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Cultura

La exposición conmemorativa del 150 aniversario de Blasco Ibáñez llega este domingo a Vallada

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Exposición Blasco Ibáñez

Valencia, 17 Agos.- El Consorci de Museus celebra el Año Blasco Ibáñez con la exposición ‘Blasco Ibáñez y el rostro de las letras’, una muestra que está viajando por el territorio valenciano para compartir la conmemoración del 150 aniversario del nacimiento del literato valenciano.

La exposición llega este agosto al municipio de Vallada, donde se podrá ver, desde el domingo 18, en el Centro de Mayores de Caixa Ontinyent, en el marco de sus fiestas patronales.

El director del Consorci de Museus, José Luis Pérez Pont, ha explicado que «esta exposición está permitiendo que nos reencontremos con la figura de Blasco Ibáñez y lo que su obra representa para el imaginario colectivo».
La muestra parte de una extensa investigación en torno al retrato fotográfico español, desde sus orígenes hasta la Guerra Civil, que dio lugar a la muestra ‘El rostro de las letras’, organizada por Acción Cultural Española. Ahora, con un nuevo discurso en torno a la figura de Blasco Ibáñez, viaja por pueblos y ciudades de la mano del Consorci de Museus.

Pérez Pont ha señalado que «la exposición está recalando en diferentes enclaves culturales, para poner en valor el rico patrimonio histórico y arquitectónico de los pueblos y ciudades de nuestro territorio».
‘Blasco Ibáñez y el rostro de las letras’, que ha recorrido ya ocho localidades de las provincias de Castellón y Valencia, muestra la imagen fotográfica del gran escritor valenciano, junto a los más notables escritores españoles de su tiempo.

La exposición está organizada por Acción Cultural Española (AC/E), la Comunidad de Madrid y la Real Academia Española, con la colaboración de la Generalitat Valenciana y del Consorci de Museus.

Blasco Ibáñez (València, 1867-Menton, Francia, 1928) fue el más importante escritor valenciano y el más universalmente reconocido. Ya en los días finales del siglo XIX, cuando no había cumplido aún los 30 años, era una figura enormemente popular y querida, al que seguían las masas enfervorizadas, atraídas por sus ideas y por la fuerza volcánica de sus discursos.

El blasquismo contagió a las clases trabajadoras del mar y de la huerta la afición por el saber, por conocer los avances que entonces surgían en las cuatro esquinas del mundo.

Las fotografías muestran a Blasco Ibáñez como ciudadano, escritor y tribuno, desde sus primeras estancias en la cárcel valenciana de San Gregorio hasta el regreso de sus restos mortales, acompañado por las más altas autoridades de la República y por el fervor de sus paisanos.

La visión fotográfica de Blasco Ibáñez se complementa con una selección de retratos de grandes escritores españoles que coincidieron con él en su paso por la vida. Fotografías de su vida pública y privada que permiten descubrir a la persona que hay detrás del reconocido personaje.

Pardo Bazán
Así, se puede ver a Emilia Pardo Bazán con su gato, en los salones de su casa madrileña de la calle Princesa, en la que recibía a todo el Madrid de la sociedad y de la cultura, en 1910; a José Echegaray a su llegada al Palacio Real para una sesión de consultas con el rey Alfonso XIII (hacia 1905); a Benito Pérez Galdós leyendo galeradas de su discurso de ingreso en la Academia Española, el 6 de febrero de 1897, o a Joaquín Sorolla retratando a Jacinto Benavente en 1917, en su estudio de Martínez Campos, actual Museo Sorolla.

Destacan en la selección varias imágenes de grupo en los que se puede ver, por ejemplo, capitaneada por Manuel Azaña y Valle-Inclán, la tertulia literaria de la Cacharrería del Ateneo de Madrid, que se convirtió en los últimos días de la Monarquía en un activo foco de conspiraciones republicanas (1930). Asimismo, se puede ver una imagen de la redacción de la revista ‘España’ donde se pueden ver juntos a Ortega y Gasset, Azorín, Pío Baroja y Pérez de Ayala, entre otros.

De gran interés es también la fotografía de la llegada de Blasco Ibáñez a Argentina, en 1910. Se dice que fueron a recibirle más de 100.000 personas. Cuando llegó al puerto de Buenos Aires, una docena de reporteros subieron a la cubierta del barco para hacerle sus primeras fotografías en el país.

La dimensión internacional del literato valenciano se puede ver en varias fotografías. El éxito y la popularidad de Blasco Ibáñez no tuvieron fronteras. Durante una larga gira de conferencias por los Estados Unidos, el escritor fue investido ‘doctor honoris causa’ por la Universidad de Washington.

La exposición es el resultado de más de 20 años de investigación en decenas de archivos públicos y privados, españoles y extranjeros. Las fotografías que componen la muestra proceden de distintas instituciones como la Biblioteca Nacional de España, la Biblioteca Valenciana, el Archivo Histórico Provincial de Guadalajara, la Colección Pedro Melero, la Fundación José Ortega y Gasset-Gregorio Marañón, el Instituto del Patrimonio Cultural de España o la Biblioteca del Congreso de Washington.

Fuente: GVA

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Cultura

Miquel Navarro: vida y legado del escultor valenciano que marcó el arte contemporáneo

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Miquel Navarro deja una huella imborrable en el arte contemporáneo y en la identidad valenciana. Su obra, reconocida por instituciones y personalidades políticas tras su fallecimiento, lo convierte en una figura imprescindible de la escultura española y de la cultura de la Comunitat Valenciana.

A lo largo de su trayectoria, el artista valenciano construyó un universo creativo propio, con esculturas e instalaciones que han trascendido los espacios expositivos para formar parte del paisaje urbano y de la vida cotidiana. Su legado artístico constituye una de las grandes aportaciones valencianas al arte contemporáneo.

Tras conocerse su muerte, instituciones y representantes políticos han expresado sus condolencias y han destacado su condición de creador irrepetible, así como la importancia de una obra estrechamente vinculada a la identidad cultural valenciana.

Un legado que trasciende la escultura

La trayectoria de Miquel Navarro destaca por su capacidad para transformar los materiales y las formas en un lenguaje artístico reconocible. Sus creaciones han contribuido a acercar el arte contemporáneo a la ciudadanía y a consolidar su presencia en los espacios públicos.

Su trabajo ha dejado una marca especialmente significativa en la Comunitat Valenciana, donde su figura se asocia a la proyección cultural del territorio y al reconocimiento de sus artistas más destacados.

Miquel Navarro, una figura imprescindible del arte contemporáneo

El fallecimiento del escultor supone una pérdida para la cultura valenciana y para el panorama artístico español. Los mensajes de recuerdo publicados por representantes públicos e instituciones coinciden en subrayar la singularidad de su obra y su contribución a la historia del arte contemporáneo.

Miquel Navarro permanecerá como uno de los grandes nombres de la escultura valenciana, con una producción artística que seguirá formando parte del patrimonio cultural y de la memoria colectiva.

Las obras más emblemáticas de Miquel Navarro

Miquel Navarro, uno de los grandes referentes de la escultura contemporánea valenciana, dejó un importante legado artístico con esculturas monumentales en espacios públicos, composiciones urbanas y obras reconocidas dentro y fuera de España. Estas son algunas de sus creaciones más representativas.

  1. La Pantera Rosa (1984), València. Conocida popularmente por este nombre, su denominación oficial es Fuente Pública. Con unos 23 metros de altura, se convirtió en una de las esculturas más reconocibles de la ciudad y en una de las obras públicas más emblemáticas del artista.
  2. Minerva paranoica (1989), Madrid. Una escultura monumental de 17 metros de altura instalada en el Palacio de Cristal. Es una de las creaciones más destacadas de su producción a gran escala.
  3. El Parotet (2003), València. Situada en la plaza de Europa, junto a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, esta escultura de hierro pintado de azul alcanza los 46 metros de altura. Su silueta recuerda a una libélula y se ha convertido en uno de los iconos del paisaje urbano valenciano.
  4. Cabeza con luna menguante (2001), Mislata. Una de las esculturas monumentales vinculadas a su localidad natal, donde el artista desarrolló buena parte de su trayectoria y mantuvo su taller.
  5. L’Almassil (2010), Mislata. Una estructura escultórica de hierro oxidado que conecta con la memoria industrial y la transformación urbana de la localidad.
  6. Fraternitat (1992), Barcelona. Una de sus obras públicas más destacadas fuera de la Comunitat Valenciana, integrada en el paisaje urbano de la capital catalana.
  7. Boca de luna (1994), Bruselas. Una fuente pública que refleja el interés de Navarro por el agua, las formas orgánicas y la relación entre la escultura y el espacio urbano.
  8. Torre del sonido (1990), Madrid. Una obra que muestra su interés por las estructuras verticales y la dimensión arquitectónica de la escultura.
  9. La mirada (2002), Vitoria-Gasteiz. Una escultura monumental que forma parte de su producción artística para espacios públicos.
  10. Ciudad vigía. Una creación vinculada a su célebre serie de ciudades escultóricas, en las que combina múltiples piezas y volúmenes para construir paisajes urbanos en miniatura.
  11. Ciutat (1973-1974). Una de sus primeras composiciones de ciudades, fundamental para comprender su lenguaje artístico. Estas instalaciones, formadas por numerosas piezas de distintos tamaños y materiales, constituyen una de las señas de identidad de su obra.
  12. Ciudad muralla. Una de sus composiciones escultóricas, adquirida por el Museo Guggenheim Bilbao en 2003, que refleja su investigación sobre los límites, la arquitectura y la organización de las ciudades.

El sello artístico de Miquel Navarro

La obra de Miquel Navarro se caracteriza por la combinación de escultura y arquitectura, el uso de formas verticales y la representación de ciudades imaginarias. El artista convirtió elementos como torres, chimeneas, edificios y figuras totémicas en un lenguaje propio que conecta el paisaje urbano con el cuerpo humano y la naturaleza.

Entre todas sus creaciones, La Pantera Rosa y El Parotet destacan como dos de sus esculturas más reconocibles en València, mientras que sus ciudades escultóricas representan una de las aportaciones más personales de su trayectoria artística.

Su legado permanece en las calles, plazas, museos y colecciones artísticas, donde sus obras continúan acercando el arte contemporáneo a la ciudadanía.

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