la pandemia, como han mostrado disparando una traca durante una protesta en València.

En una concentración realizada en la plaza del Ayuntamiento de València, la asociación Piroval ha leído un manifiesto para exponer la situación de estas empresas y denunciar «el abandono» que están sufriendo por parte de la administración.

La pirotécnica Reyes Martí ha lamentado que este año tampoco van a poder disparar mascletàs y será «otro año sin poder trabajar» y ha pedido que se reconozca el trabajo de «un pilar fundamental de las Fallas» porque «sin fiestas, no hay pirotecnia».

Martí ha pedido ayuda para «sobrellevar los gastos» que tienen las empresas, que durante el último año «con los dedos de la mano» pueden contar los disparos de fuegos artificiales que han realizado, frente al centenar o incluso, según casos, 200 espectáculos al año que organizan en una actividad normal.

Según el manifiesto de Piroval, no han encontrado en la administración «el más mínimo apoyo» para hacer frente a «la grave crisis» que les afecta ni tampoco está colaborando en implementar medidas que permitan retomar la actividad en un futuro.

A fecha de hoy, salvo «reuniones simbólicas carentes de contenido por parte del Ayuntamiento de València, no se ha conseguido mantener ninguna reunión productiva con la administración ni poner en marcha mesas de trabajo», y por parte de la Generalitat la asociación no ha recibido «ni contestación» a lsa peticiones de reuniones, según aseguran.

Piroval ha reclamado el apoyo al consumo de pirotecnia por ser «viable y segura» la celebración de espectáculos en determinadas condiciones, compatibles con las medidas de seguridad para evitar la propagación de la covid, y recuerda que a lo largo del pasado verano han celebrado 26 castillos en el programa «Torna la llum» en la Comunitat Valenciana en el que el Ayuntamiento de València no ha colaborado «negándose a ceder una ubicación para el disparo».

También hace un llamamiento a los ayuntamientos de la Comunitat para que celebren las fiestas patronales de la campaña estival de 2021 con fuegos artificiales, con una o varias ubicaciones si fuese necesario.

El sector pide ayudas para atender sus gastos fijos (alarmas, equipos de protección de incendios, seguros especiales, auditorías) y aumentar la moratoria de devolución de préstamos ICO y exención de determinados tributos mientras duren las limitaciones a su actividad.

Reclaman la exención de aplicación de las normativas autonómicas y locales en el uso de material pirotécnico en la vía pública por particulares.

El concejal de Cultura Festiva, Carlos Galiana, ha dado apoyo a las reivindicaciones del sector durante la protesta y ha asegurado que el consistorio ha cumplido «al cien por cien» con el presupuesto que tenía asignado para 2020 y lo tiene previsto también para este año.

Galiana ha dicho que se estudia la propuesta de Piroval de realizar disparos simultáneos en la noche del 19 de marzo, festividad de san José, una vez que haya entrado en vigor el toque de queda, para que la ciudad pueda vivir un ambiente fallero respetando las medidas de seguridad sanitaria, si bien ha asegurado que es una cuestión que no depende del ayuntamiento.

Representantes de los grupos municipales como el PP han estado presentes en la concentración. Para la portavoz municipal del PP, María José Català, que ha pedido un gesto para el sector, «no cuesta nada hacer un castillo el día 19», y por Vox, José Gozálvez ha reclamado ayudas también del Gobierno central, mientras que el síndic de Cs en Les Corts, Toni Cantó, ha criticado la falta de ayudas de la Generalitat y que el alcalde de València «ni siquiera reciba» a los pirotécnicos.

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Médico del Marañón: «Vacúnense y tengan paciencia, hay luz al final del túnel»

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Madrid, 27 feb (EFE).- El doctor Pablo Demelo, especialista en Medicina Interna que ha vivido en primera línea las tres olas de la pandemia del coronavirus en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, anima a vacunarse, a mantener la guardia y a tener un poco más de paciencia porque «el final está cerca».

«El final parece que está ahí, ya se ve. Hay que aguantar un poquito, tener un poquito de paciencia y esperar a que llegue la vacuna. No bajemos la guardia ahora porque ya, por primera vez, podemos decir que se ve la luz al final del túnel», afirma en una entrevista con EFE.

Tras infectarse de covid «muy pronto, el 9 de marzo» y estar dos semanas de baja, Demelo lleva «viendo enfermos sin pausa «en las tres olas.

La primera fue la más «caótica» a nivel hospitalario, aunque tuvo un importante trabajo de colaboración entre los compañeros: todos los servicios médicos y quirúrgicos se implicaron, el 99 % del hospital estaba dedicado a la atención covid.

Recuerda esa etapa con «caos, mucho compañerismo y mucho estrés», ya que había que «organizar de cero y reinventar» el hospital para dar cabida a tantos enfermos, con «la ansiedad de no saber ni a qué nos enfrentábamos, ni cuánto iba a durar, ni qué consecuencias tendría sobre nosotros, nuestras familias y la población en general».

La segunda ola fue «diferente, más de desgaste, no tan intensa pero duró mucho más».

«Era un goteo constante de pacientes, no sabíamos cuando íbamos a alcanzar el pico y de ahí caímos muy despacio. Eso nos desgastó mucho», reconoce.

La tercera ola «ha sido más breve» pero señala que los profesionales sanitarios la han vivido «ya muy cansados, tanto física como anímicamente».

LA SOLEDAD DE LOS PACIENTES Y LA ANGUSTIA DE LAS FAMILIAS

Pese a que ha pasado un año desde el inicio de la primera ola, dice que sigue siendo «muy complicado» enfrentarse «a la soledad de los pacientes, a las familias angustiadas y a la muerte».

«No te puedes ir a casa sin la covid, encendemos la tele y seguimos bombardeados. Si se muere un paciente te lo llevas a casa, es desagradable», asegura.

En su caso, ha tenido la «mala suerte» de tener a varios compañeros y familiares de compañeros ingresados a su cargo, lo que supone «un doble miedo» porque conoces al paciente y a la gente de su entorno.

«También los familiares (de pacientes con covid) han sufrido mucho. Es una angustia tener que llamar a diez familiares al día y dar malas noticias», continúa.

Sin embargo, «afortunadamente la mayoría de pacientes que pasa la covid tienen un pronóstico bueno» y «con el tiempo muchos síntomas mejoran».

«La mortalidad en la segunda y tercera ola ha caído. Ahora tenemos un rayo de esperanza; pacientes que no saldrían adelante en la primera ola ahora salen, tenemos recursos para tratarlos mejor, si no tuviéramos fármacos eficaces estaríamos más desmotivados», cuenta.

La principal revolución «han sido los corticoides, que mejoran el pronóstico» utilizados en los pacientes adecuados, así como algunos antivirales y terapias respiratorias.

El Gregorio Marañón ha participado en más de veinte ensayos clínicos de neumología, inmunología, medicina interna, microbiología, con diferentes fármacos, y hay una consulta especializada que sigue a quienes estuvieron más graves.

UNA MONTAÑA RUSA DE EMOCIONES

Pese a todos estos avances y a la mejora de los datos de coronavirus, advierte de que «una gran parte» de los sanitarios recibe aún ayuda psicológica.

«Nuestro ánimo ha sido como las olas de la covid, han subido y bajado, como una montaña rusa de emociones y eso ha hecho mucha mella en todos, en unos más que en otros», dice.

Cuando se habla de una nueva ola, cunde el «desánimo» y el «malhumor» entre algunos compañeros, según Demelo, que cree aún no son «conscientes» de lo que ha pasado y tardarán un tiempo en «normalizar» y recuperarse de esta experiencia.

En el Gregorio Marañón sufrieron la muerte por coronavirus de un compañero en mayo, el doctor Alberto Tejedor.

«Ese palo llegó cuando los ánimos eran muy bajos, en lo peor de la primera ola, era una persona que radiaba alegría. Era catedrático y nefrólogo, fue muy doloroso, un mazazo para todo el hospital. Ese día fue un punto de inflexión para nosotros», relata.

EL «EFECTO TRANQUILIZADOR» DE LAS VACUNAS

Ahora, en esta tercera ola, la vacunación «tiene un efecto tranquilizador» para Demelo y sus compañeros.

«Hay que vacunar a cuánta más gente mejor, en el menor tiempo posible. Las reacciones a la vacuna son pocas y leves, suelen durar 24 horas», apunta.

Además, el virus genera «una inmunidad que es duradera», por lo que vacunar a quienes lo hayan pasado «es una forma de dar una inmunidad añadida».

«Llevamos un año de pandemia y quienes se infectaron al principio ya no se infectan. Hay algunos casos puntuales y muy concretos de reinfecciones, pero en general no. Es una muy buena noticia, la única buena que nos ha dado el virus en el último año», ironiza.

Respecto a las nuevas variantes de coronavirus, reconoce su preocupación por que surja una contra la que no valga la inmunidad previa.

«Por eso es tan importante vacunarnos todos, frenar la expansión del virus y la aparición de nuevas cepas», recalca.

LA ESPERANZA DEL FIN

Demelo agradece «a todos los que han cumplido» y «respetan las medidas», como los que «usan mascarilla, están en su casa y salen lo justo».

«No echo en falta aplausos, me gustaría que todo el mundo se tomara esto en serio y la gran mayoría ya lo hace», asegura este doctor, que espera que con esta pandemia los dirigentes «sean capaces de ver la importancia de la sanidad y de la investigación».

Augura que los casos de coronavirus van a seguir bajando y confía en que «no vuelva a haber un repunte después de Semana Santa», como ocurrió tras la Navidad.

«Todos tenemos la esperanza de que el final ya está aquí. No sé si habrá nuevas olas, nuevas cepas, pero sé que el final está cerca», dice el especialista, que pide «aguantar» un poco más tras un año difícil porque «la vacuna está ya aquí».

Juliana Leao-Coelho

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