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Valencia

La UCO asegura que Grau utilizó relojes adquiridos por un adjudicatario como «método de pago»

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VALÈNCIA, 1 Abr. – Un agente de la Unidad de Delitos Económicos de la Guardia Civil ha asegurado este lunes en el juicio contra el exvicealcalde de València con el PP Alfonso Grau por blanqueo y cohecho que de las investigaciones que realizó concluye que el exconcejal utilizó relojes adquiridos en una céntrica joyería de la ciudad por el empresario Urbano Catalán, responsable de Transvía y Viajes Privilege y que se hizo con diversos concursos del Ayuntamiento, como «método de pago» para comprar relojes de mayor cuantía.

Así lo ha manifestado el agente este lunes en la primera sesión de la causa en la que se juzga a Grau por supuestamente aceptar dos relojes de lujo del empresario, cambiarlos por otros más caros y pagar la diferencia. El proceso ha arrancado con la declaración de los testigos, al contrario de lo que es habitual, y está previsto que se prolongue durante un total de ocho sesiones repartidas entre esta semana y la que viene.

A su llegada a la Ciudad de la Justicia de València, el exvicealcalde ha explicado a los medios que le esperaban que no iba a hacer ningún tipo de declaraciones y ha entrado a los juzgados mientras un hombre le profería insultos y descalificaciones.

Grau –también investigado en el conocido como caso Imelsa– y Catalán están acusados de presuntos delitos de blanqueo de capitales y de cohecho. La Fiscalía Anticorrupción solicita para el que fuera número dos de la exalcaldesa Rita Barberá una pena de seis años de prisión y el pago de una multa de 75.000 euros, mientras que para el empresario reclama un año de cárcel por cohecho.

Esta causa se abrió a finales de 2015, cuando el juzgado recibió una denuncia de la Fiscalía contra ambos procesados. Según el escrito fiscal, Transvía regalaba supuestamente a cambio de contratos relojes de alta gama al exvicealcalde, que el exedil del PP en el consistorio presuntamente cambiaba por otros de precio superior y abonaba la diferencia, sistema que constituiría un blanqueo.

«TRAZABILIDAD» DE LOS RELOJES

Uno de los testigos que ha declarado esta primera jornada, agente de la Guardia Civil que instruyó varios de los informes aportados a la causa, ha afirmado que Grau utilizó los relojes adquiridos por Catalán como «método de pago» para adquirir otros de más valor, algo en lo que ha coincidido otro de los investigadores de la Guardia Civil que ha declarado.

Este investigador ha explicado que por medio de información de la Agencia Tributaria que aportó la joyería se pudo seguir la «trazabilidad» de los relojes y comprobar el supuesto uso que Grau hizo de ellos.

Además, ha señalado que se encargó del registro domiciliario de la vivienda del exedil ‘popular’ y los agentes encontraron «una cantidad importante de relojes», lo que a juicio del testigo mostraba «la afición y el gusto de Grau» por ellos. Sin embargo, ha apuntado que en el registro de la vivienda no encontraron los modelos que presuntamente adquirió Grau a través de la devolución de las piezas compradas por el empresario.

El otro agente ha indicado que estas operaciones de devolución de los relojes por parte de Catalán y compra de otros de más valor por parte de Grau tuvieron lugar en 2010 y 2011 y comprobaron a través del código de compra «quién los había comprado y quién los había devuelto». «Catalán iba y realizaba personalmente la compra pero los relojes se facturaban a empresas», ha apuntado.

LA JOYERÍA «PERDÍA DINERO»

También han declarado en esta primera sesión varios trabajadores de la joyería. El director de Servicios Corporativos también ha constatado que los relojes fueron vendidos a Catalán y devueltos después por Grau y ha confirmado que eran los mismos.

Por otro lado, ha expuesto que en ocasiones se hacía descuentos al propietario de Transvía debido a la elevada cantidad de artículos que adquiría y, en este caso, cuando Grau devolvió los relojes se le reintegró el dinero correspondiente al precio original, por lo que la tienda perdió dinero en estas operaciones.

Por su parte, tanto el relojero como el director de la joyería han dicho desconocer los apuntes contables, debido a que las anotaciones corresponden al año 2011 y se incorporaron con posterioridad al negocio.

Lo mismo ha sucedido con otro de los testigos, que ha protagonizado la anécdota de la jornada, puesto que en los apuntes contables aparecían ventas realizadas por un vendedor llamado Basilio, igual que el declarante. Sin embargo, el testigo ha sostenido que él no es quien aparece en los documentos, ya que comenzó a trabajar en el año 2014, tres años después de que se efectuaran las ventas y devoluciones de los relojes, por lo que se ha dado por concluida su comparecencia.

CONTRATOS POR 2,5 MILLONES

En la instrucción del caso quedó constatado, según Fiscalía, que entre 2006 y 2015, mercantiles relacionadas con Urbano Catalán firmaron con el Ayuntamiento un total de 16 contratos por un importe aproximado de 2,5 millones de euros.

Así, el primer regalo se registró en 2010, cuando Grau adquirió un reloj de oro por 25.680 euros que fue satisfecho parcialmente mediante la devolución de otro que costaba 13.500 euros y que le fue regalado por Catalán y facturado a Viajes Transvía. Con esta actuación, según el ministerio público, Grau compró un reloj nuevo obteniendo un «evidente lucro económico», ya que un reloj que valía 25.680 euros le costó 12.160 gracias al que le había regalado el empresario. Pagó la diferencia en metálico.

Similar operativa se llevó a cabo con el segundo obsequio a finales del año 2011. Catalán compró en la joyería un reloj el mismo día en que la mercantil Transvía recibió la adjudicación del contrato del consistorio de la fiesta de mayores por más de 652.000 euros.

Para ocultar el origen ilícito de este reloj –valorado en 11.575 euros–, Grau, al igual que había hecho anteriormente, lo devolvió y compró otro que le costó 16.825 euros. Pagó 5.250 euros en efectivo. Sobre este último pago, declaró a Hacienda que el dinero lo guardaba en su domicilio.

Para sacar adelante este contrato con Transvía, Grau intervino en las Juntas de Gobierno Local del Ayuntamiento en julio, octubre y noviembre de 2011. En un escrito que presentó Viajes Transvía se hacía constar que los objetos adquiridos a la joyería correspondían a artículos de regalo de empresas que la entidad realiza «según los usos y costumbres».

Fuente: Europapress

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Sucesos

Arranca el juicio por el crimen del canónigo de València: el portero relata sus prácticas sexuales y una deuda de 20 euros por sexo oral

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muerte cura Valencia
Varios agentes de la Policía Nacional tras el crimen - Rober Solsona - Europa Press - Archivo

El conserje del edificio, único testigo en la primera sesión, describe con detalle la vida privada de Alfonso López Benito

Este lunes ha comenzado en la Ciudad de la Justicia de València el juicio por el crimen del canónigo emérito de la Catedral de València, Alfonso López Benito, asesinado en enero de 2024 en el piso que le había cedido el Arzobispado en la calle Avellanas, en pleno centro histórico de la ciudad.

En el banquillo de los acusados se sienta Miguel Tomás V. N., un hombre sin hogar, único detenido y procesado por estos hechos. El caso será juzgado por un jurado popular compuesto por nueve titulares y dos suplentes, ya constituido tras una compleja selección marcada por numerosas excusas de los candidatos.


La Fiscalía sostiene que el acusado tuvo una “participación directa y decisiva”

Tras la constitución del jurado, el fiscal Antonio Gastaldi ha explicado su tesis acusatoria, manteniendo que el procesado estuvo en la vivienda el día de los hechos, facilitó la entrada al autor material del crimen y se aprovechó económicamente de la víctima. Aunque la Fiscalía ha rebajado su calificación inicial —de autor material a cooperador o cómplice—, insiste en que su implicación fue “directa, eficaz y decisiva”.

Por su parte, la defensa, ejercida por el letrado Jorge Carbó, ha reclamado el respeto a la presunción de inocencia y ha denunciado una investigación policial “incompleta y sesgada”. Según Carbó, se señaló a un culpable desde el inicio y después se intentó ajustar la investigación a esa hipótesis, sin hallar pruebas concluyentes de la presencia del acusado en la vivienda.


El portero, único testigo: “Era muy frecuente que subieran chicos necesitados”

La primera sesión del juicio ha contado con un único testigo: el conserje del edificio de la calle Avellanas, quien ha ofrecido un relato minucioso de las costumbres sexuales del canónigo y del ambiente que rodeaba la vivienda.

Según su testimonio, Alfonso López Benito vivía solo desde finales de 2017, aunque ocasionalmente convivía con un hombre rumano que ejercía labores de protección frente a los jóvenes que acudían al piso. “Había etapas en las que subían muchos chicos, casi siempre personas muy necesitadas, con adicciones y en una situación muy vulnerable”, ha señalado.

El portero ha explicado que, en una etapa posterior, el sacerdote intentaba que los encuentros se produjeran fuera de su horario laboral para evitar conflictos con los vecinos, que estaban “hartos” de la situación.


“Le prometió 60 euros por sexo oral, pero solo le pagó 40”

Uno de los momentos más impactantes de la declaración ha sido el relato de un joven que bajó del piso llorando y visiblemente afectado. Según el testigo, el chico le confesó que el canónigo le había ofrecido 60 euros a cambio de una felación, pero que finalmente solo le pagó 40.

“Me dijo que aceptó por pura necesidad y que se sintió humillado”, ha recordado el conserje, quien también ha relatado amenazas y episodios de tensión protagonizados por algunos de los hombres que acudían a la vivienda.


El día del crimen: mensajes enviados desde el móvil del canónigo ya fallecido

El conserje también ha reconstruido el día en que se descubrió el cadáver, el 23 de enero de 2024. Esa mañana recibió un mensaje desde el teléfono del canónigo que no le resultó extraño, ya que mantenían cierta confianza. Sin embargo, horas después, un amigo íntimo del sacerdote acudió preocupado al edificio al no lograr contactar con él.

Ambos subieron al piso y, tras abrir con la llave, encontraron a Alfonso López Benito muerto en la cama, con signos evidentes de violencia. Poco después, el portero recibió un segundo mensaje desde el mismo teléfono: “Miguel, está todo bien”. “Fue aterrador: acababa de ver a una persona muerta y me estaba escribiendo”, ha declarado.


Un carácter difícil y una vida cada vez más aislada

El testigo ha descrito al canónigo como una persona de carácter complicado, con escasa relación con el Arzobispado y frecuentes críticas hacia la jerarquía eclesiástica. “Tenía un carácter jodido”, ha afirmado, recordando también conflictos con vecinos durante la pandemia por su negativa a usar mascarilla.

A pesar de mantener una relación cordial con él, el conserje ha reconocido que le producía “asco” la situación que vivía el sacerdote y que se prolongó durante años sin que nadie pusiera freno.


El juicio continuará hasta el 3 de febrero

Tras esta primera sesión, el magistrado ha dado por concluida la jornada y ha citado al jurado para continuar este martes. El acusado, que se ha mostrado tranquilo durante la vista, ha sido trasladado a la prisión de Picassent, desde donde será conducido diariamente mientras dure este juicio, uno de los más mediáticos y controvertidos de los últimos años en València.

 

Alfonso López Benito-AVAN / A. Sáiz

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