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Salud y Bienestar

Describen de dónde vienen los antojos en el embarazo

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Maternidad renta 2024
EFE/Zayra Mo/ Archivo

SINC – OFFICIAL PRESS

¿De dónde vienen los antojos en el embarazo? Un estudio en hembras de ratón muestra que la gestación induce una reorganización de los circuitos neuronales relacionados con la motivación y el deseo que impulsan a comer productos dulces y calóricos. Estos caprichos muy recurrentes y en exceso pueden deteriorar la salud metabólica, cognitiva y psicológica de la descendencia. Se desconoce aún si estos resultados son extrapolables a los humanos.

Describen los mecanismos neuronales responsables de los antojos en el embarazo

Todo el mundo ha experimentado alguna vez el deseo repentino e incontrolable de comer un alimento determinado. Estos impulsos, conocidos como antojos, son muy comunes, sobre todo durante el embarazo.

En esta etapa, el organismo materno experimenta una serie de cambios fisiológicos y de comportamiento con el fin de crear un entorno favorable para el desarrollo del embrión. Sin embargo, el consumo frecuente de alimentos sabrosos y calóricos, derivado de estos caprichos, contribuye al aumento de peso y a la obesidad gestacional, hecho que puede acarrear consecuencias negativas para la salud del bebé.

“Existen muchos mitos y creencias populares en torno a los antojos, aunque los mecanismos neuronales responsables de su aparición son poco conocidos”, explica Marc Claret, líder del grupo de Control neuronal del metabolismo del Instituto de Investigación Biomédica August Pi i Sunyer (IDIBAPS).

Claret lidera, junto a Roberta Haddad-Tóvolli, investigadora de su grupo, un estudio que aporta nuevas evidencias sobre las alteraciones de la actividad neuronal que dan lugar a dichos caprichos. El trabajo, publicado en la revista Nature Metabolism, se ha realizado en hembras de ratón.

Los autores del estudio publicado en Nature Metabolism, Roberta Haddad-Tóvolli y Marc Claret. / IDIBAPS

Reorganización de los circuitos neuronales

De acuerdo con los resultados de la investigación, durante el embarazo el cerebro de estas roedoras experimenta cambios en las conexiones funcionales de los circuitos de recompensa, así como de los centros gustativos y sensoriomotores. Además, al igual que las mujeres embarazadas, las hembras de ratón son más sensibles a los dulces y desarrollan conductas de ingesta compulsiva de alimentos calóricos.

Gracias a este modelo, los investigadores descubrieron que durante la gestación hay una remodelación de varios circuitos neuronales y, en particular, cambios en el sistema dopaminérgico de la recompensa –que proporciona placer ante estímulos concretos como, por ejemplo, un alimento muy tentador–.

“La alteración de estas estructuras nos llevó a explorar la vía mesolímbica, una de las rutas de transmisión de señales de las neuronas dopaminérgicas. La dopamina es un neurotransmisor clave en los comportamientos de motivación o deseo”, comenta Claret.

Los investigadores observaron que los niveles de dopamina, así como la actividad de su receptor D2R, aumentaban en el núcleo accumbens −una región cerebral implicada en el circuito de recompensa−. “Este hallazgo sugiere que el embarazo induce una reorganización completa de los circuitos neuronales mesolímbicos, a través de las neuronas DR2”, señala Haddad-Tóvolli.

“Asimismo, estas células neuronales y su alteración también serían las responsables de la aparición de los antojos, ya que la ansiedad por la comida, típica del embarazo, desapareció después de bloquear su actividad”, añade la experta.

 

Efecto en la descendencia

Por último, demostraron que los antojos persistentes tienen consecuencias para la descendencia. En concreto, afectan a su metabolismo, así como al desarrollo de los circuitos neuronales que regulan la ingesta de alimentos, lo que conlleva un aumento del peso corporal, ansiedad y trastornos alimentarios.

No sabemos si los resultados son extrapolables a los humanos. Pero recomendamos moderar los antojos durante la gestación para minimizar posibles efectos negativos

Marc Claret, líder del grupo IDIBAPS Control neuronal del metabolismo

“La mayoría de los estudios se centran en analizar cómo los hábitos permanentes de la madre, como la obesidad, la desnutrición o el estrés crónico, afectan a la salud del bebé. Sin embargo, nuestro trabajo indica que basta con conductas cortas pero recurrentes, como los antojos, para aumentar la vulnerabilidad psicológica y metabólica de la descendencia”, afirma Claret.

Las conclusiones podrían contribuir a mejorar las guías clínicas nutricionales para embarazadas, a fin de asegurar una adecuada nutrición prenatal y prevenir la aparición de enfermedades.

“Actualmente no sabemos si estos resultados observados en el modelo de ratón son extrapolables a los humanos. Pero, en cualquier caso, recomendaríamos moderar los episodios de antojos durante la gestación para minimizar posibles efectos negativos sobre la descendencia”, concluye el experto.

Referencia:

Haddad-Tóvolli et al. “Food craving-like episodes during pregnancy are mediated by accumbal dopaminergic circuits”. Nature Metabolism. Doi: 10.1038/s42255-022-00557-1.

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Virus Shamonda: el primer caso humano en Francia abre nuevas incógnitas sobre su transmisión

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virus Shamonda

El virus se ha detectado en explotaciones ganaderas de seis provincias españolas y los investigadores estudian cómo se produjo la infección humana. Por ahora, no existe una vacuna y las medidas se centran en la prevención.

El virus Shamonda ha abierto un nuevo frente de investigación tras la detección del primer caso humano conocido en Francia. Hasta ahora, este patógeno se había identificado principalmente en animales, por lo que la infección ha generado interrogantes sobre su capacidad para pasar de animales a personas y sobre los posibles riesgos para la salud pública.

El caso corresponde a un hombre de poco más de 60 años con varias patologías previas. Los investigadores franceses continúan estudiando cómo se produjo la infección y si el virus tuvo algún papel en su fallecimiento. Por el momento, no se ha determinado de forma concluyente que fuera la causa de la muerte.

Mientras avanzan las investigaciones, las autoridades sanitarias piden prudencia y tranquilidad. La presencia del virus en ganado español mantiene la atención de los expertos, aunque la probabilidad de infección en humanos se considera baja según la información disponible.

El virus Shamonda ya se ha detectado en seis provincias españolas

En España, el virus Shamonda se ha localizado en explotaciones ganaderas de Córdoba, Toledo, Ávila, Madrid, Cantabria y Girona. Su presencia afecta principalmente al ganado vacuno, aunque también pueden infectarse los equinos.

El investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) José Francisco Ruiz Fons ha explicado que los animales infectados pueden presentar fiebre y diarrea, además de posibles problemas reproductivos, como abortos.

La expansión del virus está relacionada con los movimientos de ganado y con la presencia de insectos transmisores. Entre ellos destacan los jejenes, unos pequeños insectos que pueden ser incluso más diminutos que los mosquitos comunes.

Estos vectores tienen un papel relevante en la circulación del patógeno entre animales y explican la importancia de la vigilancia veterinaria para detectar nuevos focos.

No existe una vacuna contra el virus Shamonda

Una de las principales dificultades para combatir el virus es la ausencia de una vacuna específica. Según Ruiz Fons, actualmente no existe ninguna vacuna contra el Shamonda ni para animales ni para humanos.

«Todas las estrategias que tenemos son preventivas», ha señalado el investigador.

Por ello, la vigilancia de las explotaciones ganaderas, el seguimiento de los animales infectados y las medidas para controlar los insectos transmisores resultan fundamentales para limitar su propagación.

Los expertos también observan factores que podrían favorecer la expansión del virus, como las condiciones climáticas y los desplazamientos de animales entre territorios.

¿Puede transmitirse el virus Shamonda a los humanos?

El primer caso humano identificado en Francia plantea una cuestión que los investigadores todavía deben resolver: cómo se produjo la infección y si existen circunstancias que faciliten el salto del virus desde los animales a las personas.

Ruiz Fons ha advertido de que todavía es pronto para considerar que el Shamonda constituye una zoonosis con capacidad relevante para causar problemas de salud pública.

La detección de un caso humano no demuestra por sí sola que exista transmisión habitual entre animales y personas ni que el virus pueda propagarse entre humanos. Para determinarlo, los científicos necesitan esclarecer las circunstancias de la infección y estudiar si hay otros casos.

Además, el paciente francés presentaba varias enfermedades previas, un factor que debe tenerse en cuenta al valorar la evolución clínica y la posible contribución del virus a su fallecimiento.

Un virus identificado en África que ha llegado a Europa

El virus Shamonda se identificó en África durante la década de 1960 y se había asociado principalmente a infecciones en animales. Su detección en Europa ha reforzado la vigilancia epidemiológica y veterinaria, especialmente en las zonas donde se han encontrado animales positivos.

La prioridad de los investigadores es determinar cómo se produjo el primer caso humano conocido, evaluar si existen más infecciones y comprender mejor las posibles vías de transmisión.

Por ahora, el principal mensaje de los expertos es mantener la vigilancia sin generar alarma. La ausencia de una vacuna obliga a centrar los esfuerzos en la prevención, mientras la investigación científica trata de aclarar qué implica este caso para la salud humana.

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