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¿Por qué no funciona mi certificado digital? Causas, soluciones y el impacto del reciente apagón

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En las últimas horas, miles de usuarios han reportado fallos al intentar usar su certificado digital en servicios como la Agencia Tributaria, la Seguridad Social o el sistema [Cl@ve]. El origen de muchos de estos errores ha estado relacionado con el apagón informático que afectó a múltiples servidores públicos y privados en toda España. Este suceso ha provocado caídas de servicios, corrupción de archivos de sistema y pérdida de configuraciones esenciales, como las relacionadas con certificados digitales.

A continuación, explicamos cómo este apagón puede haber afectado a tu certificado digital y qué otras causas comunes podrían estar impidiendo su funcionamiento.


Cómo afectó el apagón al certificado digital

Durante el apagón, muchos usuarios experimentaron:

  • Reinicios forzosos del sistema que pueden haber corrompido el almacén de certificados.

  • Actualizaciones fallidas del sistema operativo que alteraron la configuración del navegador o eliminaron certificados.

  • Desincronización del reloj del sistema, que invalida la verificación temporal del certificado.

  • Fallas en la conexión con servidores OCSP o CRL, necesarios para validar la vigencia del certificado digital en tiempo real.

Estos problemas explican por qué, tras el apagón, algunos certificados han dejado de funcionar correctamente incluso si estaban bien instalados antes.


Otras causas comunes

Aunque el apagón ha sido un desencadenante reciente, hay otras razones por las que el certificado digital puede fallar:

1. Certificado caducado o revocado

Verifica si el certificado ha expirado o ha sido revocado desde el portal oficial de la FNMT o la entidad emisora.

2. Instalación incompleta o sin clave privada

Un certificado mal exportado (sin clave privada) es inútil para firmar o identificarse. Si este es el caso, deberás volver a solicitarlo.

3. Problemas con el navegador

Algunos navegadores necesitan configuraciones específicas para habilitar correctamente los certificados digitales. Tras el apagón, esas configuraciones podrían haberse perdido.

4. Antivirus o cortafuegos

Software de seguridad como antivirus puede bloquear el uso del certificado o impedir la conexión a servicios de validación.

5. Fecha y hora incorrectas

Si la hora de tu ordenador está mal configurada (muy común tras reinicios forzados), los certificados aparecen como no válidos.


Soluciones recomendadas

  • Reinstala el certificado desde una copia de seguridad que incluya la clave privada.

  • Verifica la fecha y hora del sistema y sincronízalas con servidores oficiales.

  • Comprueba que no esté caducado desde la Sede de la FNMT.

  • Restaura la configuración del navegador y asegúrate de que el certificado esté en el almacén «Personal».

  • Desactiva temporalmente el antivirus para verificar si está interfiriendo.


📞 ¿Aún no funciona?

Si tras seguir estos pasos tu certificado sigue sin funcionar, te recomendamos contactar con el soporte técnico de la entidad emisora o acudir a una oficina de registro para su renovación.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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