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Salud y Bienestar

El consumo excesivo de alcohol altera el balance funcional en el cerebro

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VALÈNCIA, 6 Feb. (EUROPA PRESS) –

El consumo excesivo de alcohol altera el balance funcional en el cerebro, desconecta las regiones corticales mientras aumenta su acoplamiento con regiones subcorticales como el estriado, importantes para la motivación, recompensa y el establecimiento de hábitos de conducta.

Estas son las principales conclusiones de un estudio desarrollado por investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV) en colaboración con el Instituto de Neurociencias de Alicante, centro mixto de la Universidad Miguel Hernández de Elche y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH-CSIC).

El objetivo de este estudio, realizado en modelos animales, fue determinar las regiones cerebrales que más afectadas resultan por una ingesta excesiva de alcohol. Los investigadores analizaron también la evolución del tejido cerebral durante un periodo de abstinencia, así como tras el suministro de fármacos utilizados actualmente en terapias para tratar el alcoholismo.

«Los trastornos por consumo de alcohol constituyen un importante problema de salud pública. Comprender las alteraciones de la red cerebral resulta de gran importancia para diagnosticar y desarrollar estrategias de tratamiento lo más eficaces posibles», apunta, en un comunicado, David Moratal, investigador del Centro de Biomateriales e Ingeniería Tisular (CBIT) de la Universitat Politècnica de València.

En su estudio, analizaron modelos con un consumo excesivo de alcohol, utilizando para ello imágenes de resonancia magnética funcional. «Nuestro objetivo era identificar alteraciones funcionales en redes cerebrales desencadenadas por el consumo de alcohol. Para ello, estudiamos la actividad cerebral antes de dicho consumo, después de un periodo prolongado consumiendo, y en estado de abstinencia», señala. Santiago Canals, del Instituto de Neurociencias de Alicante (UMH-CSIC).

Del análisis de las imágenes obtenidas por resonancia magnética concluyeron que la conectividad funcional en las redes corticales, motora-sensorial, parietal, retrosplenial y cíngulo prefrontal disminuye debido al consumo de alcohol, mientras que la conectividad entre la red prefrontal-cingulada y la estriatal aumenta de forma muy significativa.

«En general, nuestros resultados sugieren que la ingesta excesiva de alcohol disminuiría el control ejecutivo y la flexibilidad comportamental y aumentaría el establecimiento de hábitos y automatismos comportamentales», añaden David Moratal y Santiago Canals, co-líderes de esta investigación.

Los resultados de este estudio fueron presentados en el marco de la Conferencia Internacional de la IEEE Engineering in Medicine and Biology Society, celebrada el pasado mes de julio en Corea del Sur.

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Salud y Bienestar

Estos pequeños hábitos diarios pueden alargar tu vida, según la ciencia

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hábitos diarios pueden alargar vida
Caminar unos minutos más al día es una de las sencillas actividades con beneficios significativos, según uno de los estudios. / Pexels

Los resultados de dos nuevos trabajos científicos apuntan a que no hacen falta cambios drásticos para mejorar la salud: incluso ajustes mínimos en la rutina diaria pueden reducir el riesgo de muerte y aumentar los años de vida saludable. Caminar unos minutos más, dormir un poco mejor o añadir medio plato de verduras son ejemplos de hábitos sencillos con efectos significativos, según estas investigaciones.

Aunque ambos estudios son observacionales y no establecen causalidad directa, sus conclusiones señalan estrategias más realistas y alcanzables para mejorar la salud pública, alejadas de planteamientos extremos o difíciles de mantener en el tiempo.

Cinco minutos más de actividad física ya reducen la mortalidad

El primer estudio, publicado en The Lancet, analizó datos de más de 135.000 adultos en Noruega, Suecia, Estados Unidos y Reino Unido durante un periodo de ocho años. Los investigadores calcularon el impacto poblacional de pequeños incrementos en la actividad física moderada —como caminar a 5 km/h— y de la reducción del tiempo sedentario.

Solo cinco minutos diarios de actividad moderada podría reducir un 10 % las muertes en la mayoría de adultos y un 6 % en los menos activos.

Los resultados son especialmente llamativos: añadir únicamente cinco minutos diarios de actividad moderada podría reducir un 10 % las muertes en la mayoría de adultos y un 6 % en los menos activos. Si el incremento alcanzara los diez minutos diarios, la reducción de la mortalidad se elevaría hasta el 15 %.

En paralelo, disminuir media hora diaria de sedentarismo se asocia con un 7 % menos de mortalidad, mientras que reducir una hora completa se vincula con una disminución del 13 %.

El beneficio es mayor entre las personas menos activas, lo que refuerza la idea de que cualquier movimiento cuenta. Los autores subrayan que no es imprescindible cumplir estrictamente las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud para obtener beneficios y reclaman más estudios con dispositivos de medición en países de ingresos bajos y medios.

Caminar 7.000 pasos al día reduce el riesgo de enfermedades crónicas, deterioro cognitivo y muerte.

El poder de combinar hábitos saludables

El segundo trabajo, publicado en eClinicalMedicine —revista del grupo The Lancet Discovery Science—, se centró en casi 60.000 participantes del UK Biobank y evaluó cómo interactúan tres factores clave: sueño, dieta y ejercicio.

El modelo estadístico desarrollado por los investigadores sugiere que, para quienes presentan los peores hábitos, mejoras mínimas en los tres ámbitos —por ejemplo, cinco minutos más de sueño, dos minutos extra de actividad vigorosa y medio plato adicional de verduras— podrían añadir un año de vida.

Para quienes tienen peores hábitos, mejoras como cinco minutos más de sueño, dos minutos extra de actividad vigorosa y medio plato adicional de verduras podrían añadir un año de vida.

La combinación óptima, definida como dormir entre siete y ocho horas, realizar más de 40 minutos de actividad moderada diaria y mantener una dieta saludable, se asocia con hasta nueve años extra de vida y salud.

Los investigadores destacan que el efecto conjunto de estos hábitos es mayor que la suma de cada comportamiento por separado, lo que refuerza la idea de promover cambios pequeños pero sostenidos como una estrategia eficaz y realista para mejorar la salud de la población.

Un enfoque más accesible para la salud pública

Ambos estudios coinciden en que las recomendaciones basadas en pequeños ajustes cotidianos pueden tener un impacto relevante a nivel poblacional. Frente a mensajes que exigen transformaciones radicales del estilo de vida, estos trabajos respaldan un enfoque más accesible, progresivo y fácil de mantener en el tiempo.

Referencia

Ekelund et al. “Deaths potentially averted by small changes in physical activity and sedentary time: an individual participant data meta-analysis of prospective cohort studies”. The Lancet 2026

Fuente

SINC

Derechos: Creative Commons

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