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Ritual para la Noche de San Juan
Publicado
hace 1 añoen
El ritual para la Noche de San Juan es uno de los más especiales. La medianoche del día 23 al 24 de junio se celebra la siempre considera ‘mágica’ noche de San Juan. El Solsticio de verano es un momento mágico para realizar rituales y atraer la buena suerte y la fortuna. Para ello, el fuego y el agua son los principales símbolos en que se basan los rituales ancestrales de esta noche.
Las playas se llenan de Hogueras para conmemorar esta celebración pagana que tiene su origen en tiempos ancestrales y pedir sus deseos en torno a la salud, el dinero o el amor.
Para ello, existen infinidad de rituales ‘mágicos’ que realizar la noche de San Juan con los que atraer la buena fortuna y que los deseos se hagan realidad. Nosotros os acercamos uno muy especial.
Ritual para la Noche de San Juan:
- Saltar por encima de la Hoguera y pedir un deseo. El número de saltos varía en función de la zona. En Galicia se considera que hay saltar las llamas hasta nueve veces mientras que en la Comunidad Valenciana se estima que hay que dar siete saltos.
- Justo también cuando el reloj marca las 00:00 horas, hay que bañarse en el mar, pidiendo un deseo mientras se saltan siete olas de espaldas. Si no puedes darte un baño, en Andalucía hay un ritual muy sencillo: lavarse la cara a medianoche con lo que aseguran conseguirás salud para todo el año.
- Para atraer el amor: Enciende dos velas rojas en la habitación, escribir el nombre de la persona amada en un papel y guardarlo debajo de la almohada junto a la cera fría de las velas rojas una vez consumidas.
- Conseguir un deseo: pon bajo la almohada una rama de hiedra común y un papel blanco con un mensaje positivo escrito. Antes de irte a dormir enciende una vela blanca y deja que se consuma. Introduce junto al papel y la hiedra la cera que haya quedado y acuéstate. Al día siguiente quema el papel y entierra todos los elementos bajo tierra para que haga fructificar tus esperanzas.
- Para que se cumpla una promesa con alguien: si haces una promesa con alguien junto a un árbol y después lo marcas con una cruz, se dice que esa promesa se mantendrá toda la vida.
- Riqueza: la planta de la verbena para hacerse rico. Dicen que si se recoge un ramito de verbena durante la noche de San Juan (cuando no puedan verse ni el sol ni la luna) se conseguirá prosperidad económica.
1. Ritual de la noche de San Juan para que se vaya todo lo malo
El ritual de la noche de San Juan que todos vamos a hacer este año. Para llevarlo a cabo necesitas una vela de cera negra natural. Haz brotar la mecha por la parte de abajo, escarbando en la cera. Pon tu nombre, apellidos y fecha de nacimiento, de arriba a abajo con un bolígrafo.
Enciende la vela con cerillas de madera a las 00:00 y cuando llegue a la mitad coge la vela, dale la vuelta y enciéndela por la mecha que sacaste al inicio diciendo: «Que todo el mal que tenga se marche por donde ha venido». Deja que se consuma y tira los restos por una corriente de agua. Si lo acompañas quemando una mata de romero en el balcón, el ritual de la noche de San Juan para que se vaya todo lo malo será todavía más efectivo.
2. Ritual de la noche de San Juan para atraer el amor
Tres cosas hay en la vida, salud, dinero y amor. Este último es uno de los aspectos por el que más imploramos a los astros, de ahí que el ritual de la noche de San Juan para atraer el amor sea uno de los más populares.
Este sencillo ritual de la noche de San Juan para atraer el amor consiste en encender dos velas rojas en la habitación, escribir el nombre de la persona amada en un papel y guardarlo debajo de la almohada junto a la cera fría de las velas rojas una vez consumidas.
3. Ritual de la noche de San Juan para pedir tres deseos con una vela e incienso
Éste es uno de los rituales de la noche de San Juan más míticos. De hecho, seguro que fue el primero que hiciste en tu más tierna infancia. Enciende una vela de cera y una barrita de incienso, coge tres papeles blancos y escribe un deseo en cada uno. Dobla el papel y quema uno a uno los deseos con la llama de la vela. Luego salta tres veces por encima de la vela y deja que se consuma. Tira al mar, al río o al agua corriente los restos de la vela, las cenizas del papel y el incienso. Del fuego al agua.
4. Ritual de la noche de San Juan para pedir un deseo
Durante la noche de San Juan podemos realizar uno de los rituales más conocidos de esta fiesta: el ritual para pedir un deseo. Se hace a partir de las 00:00 y consiste en cascar un huevo, echar la clara en un vaso de agua, colocar el vaso en la ventana del dormitorio y pedir un deseo. Después se deja toda la noche el vaso con la clara en la ventana y a la mañana siguiente se entierran los restos en un jardín o en una maceta.
5. Ritual de la noche de San Juan para conseguir prosperidad
La prosperidad es uno de los aspectos más buscados en los rituales de la noche de San Juan. El que os proponemos consiste en escribir en un papel, a partir de las 00:00, el nombre de las personas a las que quieras ayudar. Mete el papel enrollado dentro de un huevo previamente agujereado y vacío, y después enciende una vela blanca y una vela rosa.
Por último, tapona con la cera que desprendan el agujero del huevo hasta que quede hermético. Lanza el huevo al fuego para que se queme todo y deja las velas encendidas hasta que se consuman y tira los restos en agua corriente. De nuevo, agua y fuego para la purificación.
6. Ritual de la noche de San Juan para que no te falte el dinero
Como parece que, de momento, no nos va a tocar la lotería, la noche de San Juan se antoja perfecta para hacer un ritual gracias al que no nos falte dinero. Para llevarlo a cabo, debemos tener preparada una bolsita con unos 20 centímetros de tela en la que introduciremos un cascabel, billetes, monedas y en imán (a las 00:00, obviamente).
Cierra después la bolsita cosiéndola con hilo blanco y déjala en el monedero, en el bolso o en un cajón de la casa. Evita el contacto de la bolsa con tus tarjetas de crédito, el imán puede desactivarlas.
7. Ritual de la noche de San Juan para alejar los problemas
Los colores siempre juegan un papel fundamental a la hora de atraer la suerte, por eso es fundamental para llevar a cabo el ritual de la noche de San Juan para alejar los problemas. En esta ocasión, debes ir vestida de blanco, encendiendo una varita de incienso de cedro. Después, en un cuenco de barro se mezclan los inciensos de estas hierbas y en esta proporción: tres partes de albahaca, una parte de ruda y una parte de milenrama.
Con el incienso recorre con él toda tu casa en el sentido de las agujas del reloj, ahumando cada rincón. Repite lo mismo llevando las hierbas que has preparado a la vez que visualizas cómo esas hierbas tienen el poder de alejar de tu vida toda influencia negativa.
Otros rituales populares de la noche de San Juan
- Quemar los deseos. Consiste en escribir deseos en un papel y quemarlo en las hogueras de la playa dando tres saltos. Sin posibilidad de celebrar las tradicionales hogueras, se puede adaptar este ritual y hacerlo en casa. No hay más que encender una vela o una barrita de incienso, escribir tres deseos en papel y quemarlos. La tradición manda que, para atraer la buena suerte, las cenizas deben verterse en el agua.
- Lavarse la cara. Es tradición lavarse la cara en el agua del mar justo a medianoche para conservar la salud y la belleza durante todo el año. Pero siempre podemos adaptar este ritual a la actual situación, que consiste en enjuagarse el rostro con agua donde la noche anterior se ha sumergido un ramillete de las hierbas de San Juan. Éstas van desde el romero a la hierba luisa, pasando por la menta o la lavanda.
- Dormir sobre patatas. Dormir con tres patatas bajo la almohada es otra superstición propia de la Noche de San Juan. Una de las patatas debe estar entera, otra rasgada y la última sin piel. Al día siguiente se debe introducir la mano bajo la almohada y extraer una de las piezas: si se saca la patata entera, el futuro estará lleno de prosperidad; la patata marcada reflejaría una alternancia de momentos positivos y desdichados; por último, la patata sin piel simbolizaría la mala suerte.
- Ver el futuro en las agujas. También existe un ritual para vaticinar el futuro de la relación entre dos personas. Consiste en colocar un par de agujas en un cuenco profundo lleno de agua y dejarlas flotar libremente. Si los alfileres se separan, se supone que la relación no va por buen camino y que se producirá un distanciamiento, mientras que, si se unen, ambas personas permanecerán juntas.
- Hacer una cruz en los árboles a medianoche para que se cumplan las promesas y se mantengan durante toda la vida.
- Poner siete velas en una superficie cubierta con una tela roja para atraer la pasión, el valor y la protección, entre otras virtudes.
- Recoger nueve flores de cualquier tipo y colocarlas bajo la almohada para tener sueños que desvelen aspectos sobre el futuro.
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Naia y su último regalo: una lección de amor, paz y vida con solo 16 años
Publicado
hace 3 horasen
24 septiembre, 2026
Naia tenía solo 16 años, pero hablaba de la vida con una madurez extraordinaria
Lo que conmueve de Naia no es únicamente todo lo que tuvo que afrontar siendo una adolescente. Es también cómo decidió mirar aquello que le estaba ocurriendo.
Durante su conversación con Carlos Roca habló de la enfermedad, de los tratamientos, de las operaciones y de lo difícil que fue explicar a sus hermanos pequeños lo que estaba sucediendo. Pero también habló de algo mucho más universal: de cómo cambia nuestra manera de entender la vida cuando dejamos de dar por hecho que tendremos todo el tiempo del mundo.
Naia reflexionaba sobre algo que muchos adultos olvidan: la salud es un regalo. La enfermedad le había hecho descubrir el valor de cosas que antes podían parecer pequeñas y que, de repente, adquirían una importancia enorme.
Los amigos, la familia, un concierto, una conversación, poder estar en casa o simplemente sentirse acompañada.
Su manera de expresarlo dejaba una reflexión difícil de olvidar: los problemas cotidianos que muchas veces parecen enormes pueden perder todo su peso cuando se contempla la vida desde otra perspectiva.
«Lo más importante es lo más simple»
Una de las grandes enseñanzas que deja Naia es precisamente esa capacidad de poner cada cosa en su sitio.
Durante la entrevista explicaba que la enfermedad le había enseñado a no conceder a los problemas cotidianos una importancia que quizá no merecen. También hablaba de no aplazar aquello que queremos hacer y de aprovechar la vida.
Su reflexión no nace de un libro ni de una teoría. Nace de una adolescente que tuvo que enfrentarse a una situación extraordinariamente dura.
Y ahí está buena parte de la fuerza de su mensaje: Naia no hablaba desde fuera de la vida, sino desde una experiencia que le obligó demasiado pronto a preguntarse qué significa realmente vivir.
El amor por su familia por encima de todo
Uno de los momentos más conmovedores de la entrevista llega cuando habla de sus hermanos pequeños, Kirian y Carla.
Naia explica el vínculo que tenía con ellos y el amor que sentía por su familia. En medio de una situación que podría haberla llevado a encerrarse en su propio dolor, ella encontraba espacio para pensar en cómo estaban viviendo aquello las personas que quería.
También quiso reconocer a quienes estuvieron a su lado durante el proceso: su familia, sus amigos y los profesionales que la atendieron.
Para Naia, acompañar a alguien que atraviesa una enfermedad grave no consistía únicamente en decirle que podía conseguirlo. Era algo mucho más sencillo y, a la vez, mucho más profundo: estar.
Naia quería que la recordaran por quién era, no por su cáncer
Hay otra parte especialmente importante de su legado.
Naia no quería que su enfermedad se convirtiera en toda su identidad. Quería que quienes la conocían siguieran viendo a Naia, con sus virtudes, sus defectos, sus gustos y su manera de ser.
Tenía 16 años. Era una adolescente con amigos, estudios, planes y sueños. Quería seguir viviendo experiencias y haciendo cosas que cualquier joven de su edad considera normales.
Por eso su testimonio resulta tan poderoso: detrás del diagnóstico había una persona que quería ser reconocida por lo que era y por el amor que había compartido con quienes la rodeaban.
Una voz para el cáncer infantil
Naia también quiso aprovechar su historia para dar visibilidad al cáncer infantil.
Durante la entrevista reclamó más investigación y recursos para enfermedades que, como el osteosarcoma, pueden resultar desconocidas para gran parte de la sociedad. También puso el foco en la situación de las familias de Menorca y en la ausencia de determinados recursos de oncología pediátrica en la isla, que obliga a desplazarse a Mallorca para recibir atención especializada.
Su testimonio, por tanto, no era únicamente una despedida. Era también una petición para que su experiencia pudiera servir a otros niños y familias.
Su último regalo: una conversación para después de su muerte
Quizá uno de los aspectos que más define a Naia sea que pensó incluso en el momento en que ya no estaría.
Grabó la entrevista sabiendo que no quería que se publicara inmediatamente. Dejó claro que debía hacerse cuando su familia estuviera preparada.
Y así ha ocurrido.
Roca Project esperó hasta que llegó ese momento. El episodio se publicó el 16 de septiembre y rápidamente se convirtió en uno de los contenidos más vistos del programa. A las pocas horas ya acumulaba cientos de miles de visualizaciones.
Pero quizá el verdadero alcance de aquella conversación no pueda medirse en visualizaciones.
Porque Naia dejó algo mucho más difícil de conseguir: una forma de mirar la vida.
El legado de Naia: amor, paz y ganas de vivir
Naia tenía solo 16 años, pero dejó reflexiones que invitan a detenerse.
A valorar la salud.
A querer a la familia.
A estar al lado de quien sufre.
A no convertir cada pequeño problema en una tragedia.
A disfrutar de lo sencillo.
A hacer aquello que queremos hacer.
Y, sobre todo, a no olvidarnos de vivir mientras tenemos la oportunidad.
Su historia habla de cáncer, pero su legado habla de vida.
Habla de amor, porque hasta en los momentos más difíciles pensó en las personas que quería.
Habla de paz, porque no quiso dejar únicamente dolor detrás de ella.
Y habla de reconocimiento, porque quiso que su experiencia sirviera para que otros niños y otras familias tuvieran más voz, más recursos y más acompañamiento.
Naia se fue demasiado pronto. Pero dejó una conversación que permanece.
Una conversación en la que una niña de 16 años consiguió algo extraordinario: hacer que miles de personas adultas se detengan, escuchen y vuelvan a pensar en aquello que realmente importa.
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