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Zaplana reclama la declaración de Villarejo y del «yonqui del dinero»

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València, 10 nov (EFE).- La defensa del expresident de la Generalitat y exministro Eduardo Zaplana ha solicitado al Juzgado de Instrucción número 8 de Valencia la declaración del comisario jubilado José Manuel Villarejo y del exgerente de la empresa pública valenciana Imelsa y autodenominado «yonqui del dinero», Marcos Benavent.

Según han explicado a EFE fuentes del caso, la defensa del exministro considera que ambas declaraciones pueden aportar luz sobre el origen de la investigación a Zaplana, aunque las mismas fuentes expresan sus dudas sobre la posibilidad de que finalmente sean aceptadas por la instructora.

El pasado 21 de octubre, durante su comparecencia en la comisión de investigación del Congreso, Villarejo apuntó -a preguntas del diputado valenciano del PP Luis Santamaría- que «había un interés, no sé por qué, en destruir al señor Zaplana y se utilizó a un confidente del CNI sirio para ver las fórmulas».

El germen de la investigación que afecta al exministro tiene su origen en los conocidos como «papeles del sirio», que fueron hallados en un registro en el despacho de abogados del anterior abogado de Benavent y que se consideran la «auténtica hoja de ruta» que se siguió para concurrir a las licitaciones del Plan Eólico y las ITV por las que la trama supuestamente corrupta, con el expresident de la Generalitat Eduardo Zaplana al frente, pudo cobrar comisiones.

Así figura en un informe de la UCO incluido en el sumario del caso Erial, en el que se detalla que esos documentos habrían sido hallados abandonados en una vivienda que ocupó Zaplana en València y que posteriormente ocupó un ciudadano sirio, conocido de Marcos Benavent.

Se trataba de tres documentos donde se vislumbraba, según los investigadores, una posible connivencia en la adjudicación de determinadas concesiones públicas del Plan eólico y las ITV a favor de sociedades ligadas al grupo Sedesa, de la familia del que fue exconseller, expresidente de Les Corts y exdirector de la Policía Nacional, Juan Cotino.

Los documentos estaban en poder de Marcos Benavent pero se encontraban en el despacho de Ramiro Blasco cuando fueron hallados por la Guardia Civil.

En su declaración como testigo en marzo de 2017, Benavent explicó que se los había entregado en el año 2012 una persona de origen sirio llamada Imad, que ocupó la misma vivienda en la que anteriormente residió Zaplana, y que desconocía si tenían relación con alguna causa penal o alguna actividad criminal, pero los guardaba «junto con otros muchos» papeles.

También se tomó declaración a ese ciudadano sirio que le entregó esos documentos, quien dijo haberlos encontrado «abandonados» dentro de un sobre unos diez años antes, alrededor de 2007, en una vivienda en la que residió en régimen de alquiler, cuyos propietarios fueron entre 1998 y diciembre de 2006 Zaplana y su esposa.

Dos de los documentos de lo que la investigación señala como una «auténtica hoja de ruta» fueron redactados a principios de septiembre de 2001 y detallan los pasos dados por el grupo Sedesa durante los años 2001 y 2002 en relación con las concesiones públicas de los parques eólicos y de la ITV, que se licitaron y adjudicaron bajo la presidencia de Zaplana en la Generalitat.

Además, aluden a diferentes empresas relacionadas con el propietario de Sedesa, Vicente Cotino, y la mercantil luxemburguesa Imison International, creada en mayo de 2001, que según desveló después la investigación se pudo utilizar para materializar el cobro de comisiones ilícitas por importe de 6,4 millones de euros.

El Gobierno valenciano de Zaplana privatizó el sector de las ITV en 1997 (en cinco lotes diferentes) y posteriormente puso en práctica políticas que permitieron que, entre los años 2000 y 2003, aumentasen sus tarifas de 18 a 46 euros, hasta convertirse en las más caras del Estado.

En 2004, buena parte de las firmas adjudicatarias vendieron sus participaciones obteniendo unos beneficios que, en el caso del lote adjudicado a la familia Cotino (sobrinos del ex director general de la Policía, Juan Cotino) pudieron rondar los 86,6 millones de euros, según la Fiscalía Anticorrupción.

En contraprestación, tal y como considera acreditado la Guardia Civil, las empresas de los Cotino pagaron en 2005 y 2006 cerca de 8,5 millones de euros a dos empresas controladas por supuestos testaferros de Zaplana en Luxemburgo.

La defensa de Zaplana ha centrado buena parte de sus esfuerzos en desacreditar esa documentación que dio origen a la causa contra el expresident, basándose en una teoría frecuentemente esgrimida en causas similares, conocida como la «fruta del árbol envenenado», según la cual cualquier pesquisa o diligencia vinculada con una prueba declarada nula, debe ser considerada nula también. EFE

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AUDIO| La llamada clave del maquinista del Iryo a Atocha antes del accidente ferroviario de Adamuz

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AUDIO maquinista Iryo
GUARDIA CIVIL

El maquinista del tren de alta velocidad de Iryo implicado en el grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), en el que murieron al menos 42 personas, avisó al centro de mando de Adif en Atocha de que había sufrido “un enganchón” instantes antes de que el convoy descarrilara. La transcripción íntegra de la conversación, registrada en la caja negra del tren y adelantada por Cordopolis y elDiario.es, refleja que el conductor no fue consciente en un primer momento de la magnitud real del siniestro ni de que otro tren, un Alvia, se había visto implicado tras impactar contra los últimos vagones del Iryo. Este es el audio íntegro del maquinista de Iryo:

El aviso inicial: “He sufrido un enganchón a la altura de Adamuz”

En la primera llamada, el maquinista contacta con el centro de mando de Atocha para informar de una incidencia que, en ese momento, percibe como un problema técnico. “Acabo de sufrir un enganchón a la altura de Adamuz”, comunica con calma al operador.

Desde el centro de mando le solicitan que baje los pantógrafos, los dispositivos situados en el techo del tren que captan la energía de la catenaria. El maquinista responde que ya están completamente bajados y añade un dato clave: “De hecho, tengo el tren bloqueado… ahora mismo”.

La conversación continúa con indicaciones para que el conductor reconozca la situación sobre el terreno, mientras el tren permanece inmovilizado tras la activación del freno de emergencia.

Segunda llamada: confirmación del descarrilamiento e invasión de la vía contigua

Minutos después, el maquinista vuelve a contactar con el centro de mando para confirmar la gravedad del suceso. En esta segunda comunicación ya emplea un tono más directo y preciso: “Comunicarles que es un descarrilamiento. Estoy invadiendo la vía contigua”, repite en dos ocasiones, consciente del riesgo añadido que supone para otros trenes en circulación.

A continuación, solicita que se detenga el tráfico ferroviario “urgentemente”. Desde Atocha le indican que, en ese momento, no hay ningún tren aproximándose por la vía afectada.

Incendio en un coche y petición de servicios de emergencia

En la misma llamada, el maquinista informa de la presencia de un incendio en uno de los coches y de pasajeros heridos. “Necesito abandonar la cabina porque tengo que verificar. Tengo un coche incendiando”, explica, antes de solicitar de forma expresa la intervención de los servicios de emergencia: bomberos, ambulancias y asistencia sanitaria urgente.

La serenidad del conductor durante toda la conversación ha sido destacada por los investigadores, pese a la extrema gravedad de la situación y al caos que se vivía en el interior del convoy tras el impacto.

Transcripción de las llamadas entre el maquinista y el centro de mando

Primera llamada

Centro de mando de Adif en Atocha: 6189, aquí Atocha, dime
Maquinista: Hola Atocha, mira, acabo de sufrir un enganchón a la altura de Adamuz
Centro de mando de Adif en Atocha: Ah, ya, ya te veo, ya te veo
Maquinista: Venga, de acuerdo
Centro de mando de Adif en Atocha: Déjame un teléfono, anda
Maquinista: Apunte, por favor…
[Freno de emergencia de fondo]
Centro de mando de Adif en Atocha: Me dicen por aquí que bajes pantógrafos
Maquinista: Más abajo no pueden estar
Centro de mando de Adif en Atocha: O sea que ya los has bajado
Maquinista: Sí, está todo bajadísimo
Centro de mando de Adif en Atocha: Venga, de acuerdo
Maquinista: De hecho, tengo el tren bloqueado… o sea ahora mismo
Centro de mando de Adif en Atocha: O sea que no te puedes mover
Maquinista: No… voy a necesitar reconocer
Centro de mando de Adif en Atocha: Vas a necesitar reconocer, tú
Maquinista:
Centro de mando de Adif en Atocha: Un segundito maquinista, no cuelgues. O te llamo yo ahora
Maquinista: Sí, tranquilo
Centro de mando de Adif en Atocha: Venga

Segunda llamada

Centro de mando de Adif en Atocha: 6189, aquí Atocha
Maquinista: Hola, Atocha, 6189, mira comunicarle que es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua. Repito: descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua
Centro de mando de Adif en Atocha: Vale, venga, recibido, pues gracias por avisar
Maquinista: Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor
Centro de mando de Adif en Atocha: Sí, sí, sí… no hay ningún tren llegando
Maquinista: Y tengo incendio también… necesito abandonar la cabina porque tengo que verificar, ¿vale? Tengo un coche incendiando
Centro de mando de Adif en Atocha: Tengo su teléfono, perfecto, pues voy a comunicarlo por aquí. Ahora me pongo en contacto con usted
Maquinista: Y necesito que envíen, por favor, también un servicio de urgencia, bomberos y ambulancias, que tengo también heridos en el tren
Centro de mando de Adif en Atocha: Vale, vale, venga, recibido
Maquinista: Tienen mi teléfono, ¿vale?
Centro de mando de Adif en Atocha: Sí, sí, lo tengo
Maquinista: Abandono la cabina, le informo, ¿vale?
Centro de mando de Adif en Atocha: Vale, perfecto, hasta ahora

Un accidente bajo investigación y con precedentes recientes

El siniestro de Adamuz se encuentra bajo investigación judicial y técnica, mientras se analizan las condiciones de la infraestructura y las comunicaciones previas al accidente. Cabe recordar que Adif había confirmado semanas antes que el estado del carril era “adecuado”, un extremo que ahora vuelve a estar en el centro del debate público y político sobre la seguridad ferroviaria en España.

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