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Fallas: cambio del ciclo vital en las visitas y señales para controlar el aforo

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EFE/Biel Aliño

València, 2 sep (EFE).- Las comisiones falleras están listas para unas atípicas Fallas, marcadas por un clima diferente a marzo, toque de queda y medidas de seguridad por la pandemia, que llevan a un cambio en el ciclo vital de visitas a los monumentos y al uso de señalética y otros métodos innovadores para controlar el aforo.

Cartelería con las normas básicas de seguridad sanitaria, flechas para indicar la dirección del recorrido en los ruedos de los monumentos, taquillas de entrada y salida e incluso un ninot inteligente en forma de semáforo son el material que las fallas de Especial, las que más expectación generan en los visitantes, usan para evitar aglomeraciones.

La Conselleria de Sanidad, en una resolución con recomendaciones para los actos falleros, en el marco del plan sanitario, ha recomendado doble vallado de seguridad y gestión de colas con normas de distanciamiento previo aviso con señalización visible y medidas que eviten aglomeraciones alrededor de la falla como cita previa o visitas virtuales.

El presidente de la Federación de Fallas de Especial y presidente de la comisión L’Antiga de Campanar, Rafa Mengó, explica a EFE que toman estas recomendaciones como tal, que harán «todo lo que se pueda» pero que aspectos como la cita previa «son inviables».

Tienen definido cómo se hará ese control del aforo y que lo que prima es la «cautela», además de que es importante «avisar y dar información a la gente con la señalética y la cartelería».

«Hemos preparado para todas las fallas de Especial carteles en los que se informa de que el uso de la mascarilla es obligatorio en el ruedo, que se tiene que mantener la distancia de seguridad y utilizar gel hidroalcohólico», detalla.

Además, cada ruedo tiene un cartel con el aforo de cada falla y señales en el suelo con flechas de dirección y se «controlará que no se supere la cifra y que se cumplan todas las normas sanitarias».

Reconoce que el mayor contratiempo puede ser que la gente se agolpe en los alrededores de la falla a la espera de poder visitarla. En ese caso, apela al «sentido común» de los visitantes para que se vayan y «vuelvan más tarde y hagan tiempo para que no se acumule la gente».

Si en un típico mes de marzo, el horario punta de visitas «puede ser entre las 12 y las 14 horas», el clima más caluroso de septiembre «puede hacer que no vengan hasta las 19 horas», a la par que han de saber que «las visitas nocturnas no se podrán hacer por el toque de queda», afirma.

«Será difícil determinar cuál va a ser la hora punta pero sufrirán un cambio y la gente sabrá que va a cambiar el ciclo vital de ver fallas», advierte.

UN NINOT-SEMÁFORO: EN ROJO SI SE ALCANZA EL AFORO

Uno de los controladores de aforo más novedosos en estas atípicas fiestas será un ninot-semáforo -a máximo rendimiento tras probarse en el Mobile World Congress y la Exposición del Ninot-, de casi 3,5 metros de alto y que cambia de verde a naranja y a rojo, en función de la cantidad de gente que se acumula en un área.

Su creador, Xavier Serra, explica a EFE que se va a instalar en la falla Plaza del Pilar, de la sección Especial, «para intentar ayudar a controlar el aforo» aunque destaca su valor añadido: «Mide la dinámica de las afluencias de gente, cómo se distribuyen, cuántas personas hay al día o a qué hora hay más».

«Hasta ahora las fallas de Especial no tenían esa información y les puede resultar útil, igual que a cualquier evento en abierto, más allá de controlar el aforo por el tema covid», sostiene, y asegura que funcionará estas Fallas «pensando» en generalizarlo en 2022.

El ninot tiene una tarjeta gráfica, cámara web, antena wifi y cables USB integrados y «a la altura de sus manos y disimulado, un cable conectado a una bola lumínica con tiras led, que ofrece los colores del semáforo en función de la aglomeración».

«Con la cámara se establece un área donde localiza personas y los traduce a datos anónimos. Dependiente de unos parámetros calculados a raíz del área cambia de color conforme pasa fronteras y conciencia a la gente de la situación», añade.

EN CASALES Y CARPAS: GRUPOS BURBUJA PARA EVITAR CONTAGIOS

Explica Mengó que los casales y las carpas se rigen por las restricciones en la hostelería, con mesas de hasta seis personas y un aforo del 75 % en interiores y mesas de diez personas con un aforo del 100 %.

«Las fallas van a crear sus propias mesas burbuja para que siempre sean los mismos los que estén juntos y evitar así contagios. Confiemos en el buen hace de la gente», sostiene; si hay espectáculos, la gente «estará sentada y con separación».

El presidente de L’Antiga cuenta que en su comisión, además, habrá un responsable en cada mesa burbuja de ser «quien vaya a recoger la bebida a la barra -está prohibido servir en ella- y así evitar que haya un tráfico masivo de gente».

«Será como un chill out pero con mesas y en la calle», compara y sostiene que la celebración de estas fallas será «una prueba de resiliencia total y absoluta porque es algo nuevo para todo el mundo; la celebración de unas Fallas ad hoc a las circunstancias que estamos viviendo».

«El fallero está concienciado, creo que ciudadanía también y queremos que entre unos y otros podamos salir de este impás de fallas atípicas por el tema temporal. Seguro que se disfrutan, se hacen dignas, se queman y se guardará un bonito recuerdo de algo histórico», concluye.

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GALERÍA| Así es el armario de indumentaria de Lola Cañadas Jordá, Fallera Mayor Infantil 2026 de San Vicente-Periodista Azzati

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Lola Cañadas Jordá, Fallera Mayor Infantil de la Falla San Vicente–Periodista Azzati, ha conquistado corazones no solo por su dulzura, sino también por una indumentaria fallera cargada de historia, tradición y emoción familiar.

Desde el pasado mes de abril comenzó a formarse el armario oficial de la pequeña, en un proyecto cuidado al detalle por Amparo Fabra Indumentaria, donde cada tejido, cada metal y cada complemento han sido seleccionados con mimo.


Un inicio lleno de memoria: las faldas de su abuela

Lola llegó al atelier con dos faldas muy especiales que habían pertenecido a su abuela, convirtiendo el proceso en una experiencia profundamente emotiva.

Falda color barquillo de Garín

La primera pieza, tejida en los históricos telares de Garín 1820, luce un fondo color barquillo con delicados motivos florales.

Se combinó con:

  • Justillo del mismo tono, con patronaje del siglo XVIII

  • Envarado interior y cierre con cordones

  • Manteletas de batista rematadas con cadeneta en oro

  • Aderezos y peinetas familiares

Un conjunto clásico que respira tradición valenciana.


El diseño “Támesis”: elegancia en aguamarina

Entre los tejidos elegidos destaca el dibujo “Támesis”, en tono aguamarina con trama en crema y oro champagne.

Se completó con:

  • Manteletas de batista y oro

  • Jubón del siglo XVIII llevado por dentro, al modo del siglo XIX

  • Mangas rectas y botonadura en manzanilla en oro

Una combinación que fusiona épocas con gran equilibrio estético.

Falda “Plumas” de Rafael Catalá

La segunda falda, denominada “Plumas”, procede de los antiguos telares de Rafael Catalá.

Con fondo gris, se acompañó de:

  • Jubón oro con patronaje del siglo XVIII y varillaje interior

  • Manteletas de batista en oro antiguo y encaje

  • Aderezos y peinetas también familiares

El resultado es un traje elegante y cargado de simbolismo.


El traje de huertana: versatilidad y artesanía

En el armario de Lola no falta el tradicional traje de huertana, compuesto por:

  • Brial de moaré en color doré con volante de encaje

  • Jubón negro con motivos florales

Como detalle innovador, las mangas se desmontan mediante cintas, permitiendo transformar la prenda en justillo y lucir camisa con encajes.

La peineta, elaborada artesanalmente por Pua Artesanía, incorpora la inicial de Lola. El conjunto se completa con:

  • Abanico pintado a mano por Ana Muñoz

  • Manteletas heredadas de su tía abuela

Al no incorporar metal en el tejido, permite combinar tanto en oro como en plata.


La seda estrecha “Aitana”: emoción y simbolismo

Uno de los capítulos más especiales fue la creación de la seda estrecha dibujo “Aitana”, nacida de una muestra rescatada de la DANA, lo que le otorga una fuerte carga simbólica.

Cada detalle fue estudiado minuciosamente:

  • Ajuste de proporciones florales

  • Selección individual de tramas

  • Urdimbre en rojo Valentino

Se acompañó de manteletas de seda con encaje de Artesanía Viana y, para esta ocasión, Lola estrenó un aderezo de Dalmau.

 


El traje de la exaltación: tradición “a l’antiga”

Para la exaltación se confeccionó un traje con patronaje del siglo XIX, montado “a l’antiga”.

La seda elegida fue el dibujo “Lidón”, trabajado con un nivel de detalle excepcional:

  • Urdimbre en color fresia

  • Oro de matiz antiguo cuidadosamente seleccionado

  • Motivo floral equilibrado y elegante

Las manteletas, bordadas sobre tul con hilo de oro por Hijas de Carmen Esteve, aportan ligereza y riqueza.

Las peinetas, repujadas a mano por Pua Artesanía, rinden homenaje a su bisabuelo Vicente Cosí, artista fallero. El aderezo familiar de racimo se completa con collar y pulsera de vueltas de perlas de Peris y Roca.


Un armario con alma fallera

Cada uno de los trajes de Lola Cañadas Jordá refleja no solo la excelencia de la indumentaria valenciana, sino también el valor de la herencia familiar y el respeto por la tradición.

La indumentaria de la Fallerita Mayor Infantil de la Falla San Vicente–Periodista Azzati se convierte así en un homenaje a generaciones pasadas, donde técnica, artesanía y emoción se entrelazan para dar forma a un armario único y lleno de historia.

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