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Fallas

GALERÍA| Los trajes con historia de Alba Martín Gil como FMI de Císcar-Burriana

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trajes alba martin gil
Imágenes: Jose Espolín

Alba Martín Gil ha cumplido su ilusión. Ser la Fallera Mayor Infantil de la comisión que la vio nacer, Ciscar-Burriana. Y lo hace 18 años después de que su madre, Lucía Gil Raga, se sentara en el trono de esta falla de Gran Vía, para en 2006, convertirse en Fallera Mayor de València.

Los trajes de Alba Martín Gil

Foto: José Espolin

Ambas han preparado con mucho mimo todos los vestidos de valenciana que la pequeña está luciendo en su reinado. Para ello, la familia ha vuelto a confiar en el buen hacer de Amparo Fabra Indumentaria y todo su equipo como, en su día, ya hizo Lucía Gil para sus trajes más representativos como reina de las Fallas 2006.

Foto: Jose Espolin

Un aderezo con historia en su Exaltación

El pasado 4 de febrero, se celebraba en la Sala Canal la Exaltación de Alba Martín Gil como Fallera Mayor Infantil. Le acompaña en esta aventura, su presidente infantil, Sergio Salvador Seguí.

Alba lucía el modelo Bárbara, color Caribe. Una tela en seda natural de Compañía Valenciana De La Seda, combinadas con manteletas para la ocasión de Hijas de Carmen Esteve, realizadas en nipi de seda. El equipo de Amparo Fabra confeccionó el vestido siguiendo los patronajes del siglo XIX y combinado con encajes de Santos Textil.

Para un día tan especial, la reina infantil de Ciscar-Burriana portaba un aderezo y unas peinetas con un significado especial. Se trata del aderezo y las peinetas antiguas, todo de Peris Roca que portaba su madre, Lucía Gil como Fallera Mayor de su falla el año 2005.

Un segundo traje lleno de significado

El segundo traje que Alba ha estrenado este año está tejida en los telares de Vives y Marí. Se trata del dibujo Enzo, en color blanco, con un colorido realizado para que ella pudiese llevar el jubón que su madre utilizó como Fallera Mayor de Valencia, utilizando la seda y rehaciendo el patronaje especialmente para Alba, en color limón.

Brocatel Lombardía

Asimismo, del mismo taller de indumentaria, también han elaborado un nuevo traje con el dibujo Lombardía. Un brocatel con fondo color cielo y metal oro volteado champán, así como un damasco color rosa, este último combinado con un jubón de la misma tela en manga larga.

La seda ‘Lacitos’

Uno de los detalles más especiales de su indumentaria ha sido el poder recuperar uno de los primeros trajes que llevó Alba con apenas tres años. Un traje rosa recuperado. Se trata de una seda de Compañía de la Seda de nombre Lacitos en color rosa te.

Para el mismo lleva confección del siglo XVIII, cuerpo con manga larga y falda al mismo tono. En esta ocasión destaca que el mismo va por dentro de la falda, pues es característica de la moda de dicho siglo.

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Damasco rosa con cintas marrones

Otra de las grandes joyas que está luciendo Alba es el damasco rosa con cintas marrones. Esa combinación tiene historia porque hace referencia al espolín Fallera Mayor de Valencia de su madre Lucía Gil, que destacó por la originalidad de la combinación de las cintas marrones.

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Fallas

Fallas desbordadas: por qué València necesita una tercera jornada de Ofrenda

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tercera jornada Ofrenda Fallas
Ofrenda de las Fallas 2026- OFFICIAL PRESS

Las Fallas de València viven uno de sus momentos más dulces. La fiesta crece, atrae cada vez a más gente y se consolida como un fenómeno cultural, turístico y social de primer nivel. Pero ese éxito, que es motivo de orgullo, empieza también a evidenciar una realidad incómoda: el modelo actual se queda pequeño.

La Ofrenda a la Virgen de los Desamparados, uno de los actos más emblemáticos, es el mejor ejemplo. Más de 123.000 personas han desfilado este 2026. Un récord. Y probablemente no será el último.

Un éxito que obliga a replantear el modelo

El censo fallero no deja de crecer. Cada año se suman nuevas comisiones, más integrantes y más participación. A eso hay que añadir el interés turístico y mediático que ha disparado la proyección de la fiesta.

El resultado es evidente:

  • Desfiles que se alargan hasta altas horas de la madrugada

  • Comisiones que esperan horas para desfilar

  • Falleras infantiles entrando pasada la medianoche

  • Un desgaste físico evidente para participantes y organización

La Ofrenda, tal y como está planteada, está tensionada al límite.

Dos días ya no son suficientes

Mantener la Ofrenda en dos jornadas fue durante años una solución eficaz. Hoy, con las cifras actuales, empieza a ser un problema.

No se trata solo de comodidad. Se trata de dignidad del acto.

La Ofrenda es emoción, tradición y simbolismo. No puede convertirse en una carrera contra el reloj ni en una procesión interminable que pierde intensidad conforme avanzan las horas.

Cuando un acto termina a las dos de la madrugada, algo falla.

La tercera jornada: una solución lógica

La propuesta de ampliar la Ofrenda a tres días no es nueva, pero cada vez resulta más difícil ignorarla.

Una tercera jornada permitiría:

  • Repartir mejor a las comisiones

  • Reducir tiempos de espera

  • Evitar horarios extremos

  • Mejorar la experiencia de falleros y público

  • Recuperar la esencia del acto

No se trata de cambiar la tradición, sino de adaptarla a la realidad actual.

Las Fallas han cambiado (y deben seguir haciéndolo)

Las Fallas de hoy no son las de hace 20 años. Han crecido en dimensión, en impacto y en exigencia organizativa.

València ha sabido evolucionar en muchos aspectos: seguridad, movilidad, gestión de grandes eventos… Pero la Ofrenda sigue anclada en un formato que ya no responde al volumen actual.

Negarse a actualizarla es, en el fondo, ignorar el éxito de la propia fiesta.

Tradición no es inmovilismo

Uno de los argumentos más repetidos contra una tercera jornada es la defensa de la tradición. Pero conviene recordar que las Fallas siempre han evolucionado.

La propia Ofrenda, tal y como la conocemos hoy, no es inmutable. Ha cambiado recorridos, horarios, organización… y seguirá haciéndolo.

Porque la tradición no consiste en repetir, sino en mantener el sentido adaptándose al tiempo.

Una decisión que ya no puede esperar

Con cifras récord y una tendencia claramente al alza, la pregunta ya no es si habrá que ampliar la Ofrenda, sino cuándo.

Y todo apunta a que ese momento ha llegado.

Si las Fallas están de moda, si el censo crece y si la participación se dispara, la respuesta no puede ser seguir haciendo lo mismo.

Porque cuando una fiesta crece, la organización también debe crecer con ella.

Récord en la Ofrenda de las Fallas 2026: más de 123.000 personas desfilan ante la Virgen

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