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Nace la primera app para organizar el funeral de uno mismo y crear un testamento social

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Alertan de una nueva estafa a través de una llamada a tu móvil

Bajo el lema «Diles lo importantes que son para ti», la startup I leave ha lanzado I LEAVE, la única aplicación móvil que permite crear un testamento social y organizar el funeral de uno mismo. El usuario puede incluir todas sus peticiones o deseos, incluso adjuntar fotografías. Además, la app ofrece la posibilidad de crear listas de contactos a los que se les enviará un aviso con el día y la hora del funeral acompañado, si el usuario lo desea, de un mensaje personalizado que este habrá escrito previamente.

Josep María Roldán, CEO de I leave, explica que “con esta aplicación simplificamos la tarea a familiares directos de comunicar nuestra muerte a otros familiares y/o amigos sin correr el riesgo de olvidarse de ninguna persona”. Una vez fallece el usuario, las personas de confianza designadas que él haya nombrado (confidentes) introducen en la app la hora del fallecimiento y la causa de la muerte (opcional) e indican la hora y el lugar en los que tendrá lugar el funeral. Se activa, así, el protocolo de envío de la notificación a la lista de contactos que el difunto haya creado.

Por otro lado, I leave busca «dar importancia a todas las personas con las que compartimos nuestra vida haciéndoles partícipes de nuestro fallecimiento», ya que, junto con los datos del sepelio, se envían las dedicatorias escritas a todas las personas incluidas en el testamento social. Al registrarse en la app, el usuario puede crear mensajes personalizados o grupales para sus contactos, que serán enviados a través de correo electrónico tras su fallecimiento. De este modo, I leave pretende «poner en valor lo importantes que somos los unos para los otros en nuestro día a día, creando un espacio para reflexionar sobre las relaciones sociales y permitiendo al usuario despedirse de sus seres queridos».

La aplicación I leave cobra mayor sentido al tener que convivir con la fragilidad que ha demostrado el virus COVID-19. Ayuda a ser más conscientes de que la muerte es una parte más de la vida: “Estamos convencidos de que esta app nos ayudará a aceptar la pérdida del ser querido viviendo el duelo desde el amor al recibir una dedicatoria de la persona fallecida” comenta Roldán.

Actualmente, I leave ofrece una versión gratuita y otra Premium.

La versión gratuita ofrece todas las funcionalidades, pero limitada a trece contactos para realizar dedicatorias personales o grupales. La lista de contactos solamente puede crearse a partir de correos electrónicos.
La versión Premium permite agregar hasta cien contactos. La lista de contactos puede importarse directamente desde la agenda de teléfonos del móvil o a partir de los correos electrónicos. Ofrece la posibilidad de enviar el aviso de fallecimiento a través de sms.
I leave garantiza la máxima seguridad de la información archivada en la nube. El CTO de I leave, Levi Esteller, aclara que “ninguno de los confidentes tiene acceso a los datos de las listas de personas ni de las dedicatorias”. Además, la aplicación permite modificar, borrar o crear nuevas listas, dedicatorias y peticiones en todo momento. “I leave es muy útil, también, para dar de baja nuestras redes sociales, informar de usuarios y contraseñas en la petición o detallar dónde se encuentran estos datos en formato físico en nuestro domicilio”, añade Esteller.

Actualmente, la startup se encuentra sumergida en un proceso de internacionalización con el objetivo de alcanzar nuevos territorios europeos como es Alemania. También trabaja en el desarrollo de nuevas funcionalidades que mejoraran la experiencia de usuario e, incluso, permitirán la inclusión de nuevos servicios en la aplicación.

Desde un compromiso social, I leave pone la aplicación a disposición de hospitales o asociaciones que trabajan con personas vulnerables, personas sin hogar, personas mayores, etc. para que todas las personas a las que atienden puedan crear su testamento social y despedirse de su círculo más próximo.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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