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Valencia

Vacunación masiva: un operativo logístico sin precedentes

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València, 19 abr (EFE).- La Comunitat Valenciana ha iniciado este lunes la vacunación masiva contra el coronavirus, un operativo logístico, de infraestructuras y personal «sin precedentes» que permitirá vacunar a la población de forma «ágil» y «rentabilizando todos los recursos».

Así lo ha asegurado en declaraciones a la Agencia EFE la secretaria autonómica de Eficiencia y Tecnología Sanitaria, Concha Andrés, quien ha indicado que el objetivo es que estos centros estén «vacunando todo el día», aunque el «grave problema» es que si no llegan vacunas habrá que limitar las sesiones.

«A todos los efectos, logístico, de infraestructura y de personal, es la vacunación más importante que se ha hecho nunca», ha subrayado Andrés, quien ha insistido en que el objetivo es que, si llegan vacunas, no quede «ninguna persona» sin vacunar.

La Ciudad de las Artes y las Ciencias de València, el Palacio de Congresos de Castelló, la Ciutat de la Llum en Alicante y la Institución Ferial Alicantina (IFA) en Elche son los cuatro «vacunódromos» o grandes espacios habilitados, a los que se suman otros puntos específicos y de proximidad.

Según Andrés, ya se hizo una primera planificación para la vacunación del personal de centros educativos y fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, y esos lugares se ha mantenido para continuar con la vacunación.

El primer objetivo de esa vacunación masiva implicaría llegar a una red de 161 puntos previstos en la Comunitat Valenciana, pero para poder tenerlos operativos «es necesario que nos lleguen las vacunas».

Hasta la fecha, explica, hay en marcha 22 centros que se ubican en poblaciones de más de 50.000 habitantes y los cuatro macrocentros en ciudades de más de 200.000, a los que se suman los centros de atención primaria que dan cobertura a poblaciones más pequeñas.

A la Comunitat «pueden llegar menos de 200.000 vacunas a la semana, como están llegando ahora, pero también pueden llegar 400.000 o 600.000 si hacemos caso de las previsiones, Por tanto, debemos tener zonas lo suficientemente amplias como para que nos permitan una vacunación rápida y ágil».

Por ello, añade, se buscan estos espacios, zonas amplias, que tienen aparcamiento y fácil conexión con el transporte público, y en aquellos que no lo tienen, como la Ciudad de Luz o IFA, se han habilitado algunos autobuses lanzadera con la colaboración de la Conselleria de Movilidad.

«Estamos intentando que en estos espacios se permita vacunar a muchas personas de una manera ágil y rentabilizando al máximo todos los recursos», ha subrayado.

Según Andrés, no es lo mismo abrir 542 puntos que sería todos los que hay en la Comunitat Valenciana que hacerlo en grandes centros donde hay personal sanitario para atender algún incidente «teniendo en cuenta de que éstos son mínimos».

Solo en CACSA, en Valencia, donde hay veinte puntos de vacunación, están citadas 600 personas cada hora para administrarles la vacuna de AstraZeneca, lo que significa que «una persona cada dos minutos será vacunada».

En el caso de la vacuna de Pfizer, que se administrará esta tarde, hay convocadas entre 400 y 450 personas, según Andrés, que ha indicado que en el macrocentro de València habrá 128 personas -64 por la mañana y la misma cifra por la tarde-, además de voluntarios de protección civil y personal de seguridad.

Para evitar que se formen colas o aglomeraciones, Andrés recomienda a las personas citadas que lleguen a su hora o unos minutos antes.

En cada centro de vacunación hay un punto inicial de recepción, donde enseñar el mensaje de SMS de citación; al pasar al interior con su SIP y DNI serán registrados si no tienen ninguna duda -para lo que habrá personal sanitario específico-, y si no hay problema pasarán directamente a la vacunación.

Al entrar al centro, una persona toma la temperatura y luego se forma una fila única en la que están señalizadas las distancias de seguridad y hay un dispensador de gel hidroalcohólico antes de pasar al punto de vacunación.

Además, hay una zona de incidencia separada por si alguien se ha dejado el SIP o el DNI y, tras recibir la dosis de la vacuna, pasarán a una sala de descanso donde estarán 15 minutos por si precisan alguna atención.

«Es mucho más rentable desde el punto de vista de la salud vacunarse que sufrir la enfermedad y, por supuesto, lo que es el proceso de vacunación es una inversión mucho mejor que cualquier proceso que precise un ingreso hospitalario. No hay color», ha subrayado.

Según Andrés, «nunca se ha puesto en marcha un operativo de esta magnitud que yo conozca, ni siquiera en la vacunación de la gripe. Estamos intentado que cuantas más vacunas podamos poner y más rápidamente, mejor».

«No queremos que haya ninguna persona que se quede sin vacuna si llegan vacunas -ha añadido-. Vacuna suministrada, vacuna que se tiene que colocar, aunque lógicamente se tienen que reservar algunas para la segunda dosis, sobre todo de Pfizer».

Según Concha Andrés, este lunes, además de en los grandes centros, se está vacunando en Atención Primaria a mayores de 80 años con la segunda dosis de Pfizer.

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Valencia

Muere en Valencia Antonio Tejero, rostro del golpe de Estado del 23-F, a los 93 años

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Antonio Tejero
MADRID - 23 DE FEBRERO DE 1981: El teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina en el Congreso de los Diputados durante el golpe de Estado del 23F - Europapress / Europa Press / ContactoPhoto

MADRID, 25 feb. — El exteniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero, condenado a 30 años de cárcel por el asalto al Congreso de los Diputados en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, ha fallecido este jueves en Alzira (Valencia) a los 93 años de edad. Así lo ha confirmado a Europa Press la abogada de la familia, Ángeles Cañizares, que ha señalado en un comunicado que ha muerto “de forma serena, en paz, rodeado de toda su familia”.

Nacido el 30 de abril de 1932 en Alhaurín el Grande (Málaga), Antonio Tejero Molina era en 1981 teniente coronel de la Guardia Civil, cuerpo al que ingresó en 1951 y del que fue expulsado tras protagonizar el golpe de Estado del 23-F, uno de los episodios más graves de la historia reciente de España.

Fue condenado por rebelión militar a 30 años de prisión, aunque finalmente cumplió solo la mitad de la pena y quedó en libertad en 1996. Además de ser el rostro más conocido del golpe fallido, su figura quedó asociada a la frase “¡Quieto todo el mundo!”, con la que interrumpió la votación en el Congreso de los Diputados durante la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno, tras la dimisión de Adolfo Suárez.

El golpe de Estado

Desde ese momento, los 350 diputados permanecieron retenidos durante más de 17 horas en la Cámara Baja. Tejero irrumpió en el Hemiciclo a las 18.23 horas acompañado por más de 250 guardias civiles armados. “¡Al suelo!”, gritó el teniente coronel desde la tribuna del Congreso, mientras los agentes disparaban al techo del hemiciclo.

Todos los diputados se agacharon excepto tres: el presidente en funciones Adolfo Suárez; el vicepresidente del Gobierno, Manuel Gutiérrez Mellado; y el líder del Partido Comunista de España (PCE), Santiago Carrillo.

La asonada, que contaba con el respaldo de sectores militares contrarios al Estado de las Autonomías, a la legalización del PCE y a algunas reformas del Ejército, fue organizada por el propio Antonio Tejero, el entonces segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, Alfonso Armada, y el capitán general Jaime Milans del Bosch, que decretó el estado de excepción en Valencia y sacó los tanques a las calles de la ciudad.

El golpe comenzó a desmoronarse tras el mensaje televisado de madrugada del rey Juan Carlos I, que, vestido con el uniforme de capitán general de las Fuerzas Armadas, expresó el apoyo de la Corona a la Constitución y al sistema democrático.

Sin respaldo militar ni político suficiente, Tejero terminó rindiéndose. Pasadas las 12.00 horas del 24 de febrero de 1981, los guardias civiles abandonaron el Congreso y liberaron a los diputados.

Intentos golpistas previos: la Operación Galaxia

Antes del 23-F, Tejero ya había participado en la denominada Operación Galaxia, una intentona golpista gestada en 1978 por un grupo de militares que pretendía asaltar al Gobierno durante una reunión en el Palacio de la Moncloa, aprovechando un viaje oficial del rey a México.

El complot fue desarticulado antes de ejecutarse y el entonces teniente coronel fue juzgado y condenado a siete meses de prisión. Pese a ello, continuó su carrera en la Guardia Civil hasta el golpe de Estado de 1981.

Apariciones públicas y polémicas posteriores

Desde su salida de prisión en 1996, sus apariciones públicas fueron escasas, aunque generaron controversia. En 2006 publicó una carta al director en el diario ‘Melilla Hoy’ en la que aseguraba que el Estatut catalán “mataría” a España. En 2012 denunció al entonces presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, por “conspiración y proposición para la sedición”. Más recientemente, en 2023, presentó una denuncia contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por “traición a España” al negociar su investidura con partidos independentistas catalanes y con representantes vinculados a ETA.

La última vez que se le vio en público fue el 24 de octubre de 2019, cuando acudió al cementerio de El Pardo-Mingorrubio (Madrid) durante la reinhumación del dictador Francisco Franco tras su exhumación del Valle de los Caídos. Fue recibido por simpatizantes franquistas entre gritos de “Viva Tejero”, “Arriba España” y “Gracias por todo, Antonio”.

Con su fallecimiento desaparece el principal protagonista del intento de golpe de Estado del 23-F, un episodio clave en la consolidación de la democracia en España y en la historia política contemporánea del país.

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