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Salud y Bienestar

Más de 26.000 personas comunican a Sanidad la asistencia y los tratamientos que quieren o no recibir al final de su vida

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incidencia acumulada comunitat valenciana
EFE

Un total de 26.670 personas, la mayoría mujeres, tienen inscritas sus voluntades anticipadas en el registro de la Comunitat Valenciana, según los últimos datos disponibles. Las voluntades anticipadas son un documento donde la persona interesada plasma la asistencia sanitaria y los tratamientos que desea o no recibir en caso de no poder manifestarlo de forma consciente en el momento final de su vida.

El año pasado, 1.328 personas, también más mujeres que hombres, se inscribieron en el Registro de Voluntades Anticipadas. Por provincias, 582 en Alicante; 145 en Castellón y 601 en Valencia.

La mayoría acudió a los Servicios de Atención al Paciente que hay en los hospitales o a una de las tres direcciones territoriales que Sanidad tiene en cada provincia valenciana. En cambio, 380 personas hicieron el trámite en una oficina notarial, que luego transmitió el documento al Registro Centralizado de Voluntades Anticipadas de la Comunitat Valenciana.

Para facilitar y hacer más cómodo el proceso, la Conselleria de Sanidad Universal y Salud Pública se ha propuesto que las voluntades anticipadas también se puedan registrar telemáticamente, siempre garantizando la seguridad informática del proceso y la privacidad de la persona.

La modificación legal que permitirá esta mejora está en marcha y se prevé que pueda estar operativa después del verano, lo que alinearía a la Comunitat con las autonomías más avanzadas en la materia: «Es necesario humanizar al máximo el sistema público de salud y respetar los deseos y planteamientos de cada paciente», ha incidido Barceló..

En esta misma línea, también se incluye la Planificación Anticipada de Decisiones sanitarias que el profesional sanitario recogerá a lo largo del proceso clínico del que esté siendo tratada la persona.

Decidir sobre el destino de los órganos

Las Voluntades Anticipadas son el documento por el que una persona mayor de edad o menor emancipada, con capacidad legal suficiente y libremente, manifiesta las instrucciones que sobre las actuaciones médicas se deben tener en cuenta cuando se encuentre en una situación en la que no pueda expresar libremente su voluntad.

A través de este documento, la persona también puede decidir sobre el destino de sus órganos (con finalidad terapéutica, docente o de investigación), así como indicar quién será su representante para que, en caso necesario, actúe como interlocutor ante el médico o el equipo sanitario que debe decidir sobre los tratamientos a realizar al final de la vida del paciente.

La declaración de instrucciones previas es accesible desde la historia clínica después de su inscripción en el registro, de forma que el personal médico puede consultar y cumplir las directrices marcadas, que no pueden en ningún caso ser contrarias al ordenamiento jurídico o a la buena práctica clínica.

El documento de Voluntades Anticipadas se puede descargar desde la web de Sanidad: consultar aquí

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Salud y Bienestar

Carme, recibe un trasplante de cara de una donante que accedió a la eutanasia: «Mi vida empieza a ser mejor»

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El Hospital Vall d’Hebron logra un hito mundial al planificar el primer trasplante facial a partir de una donación tras la prestación de ayuda para morir

BARCELONA, 2 de febrero de 2026 – Carme es la protagonista de un hito histórico en la medicina mundial: se ha convertido en la primera persona en recibir un trasplante de cara procedente de una donante que había recibido la eutanasia, una intervención pionera realizada en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona.

Mi vida empieza a ser mejor. Ya puedo comer, beber, salir a la calle y hacer una vida normal”, explica la paciente, que durante años convivió con graves secuelas tras sufrir una infección bacteriana que derivó en sepsis y le provocó una necrosis severa en el rostro.

De una picadura a la pérdida de media cara

Todo comenzó durante unas vacaciones en Canarias, cuando una picadura de insecto desencadenó una infección que la llevó a pasar por tres unidades de cuidados intensivos. Al salir, la enfermedad había destruido gran parte de su rostro: no podía abrir la boca, respirar con normalidad ni reconocerse físicamente.

“Hubo muchos profesionales que me dijeron que no había solución más allá de injertos parciales”, recuerda Carme. La situación cambió cuando conoció al doctor Joan-Pere Barret, jefe del Servicio de Cirugía Plástica y Quemados de Vall d’Hebron, quien valoró la posibilidad de un trasplante facial.

Una donación excepcional tras la eutanasia

La intervención fue posible gracias a la decisión extraordinaria de una donante que había solicitado la prestación de ayuda para morir (PRAM). Además de donar sus órganos y tejidos, la paciente ofreció también la donación de la cara, una decisión que permitió planificar la cirugía con una precisión inédita.

“El grado de generosidad y madurez de esta donación es difícil de describir”, explica Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del hospital. “Alguien que decide poner fin a su vida ofrece a otra persona una segunda oportunidad de esta magnitud”.

Cirugía de máxima complejidad y planificación milimétrica

Carme necesitaba un trasplante facial tipo 1, centrado en la parte media del rostro. Donante y receptora compartían sexo, grupo sanguíneo y características anatómicas compatibles.

Gracias a la planificación previa, se realizaron TACs de alta precisión, modelos tridimensionales impresos en 3D y guías de corte óseo personalizadas para lograr un encaje perfecto. También se diseñó una máscara de silicona para reconstruir el rostro de la donante tras la extracción.

Durante la intervención se trasplantaron piel, tejido adiposo, músculos faciales, nervios periféricos y hueso, en una operación que puede prolongarse entre 15 y 24 horas y que requiere la coordinación de cerca de un centenar de profesionales, incluidos más de 25 profesionales de enfermería.

Recuperación y rehabilitación facial

Tras la cirugía, Carme permaneció un mes ingresada, primero en la UCI y después en planta. La rehabilitación comenzó de forma temprana y continúa a diario para recuperar funciones esenciales como masticar, hablar, gesticular y expresar emociones.

“La cara inicialmente no se mueve; hay que reeducar los músculos y estimular la conexión nerviosa”, explica Daniela Issa, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación. El proceso incluye también apoyo psicológico, clave para la adaptación a la nueva imagen corporal y al tratamiento inmunosupresor.

Vall d’Hebron, referente mundial en trasplantes faciales

En todo el mundo se han realizado 54 trasplantes de cara. En España, seis, y tres de ellos en Vall d’Hebron, que ya lideró en 2010 el primer trasplante total de cara del mundo y en 2015 el primero en asistolia controlada.

Solo una veintena de centros internacionales tienen capacidad para realizar este tipo de intervenciones, que exigen una altísima especialización médica, tecnológica y humana.

Para Carme, el resultado es claro: “Estoy aún recuperándome, pero sé que estaré bien”.

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