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Cultura

La Culpa: La difícil decisión de decidir

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Hugo Román

El talento de Mamet vuelve a la escena valenciana con una obra en la que vemos como una simple y única decisión puede cambiar la vida de uno mismo y de todos aquellos que le rodean. La Culpa (teatro Olympia hasta el 7 de abril) es una mordaz crítica a los juicios mediáticos y al abuso de poder y que pone en tela de juicio la integridad del ser humano. La Culpa nos demuestra que nuestras propias decisiones no solo nos afectan a nosotros mismos. Pero también que éstas en ocasiones están contaminadas por las opiniones de otros.

Pepón Nieto, Ana Fernández, Magüi Mira y Miguel Hermoso dan vida sobre la escena a los personas de esta obra del famoso dramaturgo estadounidense. Esta versión de Bernabé Rico dirigida por Juan Carlos Rubio nos pone en la piel de un psiquiatra cuando éste es requerido a declarar en favor de un paciente responsable de cometer una masacre. Cuando se niega a hacerlo, su carrera, su ética y sus creencias son cuestionadas, desencadenando una espiral de acontecimientos que convulsionará no sólo su vida, sino la de la persona que más quiere.

Aclamada por la crítica internacional La Culpa nos hace ver lo difícil que resulta a veces en la vida decidir tomar una decisión.

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Cultura

‘It’s a Sin’, la serie que muestra una realidad desgarradora

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En los años 80 llegó una pandemia que terminó con la vida de millones de personas, el conocimiento sobre esta era escaso y los afectados, en su mayoría homosexuales fueron discriminados y tratados como monstruos. Esta enfermedad era el SIDA.

El VIH es el hilo conductor de la miniserie de HBO, ‘It’s a Sin’, que en 5 capítulos se mete en la piel de cinco amigos, quienes descubren la muerte y el dolor con tan solo 20 años en sus propios cuerpos. Mientras la sociedad les giraba la cara y les hacía pensar que ellos son el problema y, por tanto, merecedores de su propia muerte, porque, como su título indica: ‘It’s a Sin’ o «Es un Pecado», tener el SIDA lo era.

Una serie que invita a reflexionar sobre la evolución de los derechos de las personas LGTBI+. En los años 80, el SIDA fue considerado una enfermedad de “gays”. Una pandemia que se cobró la vida de millones de personas en todo el mundo. El desconocimiento entorno a la enfermedad y su tratamiento provocó el caos y el miedo irracional en la población. ‘It’s a Sin’ muestra como, en algunos lugares, los afectados fueron encerrados en habitaciones donde, en soledad, esperaban entre delirios y dolor a la muerte.

Hoy es una enfermedad controlada gracias a la lucha que, cómo aparece en la ficción, realizaron asociaciones y voluntarios, que informaban a los afectados de la prevención y las ayudas, y buscaban la acción del gobierno.

La sociedad retrograda y las familias que ocultaban el dolor de sus hijos; el miedo que se extendió entre las personas del colectivo y la sociedad, son algunas de los argumentos que dejan al espectador impotente ante tantas injusticias. Sin embargo, los valores como la amistad, la familia, la cooperación y la empatía son un rayo de esperanza, los personajes principales luchan día y noche para poner fin a esa situación desgarradora.

 

 

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Cultura

Gloria Tello: «La política debería de ser el arte del entendimiento»

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Buscando en Internet descubrimos que Gloria Tello Company nació en el marinero barrio del Cabanyal un 22 de marzo del 1978. Que es activista, socióloga y política valenciana, actualmente diputada provincial en València, concejala del Ayuntamiento de València por Compromís, responsable de las delegaciones de Recursos Culturales, Bienestar Animal y Patrimonio Histórico y Artístico, así como Presidenta del Palau de la Música de València y de la Mostra de València. Con un currículum semejante le hemos preguntado qué le falta por hacer en política, sobre el panorama cultural valenciano, sobre la Covid 19, sus próximos retos y sobre la vida en general. Esto es lo que nos ha contado.

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-Teniente de Alcalde, Coordinadora General del área de Cultura y Concejala de Bienestar Animal, Presidenta del Palau de la Música de Valencia y de la Mostra de Cine de Valencia… ¿Me dejo algún cargo?

Bueno, algunos cargos se han actualizado, como los de teniente de alcalde y coordinadora del área para asumir una nueva e ilusionante responsabilidad: diputada provincial en València, desde el inicio de la actual legislatura.

Pero así es, mis principales responsabilidades en el Ayuntamiento se centran en las competencias de Patrimonio Histórico, Cultura y Bienestar Animal, incluyendo la presidencia del Palau de la Música y de la recuperada Mostra de Cine.

¿Cómo es Gloria Tello en su vida no política?

Últimamente me queda poco tiempo libre para dedicarle a esa vida. Pero soy una persona que disfruta de las pequeñas cosas que me ayudan a desconectar del día a día. Creo que cuidar de la familia de mis dos gatos, y de los buenos amigos es también cuidar de nosotros mismos.

Cuando la situación sanitaria nos lo permita, me encanta escaparme a Fanzara, pueblo pequeñito del Alto Mijares, donde me reencuentro con una parte de mí misma. Además, nunca faltan mis gatos, una de mis grandes pasiones.

-¿Cómo llegaste a la política?

Bueno, para empezar yo entiendo la política como algo que va mucho más allá de la representación en las instituciones. La política es también comprometerte con tu barrio, tu ciudad y formar parte de espacios de reivindicación ciudadana.

En ese sentido, mi aportación en la lucha de Salvem el Cabanyal, mano a mano con mis vecinos y vecinas, con el objetivo de defender uno de los barrios más emblemáticos de València, podría considerarse un comienzo político. Dar el paso de trabajar por y para todos ellos desde el Ayuntamiento fue solo la continuación de un compromiso siempre a favor de los más débiles.

-La Covid 19 está afectando nuestra vida por completo. Uno de los sectores más afectados es el de la Cultura. ¿Hay “vacuna” para la crisis cultural que vivimos? ¿Cómo se puede ayudar a esta sector en plena pandemia?

Efectivamente, los diferentes sectores culturales están siendo unos de los más golpeados por esta nueva crisis económica derivada de la crisis sanitaria. Y digo nueva, porque muchos aun no habían salido del impacto de la crisis económica anterior. Hablamos de un sector en el que prevalecen las pequeñas empresas y los autónomos y esta realidad, unida a que los ingresos de estos profesionales dependen de las actividades que realicen, han provocado que el sector de la cultura sea efectivamente uno de los más castigados.

No creo que haya una ‘‘vacuna’’ como tal que solucione todos los problemas que este sector padece, pero sí pueden tomarse decisiones desde las instituciones que ayuden a paliar este impacto y a dignificar el trabajo de tantos y tantas profesionales en nuestra ciudad. Desde el Ayuntamiento de València venimos aprobando en los últimos meses un gran plan de rescate en ese sentido. Así, recientemente hemos aprobado una línea extraordinaria de ayudas dirigidas tanto al sector de las industrias, empresarios y autónomos, como asociaciones, que asciende a los 2.5 millones de euros. Una convocatoria extraordinaria que se suma a la convocatoria anual de subvenciones para proyectos culturales en la ciudad, que también hemos adaptado con el objetivo de flexibilizar los plazos y requisitos de acceso en este año tan complicado.

Además, también hemos iniciado compra pública de obras de arte, mediante dos llamamientos abiertos, la Crida per l’Art y Crida pel Patrimoni, que han tenido muy buena acogida en el sector.

Por último, la reprogramación de prácticamente todas las contrataciones artísticas que teníamos comprometidas tanto desde el Ayuntamiento como desde el Palau de la Música van también en la línea de no dejar de lado a las industrias culturales de nuestra ciudad.

Aún así, yo creo que la ‘‘vacuna’’ más efectiva a largo plazo para apoyar al tan amplio sector cultural debe pasar fundamentalmente por dos elementos: primero, conseguir transmitir y asentar la idea de que la Cultura es segura.

«La crisis sanitaria que estamos sufriendo como sociedad es gravísima, pero las decisiones deben ser también proporcionadas y adecuadas a sus características esenciales. Y si algo se ha venido demostrando este último año ha sido que los espacios culturales, véase museos, teatros, salas de conciertos o galerías, son espacios que han sabido adaptarse perfectamente a las medidas de prevención sanitarias y que constituyen espacios seguros para la ciudadanía.»

En segundo lugar, e íntimamente relacionado con lo primero, es esencial reivindicar la cultura como un derecho de los vecinos y vecinas. Por eso desde el Ayuntamiento hemos apostado decididamente por la continuación de la programación cultural, adaptada a todas las medidas sanitarias decretadas por la autoridad competente. Yo estoy convencida de que la Cultura no solo es una herramienta educativa y económica importantísima, sino, además, es un derecho que debe garantizarse de manera accesible y descentralizada.

-Uno de los temas más complicados que tienes sobre la mesa es buscar una solución a la Sala Escalante… ¿Qué va a pasar con la compañía, el edificio…?

Tenemos un espacio sobre el que estamos trabajando para ubicar el Teatre Escalante. En unos días Presidencia de la Diputación, área de Patrimonio y área de teatros de la Diputación nos reuniremos para evaluar y proyectar las posibilidades de este lugar. Ribes albergará actividades de Teatre Escalante, espectáculos de formato más pequeño como por ejemplo el menut teatre

-La crisis sanitaria está causando un gran daño al mundo de las Fallas.

Así es. La pandemia ha implicado la suspensión, al menos en su formato presencial, de todas las fiestas propias de nuestra ciudad. Desde las fiestas de Sant Antoni del Porquet, del barrio de Sagunto, hasta las fiestas más internacionales y patrimonio de la Humanidad, como son las Fallas.

Por eso es más importante que nunca subrayar la importancia de las instituciones públicas como garante y sustento de todos los sectores culturales y económicos de nuestra ciudad, sobre todo en los peores momentos. Porque sin un sector público potente y del lado de la ciudadanía, no podremos superar los daños que esta crisis está causando sobre la Cultura.

-Martín Soler, nacido en València, hizo sombra a Mozart en Viena y en su ciudad natal tiene una pequeña calle que lleva su nombre. Lo mismo sucede con la familia Iturbi. Somos una tierra que es cuna de cultura (especialmente en pintura y música) y da la sensación de que damos la espalda a esos artistas que marcaron grandes hitos. En otros lugares estás figuras tendrían plazas, bustos, y grandes avenidas ¿Por qué no se valora más lo nuestro?

Se suele decir de los valencianos que a veces no valoramos como toca todo el potencial propio que tenemos como sociedad. Y que en el caso de la Cultura es extenso y digno de enorgullecernos.

Por eso debe ser un compromiso de las instituciones la puesta en valor de nuestra materia prima más preciada. El ejemplo de la familia Iturbi creo que es paradigmático. José y Amparo Iturbi constituyen referentes musicales a nivel internacional de primer orden. Y por ello, tanto desde la Diputación de València como desde el Palau de la Música y del Ayuntamiento, hemos potenciado más que nunca su figura. No solo a través del Concurso Internacional de Piano en su honor, sino situando a Iturbi como figura central de la programación musical de primer nivel del Palau de la Música, en su temporada 20/21 y de una completa exposición que los ciudadanos pueden ahora mismo visita en la Sala de exposiciones del Ayuntamiento de Valencia.

-¿Cuál es el reto político más importante que tienes sobre la mesa ahora mismo?

Dentro de mis competencias en cultura, quizás el reto más importante sea finalizar las obras y poner en marcha toda una red de espacios culturales, en diferentes distritos de la ciudad, como son:

  1. El futuro Museo de la Mar, en la Casa dels Bous del Cabanyal
  2. La Alquería de Albors, en el barrio de Orriols
  3. La Nave 3 de Ribes en el Parque Central
  4. El centro cultural de la calle de la Reina, 121
  5. El Escorxador en el Cabanyal
  6. El Chalet de Aben al Albbar
  7. El proyecto de la muralla con su centro de interpretación
  8. Locales para destinarlos a creación artística en la calle Maldonado.

-La bronca política siempre ha estado presente pero desde fuera da la sensación de estar viviendo un momento político de crispación. A veces el ciudadano no sabe si está viendo las noticias o el Sálvame.

Son lamentables algunas imágenes y momentos que se producen en política de enfrentamientos y crispación gratuita. Derivada, en muchos casos, de la polarización que algunos partidos extremistas parece que quieren trasladar al tablero político. Una polarización que, además, no existe en la sociedad, donde conviven pacíficamente diferentes maneras de pensar y creer.

Yo siempre he creído en la política honesta, que no solo implica no meter la mano, sino también construir un discurso coherente que reconoce al adversario político como actor legítimo, con el que, además, es perfectamente posible y positivo llegar a acuerdos. De hecho, la aprobación del Plan de Reconstrucción de la Ciudad en València, con el apoyo de todos los partidos con representación en el Pleno, a excepción de los extremistas, es un buen ejemplo de la política honesta que debemos practicar.

La política, en mi opinión, debería de ser el arte del entendimiento.

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Cultura

Albert Brand, autor de ‘¡Repuebla!’: «Para ir a vivir al campo hay que cambiar la mentalidad de la ciudad»

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Repuebla Albert Brand

Albert Brand es periodista y cuenta también con una amplia experiencia en el mundo de las emergencias y bomberos. Albert Brand es también educador canino. Pero sobre todo, Albert Brand es la persona que te va a hacer replantearte tu vida y cambiar la ciudad por el mundo rural. Porque según él, casi cualquier persona puede encontrar en el campo un lugar donde ser feliz desempeñando una actividad laboral rentable.

Este mentor-consultor en Repoblación Rural y Sostenibilidad es el autor del libro «¡Repuebla! Una guía para conseguir una repoblación rural exitosa.» Official Press ha hablado con él.

 

Albert Brand

–Albert Brand, autor de “¡Repuebla!” actualmente ¿vive en la ciudad o en una zona rural?

El confinamiento me pilló en la ciudad y, por responsabilidad, aquí me quedé. Me parece una actitud muy egoista la de algunas personas que huyen de las ciudades a los pueblos, sin tener en cuenta que en la mayoría de ellos la población es muy mayor y por lo tanto de riesgo.

–Hace muy poco se hablaba de la España vaciada y ahora parece que las que se están quedando vacías son las ciudades. ¿Qué está pasando?

Realmente es un efecto fantasma, por el momento. La mayor parte de los empadronamientos en los pueblos tienen el único objetivo de justificar los desplazamientos de fin de semana para poder salir de ciudades confinadas. En otros casos es tener una casa mas grande y en ocasiones con patio interior donde poder pasar un confinamiento mas agradable. Por eso la principal demanda de vivienda en el medio rural son casas unifamiliares de alquiler, para poder estar hasta que la pandemia sea historia.

No obstante, también hay muchas personas que se han dado cuenta que pueden desarrollar su actividad laboral en el campo, y no solo teletrabajando o trabajando en remoto, pues hay otras actividades como las artesanas que resulta mucho mas cómodo realizarlas en el medio rural, donde hay mas espacio, mas oxígeno y menos concentración de virus.

Por último hay muchas personas que tenían la intención o el deseo de moverse a vivir al rural pero no habían dado el paso por tener muchas dudas, especialmente en el ámbito laboral, además de perjuicios y prejuicios sobre lo que la vida rural supone, y que son precisamente en quienes pensaba cuando empecé el libro «¡Repuebla!», ya que en un pueblo se puede hacer casi lo mismo que en las ciudades ,a nivel laboral, solo es necesario adaptar ese trabajo a las ventajas y los inconvenientes que tiene el medio rural.

–¿En el campo se vive mejor?

¡Sí!, pero no todo el mundo es consciente de ello. Si bien para ir a vivir al campo hay que cambiar la mentalidad de la ciudad. No se puede llamar a los bomberos porque se vea una araña, ni se puede dejar que los perros se metan en los sembrados o persigan a las ovejas, no se puede protestar porque el gallo del vecino nos despierte por la mañana. En cambio hay ventajas, en muchas ocasiones, como tener el trabajo a diez minutos caminando desde nuestra casa y las dos o tres horas diarias que antes necesitábamos para cruzar la ciudad se pueden dedicar por ejemplo a desestresarnos cultivando nuestra propia huerta.

De todas maneras el trasladarse al pueblo no se puede enfocar solo desde un punto de vista laboral, social, sanitario u otro, sino que debe de hacerse desde una óptica completa, valorando todos los factores que influyen en nuestra vida.

El cambio de vida tiene que hacerse de una manera meditada para que sea exitoso, las mudanzas por impulso, sea por miedo al COVID o por otra causa son viajes de ida y vuelta. Factores que pongo de manifiesto en esta publicación que debería leerse con un lápiz y un papel en la mano.

–Muchos piensan que el campo está bien para unas vacaciones pero que luego hay que volver a la gran urbe para no aburrirse ¿Qué opinas?

Eso es un estereotipo muy frecuente. Yo crecí viendo en el periódico, que de aquella era solo en papel, las actividades que se hacían en la gran ciudad, conferencias gratuitas, presentaciones de libros, teatro, etc. y nosotros solo teníamos el cine y luego, al crecer, las discotecas.

Cuando me mudé a la ciudad seguía viendo las mismas conferencias, presentaciones, teatro, etc. pero no podía ir porque tardaba dos horas en cruzar la ciudad en transporte público y otras dos para volver, y al día siguiente había que trabajar, por lo que solo iba a lo que se hacía en mi zona.

Hoy en día hay internet, hablamos por mensajería electrónica con nuestro vecino de la puerta de al lado, quedamos con los amigos solo los fines de semana porque cada quien vive en un extremo de la ciudad. Quizá haya que replantearse el tipo de vida que hacemos y como lo hacemos. Pues si solo voy a quedar con mis amistades o visitar a la familia algún fin de semana que otro, quizá tarde el mismo tiempo en llegar a la ciudad desde el pueblo que cruzarla desde la propia ciudad. De hecho ya hay muchas personas que han decidido vivir en el pueblo e ir solo algún fin de semana a la ciudad para actividades de ocio.

–¿Por qué tenemos miedo a dejar las ciudades para irnos a vivir al campo?

Por estereotipos que nos han fijado en el cerebro durante la época de la Revolución Industrial y posteriormente del Desarrollismo. En aquellos tiempos era necesaria mano de obra en las ciudades y por eso se “vendía la moto” en las películas sobre la vida en la ciudad tan cómoda y fructífera, aunque luego, la realidad eran las macrocolmenas humanas de los barrios marginales de los arrabales donde las condiciones de vida eran paupérrimas.

–¿Es compatible “nuevas tecnologías” y zona rural? (internet, cobertura etc)

Sí. Es compatible pero no siempre está disponible. Es un reto que tenemos que superar. No solo es necesario internet de calidad para poder teletrabajar en condiciones, también hay mucha tecnología que se está desarrollando en el ámbito rural, especialmente en el agroganadero. Hoy en día llevar un tractor se puede hacer desde una tablet, y recoger frutas lo puede hacer una mano robótica. Hay sistemas robóticos que por un par de miles de Euros te pueden gestionar completamente una huerta de 60 m², encargándose del riego exacto, gestión de malas hierbas, abono, etc. La mayoría son proyectos en fase de desarrollo que, incluso siendo comerciales, precisan mejoras de rendimiento, precios asequibles y seguridad, pero los avances se ven a diario.

Dentro de poco la actividad agrícola se basará en el pastoreo de robots que harán el trabajo duro, y para eso es necesario invertir mucho dinero en Formación Especializada, pues hará falta muchísima gente para reparar, diseñar y programar esos robots.

La solución no es el 5G, la solución de verdad es que llegue la fibra óptica de máxima calidad a cualquier punto del territorio en igualdad de condiciones que en las ciudades.

–¿Qué hace falta para iniciar una nueva vida en el campo? ¿Por dónde empezamos?

Por leer el libro «¡Repuebla!», (risas). Lo mas importante es plantearse si realmente queremos ir a vivir al campo. Y para eso debemos analizar nuestro estilo de vida y ver que cosas son prescindibles y cuales podemos sustituir por otras. Lo mas importante es tener claro previamente cómo queremos que sea nuestra vida en el pueblo, y luego buscar el pueblo adecuado a esos requerimientos, pues no todos los pueblos son iguales y un proyecto en determinado pueblo puede ser un foco constante de problemas mientras que en el pueblo de al lado puede ser el paraíso.

La decisión ha de ser meditada y participar en ella toda la familia. Eso no es fácil, pues si ya es complicado ponerse de acuerdo para elegir el lugar de vacaciones imagínate para cambiar totalmente de vida.

Por eso pienso que es un error la pretensión de muchos pueblos acerca de que vayan al mismo familias al completo, con los niños, los abuelos , las mascotas, etc. Creo que sería mucho mas exitoso promover la repoblación individual y luego lo de las familias ya vendrá, o no. Pero los políticos no suelen mirar a largo plazo, y lo quieren todo para ya. Eso en un proyecto de cambio total de vida no es algo para hacerlo de un día para otro, y mover a toda una familia no es fácil.

Cierto que hay familias que por urgencia, por ejemplo que pueden perder su casa en la ciudad, se mudan donde tengan un techo, pero esos proyectos no siempre son exitosos. Muchas veces son para salir del paso y en cuanto puedan volverán a la ciudad, porque lo rural no es la vida que querían, fueron forzadas por la necesidad, aunque también habrá muchos de esos casos que luego se acostumbren y aunque les surja la oportunidad de regresar a la ciudad no volverán porque ya se habrán aclimatado al campo.

–Ir a vivir a zonas rurales: ¿Una moda pasajera o ha venido para quedarse?

En este momento es una moda, pero en realidad ha venido para quedarse. Los modelos de ciudad son obsoletos. Hace tres años me invitaron a participar en una reunión de promotores inmobiliarios y en mi intervención comenté que el modelo de ciudades estaba muerto, que el futuro estaba en el rural. Muchos de los presentes se rieron de mí y hasta el moderador me quiso corregir. En estos momentos, que estarán comiéndose los planos de los grandes bloques de edificios creo que algunos lamentarán no haberme escuchado.

El regreso al rural se consolidará con el tiempo, la pandemia lo ha puesto de moda, cuando pase la pandemia la gente volverá a la ciudad, pero algo del campo se les quedará dentro y muchas personas irán planteándose la opción de cambiar el paradigma.

No obstante, hemos de tener presente que las comunidades y grupos Neorurales cada día crecen mas, y están muy lejos de ser unos hippies adictos a la marihuana. Los modelos de viviendas compartidas (coliving) y oficinas y talleres compartidos (coworking) hace tiempo que están entre nosotros y su crecimiento en pequeñas poblaciones se ha disparado durante la pandemia. Si bien, en la actualidad las necesidades arquitectónicas han cambiado, la demanda de espacios valora mucho mas la ventilación, el espacio personal y las zonas verdes. Son modelos que se han de modificar antes incluso de consolidarse. Eso no se hace simplemente poniendo o quitando una pared de una casa, necesitan un rediseño completo y una construcción desde cero o una reforma integral, eso requiere tiempo. También se necesitan comunicaciones y servicios adecuados, carreteras, internet, etc. Todo eso no se hace de un día para otro, si bien el primer paso es que haya demanda y que la Administración lo sepa y actúe en consecuencia.

–Uno de los principales problemas o inconvenientes es compaginar el trabajo o iniciar uno nuevo lejos de la ciudad.

Muchos trabajos pueden desarrollarse perfectamente en el campo, no solo se trata de plantar lechugas, que es un oficio muy digno y difícil de hacer bien. Un gabinete de Ingeniería puede establecerse perfectamente en un pueblo, pues han de desplazarse de todos modos tengan la sede en el centro de la ciudad o en un pueblo semiaislado en la montaña.

Los pueblos además suelen estar carentes de muchos servicios por lo que oportunidades de hacer cosas las hay, tanto de trabajar para terceros como de emprender. Si bien, hay que tener en cuenta que en muchas ocasiones el trabajo para terceros es con múltiples empleadores, haciendo unas horas en cada sitio.

En el libro «¡Repuebla!» planteo muchas propuestas de emprendimientos que se pueden hacer en el rural, si bien es necesario un estudio concreto del pueblo en cuestión y sus necesidades y la de la comarca.

No olvidemos que la clientela no tiene por que ser del propio pueblo. Hoy en día la mayoría de los productos que nos llegan de China por correo, comprados a través de una plataforma de correo electrónico, son fabricados en pequeños talleres de menos de 15 personas. La venta por internet puede dinamizar mucho el mundo rural, y mas ahora, que Correos se ha comprometido a apoyar esas iniciativas.

–¿Qué consejos les darías a aquellos que están pensando en irse de la ciudad para vivir en un entorno rural?

Que lo mediten y programen antes, como he dicho anteriormente, han de diferenciar lo imprescindible de lo deseable y elegir el lugar adecuado. Luego que hagan una prueba antes de dar el paso definitivo. La experiencia puede ser maravillosa siempre que se haga con cabeza.

–Muchos han fracasado y se han vuelto a la ciudad tras intentar la vida en el campo ¿En qué han fallado?

La mayoría se han precipitado, han llegado al campo con el “chip” de la ciudad y las cosas funcionan diferente. Hay quien ha llegado también tratando a la gente del pueblo con superioridad, creyéndose que son analfabetos, o los estereotipos de las películas de Paco Martínez Soria y que ellos llegaban desde la ciudad a “culturizarlos” y, lógicamente su aceptación no ha sido buena.

Siempre hay que tener en cuenta el refrán “Pueblo pequeño, infierno grande”, que va enfocado a los cotilleos y similares que todo el mundo dice que no le importa pero en realidad a la larga le pasa factura. Eso, no obstante, tiene la otra cara de la moneda, que es la solidaridad vecinal.

–¿Un urbanita se puede adaptar a la vida rural?

Las personas nos adaptamos a cualquier circunstancia, esa resiliencia es lo que nos ha hecho sobrevivir como especie. No obstante, el mudarse al rural no se puede tomar como un castigo. Hay personas urbanitas que están felices así y no quieren mudarse al rural. Esas personas no deberían moverse al campo, si no adaptarse a las nuevas circunstancias de vida en la ciudad.

Por otro lado, esas personas urbanitas que están deseando que llegue el fin de semana para irse al pueblo, si que se adaptarían perfectamente, y serían mucho mas felices. Todo es cuestión de probar, he conocido urbanitas que veían una hormiga y no salían de casa y que luego se han acostumbrado y ahora son felices en el campo y gente que estaba deseando volver al pueblo pero no lo planificaron bien y fue un desastre completo.

Por supuesto, siempre pueden surgir imponderables e imprevistos pero las probabilidades de éxito son mayores si se medita previamente. Por eso, si me permites, me gustaría invitar a tus lectores que miren la página web del libro www.repuebla.eu , que podrán comprar por internet, encargar en algunas librerías e incluso leer en muchas bibliotecas públicas. Teniendo además en cuenta que los beneficios íntegros del libro se destinarán a la Asociación Neorurales, para que planten un bosque, para compensar así la madera utilizada para hacer el papel del libro y el CO2 emitido.

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