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Así afecta la guerra Ucrania-Rusia a la economía valenciana

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Así afecta la guerra Ucrania-Rusia a la economía valenciana

València, 24 feb (OP/EFE).- La Cámara de Comercio de la Comunitat Valenciana considera que el conflicto bélico iniciado entre Rusia y Ucrania podría derivar en un retroceso de las exportaciones de azulejos, calzado, productos agroalimentarios y también del turismo, además de «tensionar» el mercado de materias primas.

En un informe sobre las posibles consecuencias del conflicto bélico, al que ha tenido acceso EFE, la Cámara de Comercio señala que el turismo ruso, especialmente apreciado en la región por el elevado gasto medio, no se ha recuperado tras la pandemia y previsiblemente seguirá estancado.

Por otra parte, considera que las sanciones financieras a Rusia supondrán un freno a la inversión de capital ruso en España, por lo que las empresas deberán ir buscando nuevos mercados para sus productos y también nuevos proveedores alternativos.

«El conflicto no es nuevo -lleva enquistado desde 2014- pero el inicio de la invasión en Ucrania ha traspasado límites no deseables. Las primeras medidas a tomar por los países de la OTAN son las sanciones, financieras y políticas primero, pero que se trasladarán al ámbito comercial», señala el citado informe.

«La situación actual supone un nuevo impulso del movimiento geopolítico de Rusia con respecto a sus fronteras con la Unión Europea y la OTAN, centralizado en la República de Ucrania, y que se inició en 2014, cuando invadió Crimea. Históricamente Rusia no ha cambiado su política exterior a pesar de las sanciones impuestas por Occidente, por lo que con toda seguridad las sanciones que se impongan, a pesar del coste económico, no implicarán el cese de la invasión», prevén desde la Cámara de Comercio.

Por ello, apuntan a un creciente nivel de incertidumbre en las bolsas de valores y en el mercado de materias primas, que podría traducirse en el corto plazo en una mayor inflación que afectaría a la recuperación económica global.

Tras el conflicto de 2014 Estados Unidos y la Unión Europea aprobaron sanciones a Rusia, y esta lo hizo hacia la UE, de modo que actualmente la Federación Rusa no permite la importación de carnes, pescado, crustáceos y otros mariscos, verduras, frutas, frutos secos, leche y los productos lácteos desde EE.UU., la Unión Europea, Australia, Canadá y Noruega.

Los productos prohibidos para importar de estos países fueron sustituidos con los alimentos que proveen los países de la Unión Euroasiática, Asia y América Latina.

Esta situación tuvo un impacto significativo sobre dos sectores exportadores a este mercado: el sector agroalimentario de fruta y verdura, que pasó de exportar más de 100 millones de euros anuales a cero; y el sector cerámico, que ha reducido sus ventas a la mitad (de 160 millones de euros a 70 millones).

Las relaciones comerciales de la Comunitat Valenciana con Rusia registran desde 2014 un continuado descenso, tanto en compras como en ventas. Otros productos, como el sector automovilístico y el de bienes de equipo, también han sufrido un notable retroceso en este mercado en los últimos años.

En el caso de Ucrania, las exportaciones valencianas no son muy cuantiosas y muestran un comportamiento irregular a lo largo de los últimos seis años, mientras que las importaciones han crecido por el aumento de las compras de materias primas. EFE

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Vuelta a la rutina: 7 hábitos para conseguir un hogar más saludable este otoñoVuelta a la rutina: 7 hábitos para conseguir un hogar más saludable este otoño

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Septiembre siempre pilla un poco a contrapié. Las maletas todavía por deshacer, la nevera vacía, y esa sensación de que la casa ha estado «en modo verano» demasiado tiempo: ventanas cerradas en las horas de más calor, polvo acumulado en rincones que en agosto ni se pisan, y una rutina de limpieza que se fue de vacaciones antes que nosotros. Retomar el ritmo no va solo de horarios y agendas, también va de que el sitio donde vives vuelva a funcionar como toca. Uno de los primeros puntos que conviene revisar es cómo mejorar la calidad del aire en casa, algo que en otoño se nota más de lo que parece porque empezamos a ventilar menos por el frío y a encender la calefacción antes de lo previsto. Desde Generali insisten en que buena parte de los problemas respiratorios y alérgicos que se disparan en esta época tienen mucho que ver con el aire que respiramos dentro de casa, no solo con el de la calle. Y tiene sentido: pasamos ahí más horas de las que solemos calcular.

Aquí van siete hábitos que, aplicados con constancia y no como un propósito de un solo fin de semana, marcan una diferencia real en cómo se vive el otoño en casa.

Septiembre siempre pilla un poco a contrapié. Las maletas todavía por deshacer, la nevera vacía, y esa sensación de que la casa ha estado «en modo verano» demasiado tiempo: ventanas cerradas en las horas de más calor, polvo acumulado en rincones que en agosto ni se pisan, y una rutina de limpieza que se fue de vacaciones antes que nosotros. Retomar el ritmo no va solo de horarios y agendas, también va de que el sitio donde vives vuelva a funcionar como toca. 

Uno de los primeros puntos que conviene revisar es cómo mejorar la calidad del aire en casa, algo que en otoño se nota más de lo que parece porque empezamos a ventilar menos por el frío y a encender la calefacción antes de lo previsto. Desde Generali insisten en que buena parte de los problemas respiratorios y alérgicos que se disparan en esta época tienen mucho que ver con el aire que respiramos dentro de casa, no solo con el de la calle. Y tiene sentido: pasamos ahí más horas de las que solemos calcular. 

Aquí van siete hábitos que, aplicados con constancia y no como un propósito de un solo fin de semana, marcan una diferencia real en cómo se vive el otoño en casa. 

  1. Ventilar con cabeza, no por costumbre

Abrir las ventanas diez minutos todas las mañanas sigue siendo el gesto más rentable de todos, pero el momento importa tanto como el gesto en sí. En otoño, ventilar a primera hora, cuando el aire exterior está más limpio y todavía no ha subido la contaminación del tráfico, rinde mejor que hacerlo a media tarde. Si vives cerca de una calle con mucho movimiento, prueba a desplazar esos diez minutos a última hora de la noche o a primera hora, antes de que la ciudad se ponga en marcha. 

  1. Revisar los filtros antes de encender la calefacción

Este es de esos hábitos que todo el mundo pospone hasta que ya hace frío de verdad. Los filtros de la calefacción, del aire acondicionado o de cualquier purificador que tengas en casa acumulan polvo y ácaros durante meses sin que nadie los mire, y encender el sistema sin limpiarlos antes es literalmente repartir esa acumulación por toda la casa en cuanto arranca el motor.  

Un cambio o una limpieza a fondo justo ahora, antes del primer día de frío, evita que los primeros días de calefacción vengan acompañados de esa sensación de aire cargado y algo de picor de garganta. 

  1. Plantas que de verdad ayudan (y las que no)

No todas las plantas de interior hacen el mismo trabajo, y conviene no dejarse llevar solo por lo bonitas que quedan en una estantería. 

  • La lengua de suegra sigue siendo de las pocas plantas que liberan oxígeno también por la noche. 
  • El potos tolera bien la falta de luz de otoño y ayuda a filtrar compuestos volátiles comunes en pinturas y muebles. 
  • La cinta es prácticamente indestructible y funciona bien en pasillos o baños sin apenas luz natural. 

No van a sustituir a una buena ventilación, pero suman, y de paso dan algo de vida a espacios que en esta época tienden a quedarse más apagados. 

El error de amontonarlas todas en un mismo rincón 

Repartir dos o tres plantas por distintas zonas de la casa funciona mejor que concentrar diez en el salón. El aire circula por toda la vivienda, no solo por donde tienes la maceta grande. 

  1. Textiles de verano, fuera de la vista

Las fundas de sofá ligeras, las cortinas finas, la ropa de cama de algodón fresco: todo eso ha estado acumulando polvo, ácaros y humedad residual del verano sin que lo notemos. Guardarlo bien limpio y seco, en bolsas cerradas, evita que se convierta en un foco de alérgenos durante los meses que no se usa, y de paso deja sitio libre para sacar los textiles de entretiempo sin amontonar todo en el mismo armario. 

  1. La humedad, la protagonista silenciosa del otoño

Con las primeras lluvias y menos ventilación, la humedad relativa dentro de casa sube casi sin que te des cuenta, y ahí es donde aparecen el moho y los ácaros con más facilidad. Un higrómetro barato (cuestan poco más que un termómetro normal) te da un dato objetivo en vez de fiarte de la sensación, y mantener la humedad entre el 40% y el 60% es la horquilla que casi todos los especialistas recomiendan. 

  1. Limpieza en profundidad, no solo superficial

Pasar la aspiradora dos veces por semana está bien, pero el otoño pide algo más de fondo: colchones, cortinas gruesas, alfombras que llevan meses sin moverse de sitio. No hace falta hacerlo todo el mismo día, repartirlo en pequeñas tareas a lo largo de dos o tres semanas es mucho más sostenible que dedicar un sábado entero y no repetirlo hasta primavera. 

  1. Escuchar lo que dice tu propio cuerpo

Si al llegar a casa te sientes más cansado, con la nariz cargada sin motivo aparente o te cuesta concentrarte en el salón más que en cualquier otro sitio, esas señales suelen ir antes que cualquier dato técnico. El cuerpo suele notar un ambiente cargado antes de que lo confirme un aparato de medición, así que no está de más hacerle caso. 

Ninguno de estos siete hábitos exige una reforma ni una inversión grande. Van de repetir pequeños gestos con algo de criterio, y de entender que un hogar saludable en otoño no depende de un golpe de limpieza puntual, sino de mantener esa atención durante toda la temporada. 

 

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