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PERFIL| Parricida Elche: «Son capaces de matar porque ya lo han hecho en la vida virtual de un videojuego»

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Un niño coge la pistola de su padre y mata a su compañero tras perder en un videojuego
PIXABAY

El perfil del parricida de Elche y su adicción a videojuegos está siendo objeto de análisis psicológicos. En estos juegos en los que solo hacen que matar y además son premiados ha puesto en alerta a la sociedad.

En Elche la pequeña pedanía de Algoda, ninguno de sus poco menos de 900 habitantes podía imaginarse el espantoso suceso que iba a poner a su municipio en portada de todos los medios de comunicación. Un chaval de 15 años llamado Santi había matado a tiros a todos los miembros de su familia y había convivido con los cuerpos sin vida durante varios días.

Santi, el parricida de Elche analizado por un psicólogo clínico

Según cuentan sus vecinos, era una familia normal, y Santi, el parricida, era formal y buen estudiante hasta que un día, llegó a casa con unas notas peores de lo habitual, y su madre lo castigó sin internert y sin videoconsola. Fruto de esta discusión, Santi cogió una escopeta y disparó a su madre, acto seguido a su hermano de 10 años y horas más tarde, cuando llegó su padre de trabajar, le disparó también a bocajarro. Acababa de matar a toda su familia. A los 3 días una mujer que pasaba por el chalet, preguntó a Santi por sus padres, extrañada de no haberlos visto en varios días. Santi contestó inmediatamente: “los he matado”.

¿Qué pasó psíquicamente y biológicamente por la cabeza de este chaval para cometer tan terrible acto? ¿Por que actúa tan fríamente cuando relata los hechos? Como es capaz alguien de convivir varios días con 3 cadáveres? Estas y otras cuestiones que nos preguntamos, trataremos de contestar con nuestro psicólogo clínico de cabecera Francisco Bou., en un nuevo podast del canal Official Press Radio.

El parricida de Elche y su adicción a los peligrosos videojuegos

El especialista detalla qué perfil reúne un parricida, ¿se puede nacer así o uno se hace? Veremos cómo se pueden detectar señales que nos pueden poner en alerta. Pero, Francisco Bou descifra una clave fundamental en este caso: Santi era adicto a un videojuego de matar, el conocido Fortnite. Bou explica que «si este chico está encuadrado en sociedades modernas que normalizan algunos comportamientos que no son normales, por ejemplo cualquier adolescente juega a videojuegos que tienen una alta carga de violencia donde «matar» de manera virtual no solamente es normal sino que además está premiado. Estamos hablando de niños o adolescentes que todavía no tienen su personalidad totalmente creada y que en un momento determinado pueden proyectar lo virtual  a lo real y en una situación de disconformidad son capaces de generar cualquier conducta en la vida real como es matar a alguien porque ya lo han hecho en la vida virtual».

¿Es posible su reinserción en la sociedad?

Con tan solo 15 años, Santi ya ha pasado a internamiento en régimen cerrado en un centro de menores, ¿es posible la reinserción en la sociedad para estos perfiles? Paco Bou cree que «sí es posible. Estamos trabajando sobre datos probabilísticos, pero es posible que sea rehabilitado si no tiene una patología muy grave e irreversible. Después de ver este escenario tan dantesco haría esto que hacemos los clínicos en estos casos: un pronóstico reservado. Estamos trabajando con muchos datos que no conocemos pero hay muchos indicios de que este niño esté muy enfermo».

Analizaremos qué esta sucediendo con algun jóvenes de esta generación. Falta de respeto a los adultos, padres, profesores y las autoridades. ¿Dónde esta el eje del problema?
Cuando alguien comete actos horribles, ¿qué parte de responsabilidad como sociedad debemos asumir? ¿Es un problema de entorno, es un problema familiar, es un problema de educación en los colegios, de entorno de amistades?

Para escuchar el podcast completo puedes pinchar en este enlace de nuestro canal de iVoox:

 

O puedes ver la entrevista completa en nuestro canal de YouTube:

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Esto es lo que comes según tu estado de ánimo

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Esto es lo que comes según tu estado de ánimo
  Covadonga Aguiar Editado por: Top Doctors®

Las consultas de Psiconutrición se basan en estudiar la relación con la comida. Se trata de comprender cómo influyen nuestras emociones en la manera de alimentarnos. Ante ciertas emociones como la rabia, tristeza, aburrimiento o cansancio, hay personas que acuden a la comida como salvoconducto. Después de dicha conducta (comer) sentimos un alivio instantáneo, pero también efímero. Poco después aparece la emoción inicial por la que hemos empezado a comer, pero esta vez con más fuerza. De esta forma, creamos un círculo vicioso dónde no existe la oportunidad de gestionar nuestras emociones a través de unas estrategias propias.

Los profesionales en Psicología ayudamos a nuestros pacientes a que identifiquen las necesidades no cubiertas. La comida es un parche momentáneo, pero debemos preguntarnos: ¿qué es lo que necesito realmente?

Si te identificas con alguna de estas cuestiones puede que sea el momento de acudir a un especialista.

 

  • ¿Existe una falta de autocuidado en tu vida y cuando llega el final del día crees que “te mereces” algo dulce/calórico?
  • ¿Comes de manera impulsiva después de un día duro de trabajo?
  • ¿Comes rápido y sin consciencia después de una fuerte discusión?
  • ¿Gestionas el aburrimiento abriendo la nevera?

 

¿Qué problemas/patologías trata la psiconutrición?

Los profesionales en este ámbito atienden  con frecuencia en consulta Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA). El TCA es una enfermedad mental grave en la que los pacientes presentan una conducta alterada respecto a la forma de alimentarse. Los trastornos más comunes son la anorexia y la bulimia nerviosa, el trastorno por atracones y el trastorno evitativo/restrictivo.

Es decir, los síntomas pueden estar relacionados con una ingesta descontrolada o con un control excesivo de la alimentación.

Como profesionales no sólo tratamos de dar respuesta a los trastornos de alimentación, sino también trabajamos con otro tipo de dificultades:

  • Los atracones.
  • La ansiedad por la comida.
  • Rechazo de la imagen corporal.
  • Dietas crónicas.
  • Hambre emocional.

 

¿Cómo podemos cambiar nuestra relación con la comida?

El gran problema de las dietas hoy en día es que se viven desde el control. Cuando comenzamos una dieta nos pasamos el día queriendo comer cosas que no “debemos” comer. Es allí dónde empieza el problema. Si yo vivo la ingesta de alimentos desde la represión y el control, llega un momento dónde mi mente se cansa y me va a pedir todos aquellos alimentos que supuestamente no podía comer. El atracón es resultado de las conductas de control extremo. No pretendas trabajar primero la ansiedad excesiva por comer si vives tu alimentación desde la represión y los “debería”.

 

Sí, puede que bajemos más lento de peso desde esta perspectiva, pero los cambios serán duraderos en el tiempo. ¿Cuántas veces has hecho una dieta y después de un tiempo has vuelto a coger el mismo peso o más? Lo veo todos los días en consulta, por lo que el concepto de las dietas tiene que cambiar.

 

Hemos de comer más sano y guiarnos por lo que los profesionales de la nutrición nos indican, pero debemos permitirnos alimentos fuera de las pautas para poder cambiar nuestra relación con la comida. La pregunta es la siguiente: ¿Desde dónde me estoy permitiendo ese alimento?

 

¿Es desde el hambre emocional, después de haber discutido con mi pareja? Entonces no te recomiendo ese trozo de chocolate.

 

¿O es desde un momento de paz donde te apetece disfrutar de ese sabor y lo haces desde la conciencia y moderación? Adelante entonces, porque estarás cuidando de tu salud mental.

 

¿De qué forma afecta la relación con la comida a la calidad de vida? ¿Puede derivar en otros problemas psicológicos?

Si acudimos a la comida para calmar una emoción, lo más peligroso no es engordar, es obviar una necesidad emocional que no está siendo atendida. El hambre emocional llega a nuestra vida para gritarnos algo. Puede llegar por una falta de autocuidado, por una mala gestión del estrés laboral o por problemas en mis relaciones interpersonales. No obstante, si como en vez te atender mis necesidades reales, el hambre emocional gritará con más fuerza. Si dejamos de atender esas necesidades, puede derivar en otros problemas psicológicos más graves.

 

A mis pacientes les expongo esta metáfora: comer para, por ejemplo, calmar la tristeza es como rascarse una picadura de mosquito, en el momento alivia, pero a la larga es peor.

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