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Un diseñador formado en la CEU UCH crea una lámpara que genera luz con solo medio litro de agua salada

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Miguel Mojica es un diseñador colombiano afincado en València desde que cursó el Máster en Diseño de Producto de la Universidad CEU Cardenal Herrera. Desde Valencia ha colaborado con la compañía de energía renovable E-dina y con Wunderman Thompson Colombia como diseñador de Waterlight, una lámpara que permite generar luz durante 45 días a partir de tan solo medio litro de agua salada. Este diseño sostenible acaba de obtener tres premios en el festival francés de creatividad Cannes Lions 2021: un Silver Lion en la categoría de diseño y dos bronces en las categorías de innovación y responsabilidad social.

Según explica Miguel Mojica, “se estima que unos 840 millones de personas en el mundo no tienen acceso a la electricidad. El proyecto Waterlight surgió para iluminar la vida de la comunidad Wayúu en Colombia, para ‘llevar luz a La Guajira’, pero también para extenderse a cualquier lugar donde sea necesario como allí generar luz donde no llega la electricidad, de modo que durante la noche se pueda continuar con la producción artesana, las labores de pesca o los estudios de los más jóvenes. Estando tan lejos de mi país, Colombia, sentía que era la oportunidad de sumar en esta nueva revolución por la energía limpia”. Así es como Waterlight se ha convertido en “un diseño con un enfoque social y sostenible, que lleva la innovación a través un producto que se adapta a su entorno real”. Unas características por las que ha sido reconocido en el foro de la creatividad de Cannes.

La lámpara Waterlight, en la que Miguel Mojica ha participado como diseñador industrial y responsable del diseño creativo en 3D desde València, es un dispositivo que proporciona energía eléctrica a partir de la ionización del agua salada: un electrolito formado por agua salada provoca una reacción, transformando el magnesio de su interior en energía eléctrica. Mediante este proceso, se puede producir luz durante 45 días, con solo medio litro de agua, y también recargar móviles y baterías con la energía limpia y renovable generada. Construida a partir de materiales totalmente reciclables y resistentes, el diseño de la lámpara Waterlight está inspirado en la comunidad colombiana Wayúu y en su arte tradicional, que representa la fauna, la flora y su conexión con el mar.

Diseño de productos, clave para la sostenibilidad 

Para Mojica, que finalizó el pasado curso el Máster en Diseño de Producto en la CEU UCH, el papel del diseño es clave para la sostenibilidad futura del planeta. “A lo largo de la historia, el diseño ha transformado el mundo y ha revolucionado entornos de manera disruptiva. Con Waterlight estamos dando un paso hacia el diseño responsable y sostenible, es un deber que tenemos desde nuestra profesión. No podemos hacer un cambio radical de la noche a la mañana, así que las pequeñas revoluciones que suponen productos como Waterlight serán las que nos lleven a un verdadero cambio”.

“Estoy convencido –añade- de que cada día somos más conscientes del impacto que tenemos en el planeta y confío en el cambio que estamos creando las nuevas generaciones de diseñadores apostando por el diseño sostenible y responsable. Hoy es una realidad, la sostenibilidad se ha convertido en un requerimiento fundamental a la hora de diseñar y esto, seguramente, ayudará a resolver los nuevos retos que se presenten en el futuro. Además, la interdisciplinariedad con profesionales del ámbito biológico, médico y tecnológico será la llave para llevar la sostenibilidad al ámbito de lo cotidiano, a través del diseño de productos innovadores”.

El diseño ‘made in’ València 

Tras su llegada a València para formarse en uno de los Másteres en Diseño de la CEU UCH, Miguel Mojica se incorporó a ISABA Project, donde se encarga de diseñar espacios de ocio infantil, urbanos y acuáticos, siempre con la finalidad de crear sociedades más sanas a través del juego y con compromiso por la sostenibilidad y el desarrollo. Tras cuatro años de experiencia, Mojica valora el carácter del diseño que se realiza en tierras valencianas: “En València, el concepto tiene un papel muy importante en el diseño, todo tiene un porqué, nada nace de la nada. Esto es algo único que solo he respirado aquí, en el Mediterráneo. Además, València será la capital mundial del Diseño en 2022, lo que la convertirá en un gran espacio creativo para el mundo y por eso me gustaría seguir trabajando desde aquí en proyectos de carácter internacional”.

 

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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