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Un menor con TDAH acaba Primaria sin el educador que pidió desde que tenía 9 años

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ayudas material escolar valencia
EFE/ Domenech Castelló POOL

Un niño con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha concluido la etapa de Primaria sin el educador escolar que su familia reclama desde que tenía nueve años y al que, según varias sentencias judiciales, tenía derecho.

Así lo ha explicado a EFE la abogada de la familia del menor, Sandra Casas, que indica que cuando cursaba cuarto de Primaria, sus padres ya pidieron un educador, pero el curso próximo empezará el Bachillerato en el Instituto sin haber tenido ese apoyo durante todo ese tiempo.

Una sentencia del Juzgado de lo Contencioso-Administrativo de Valencia dictó en diciembre de 2019 que la Conselleria de Educación y el Ayuntamiento de Valencia deberían dotar al niño con necesidades especiales, que entonces tenía 9 años, con un educador durante toda la jornada escolar.

El menor fue expulsado de un centro educativo municipal por mala conducta y el juzgado estimaba así el recurso promovido por la familia del menor contra una sentencia de 2018 que denegaba ese educador especial, al apreciar la instancia judicial superior que se habían vulnerado los derechos fundamentales en cuanto a igualdad de acceso a la educación.

La Conselleria de Educación recurrió la sentencia y el TSJCV volvió a fallar a favor de los padres, señala la abogada, quien afirma que «la administración que tanto alega la inclusión, luego recurre las sentencias para no dotar a los menores de apoyos».

Pero desde entonces, y tras los procesos judiciales ganados por la familia, el menor no ha tenido ningún apoyo escolar y el próximo curso tiene que acudir a un instituto.

El Ayuntamiento de Valencia, al que corresponde el Colegio publico de Educación Infantil y Primaria, ha alegado durante el proceso judicial que el centro no dispone de Educador en educación especial.

«Clama al cielo que es un colegio municipal y se pasan la pelota entre el Ayuntamiento y la Consellería de Educación, diciendo a quien le corresponde» poner esa ayuda escolar.

Además, el abogado del consistorio señala en todos los escritos que si se hubiera conocido que el menor tenía una discapacidad no se le hubiera aceptado en el centro, indica la letrada, que añade que el menor fue evaluado mucho antes de entrar en el centro escolar.

Añade que al Ayuntamiento se le imputa una negligencia por escudarse en algo que contraviene un derecho humano, que los niños deben estar en los colegios con los apoyos necesarios.

Una diligencia del Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de Valencia del pasado mes de abril obliga al Ayuntamiento de València a crear la plaza y a que sea la Conselleria de Educación la que la pague.

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‘Lookmaxxing’: la conflictiva tendencia de belleza para parecer «más hombre»

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De foros vinculados a la cultura incel a TikTok y X: qué es el lookmaxxing, qué significa ser un “chad” y por qué genera preocupación entre expertos en salud mental.

El término lookmaxxing ha dejado de ser un concepto marginal de internet para convertirse en una tendencia visible en redes sociales como TikTok y X. La palabra combina los términos ingleses look (apariencia) y maximizing (maximizar), y alude a estrategias destinadas a potenciar al máximo el atractivo físico, especialmente masculino.

Medios internacionales como BBC y The Guardian han explicado que el concepto surgió a comienzos de la década de 2010 en foros relacionados con la llamada cultura incel (celibato involuntario). Con el tiempo, el fenómeno se ha extendido a públicos mucho más amplios, especialmente jóvenes interesados en estética, fitness y desarrollo personal.


¿Qué es el lookmaxxing?

En la práctica, el lookmaxxing incluye desde consejos básicos de cuidado personal hasta rutinas mucho más específicas orientadas a proyectar una imagen más masculina.

Entre los contenidos más habituales destacan:

  • Ejercicios faciales como el “mewing”, para marcar la línea de la mandíbula.

  • Corrección de postura para parecer más alto y seguro.

  • Cortes de pelo estratégicos según la forma del rostro.

  • Uso de barba para acentuar rasgos.

  • Rutinas detalladas de cuidado facial (skincare).

  • Elección de gafas y accesorios para equilibrar proporciones.

En estas comunidades también es frecuente el uso del término “chad”, empleado para describir a hombres considerados excepcionalmente atractivos, dominantes o líderes dentro de este ideal estético.


Softmaxxing vs. Hardmaxxing

Dentro del movimiento se distinguen dos corrientes principales:

  • Softmaxxing: cambios reversibles como ejercicio, dieta, estilo, cuidado de la piel o peinado.

  • Hardmaxxing: intervenciones más agresivas, como cirugía estética, tratamientos hormonales o el uso de esteroides.

Esta segunda vertiente es la que más preocupación genera entre profesionales de la salud mental y expertos en imagen corporal.


El debate sobre masculinidad e imagen

El psicólogo Tom Hildebrandt, director de investigación en la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, ha advertido que este tipo de corrientes pueden erosionar el sentido del yo y fomentar la insatisfacción corporal al promover ideales de belleza difíciles o imposibles de alcanzar.

Según diversos especialistas, la presión constante por optimizar la apariencia puede derivar en:

  • Ansiedad social.

  • Distorsión de la autoimagen.

  • Dependencia de validación externa.

  • Conductas de riesgo vinculadas a intervenciones estéticas o consumo de sustancias.


El caso viral de “Androgenic”

El fenómeno volvió al centro del debate tras la viralización de un vídeo protagonizado por el influencer conocido como Androgenic, vinculado a esta corriente estética. En el clip, difundido en X, un hombre le retira el sombrero y el peluquín en plena grabación callejera, generando millones de visualizaciones y reabriendo el debate sobre masculinidad frágil y obsesión por la imagen.

Tras la polémica, el creador aseguró que nunca ocultó su calvicie y que el uso de prótesis capilares formaba parte de su estrategia estética. El episodio evidenció hasta qué punto la construcción de la identidad visual en internet puede convertirse en objeto de escrutinio masivo.


¿Está llegando el lookmaxxing a España?

En España, el lookmaxxing no ha alcanzado el nivel de organización de comunidades especializadas que existe en Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, clínicas estéticas y expertos en imagen observan cómo parte de esta cultura se ha filtrado en lo que algunos denominan “Cultura del bienestar 2.0”.

Muchos jóvenes adoptan hábitos como:

  • Entrenamiento físico orientado a rasgos “masculinizados”.

  • Rutinas avanzadas de cuidado facial.

  • Interés por tratamientos de masculinización facial.

  • Optimización de estilo y lenguaje corporal.

No obstante, la mayoría lo hace sin adherirse a los postulados más extremos del movimiento original.


Más allá de la estética: una cuestión cultural

El auge del lookmaxxing no solo habla de belleza, sino también de cómo las redes sociales están redefiniendo los estándares de masculinidad. En un entorno digital donde la imagen es moneda de cambio, maximizar el atractivo puede convertirse en una forma de capital social.

La pregunta que plantean psicólogos y sociólogos no es si cuidar la apariencia es positivo —algo ampliamente aceptado—, sino hasta qué punto la obsesión por optimizar cada rasgo físico puede afectar a la autoestima y la salud mental.

En la era de la hiperexposición digital, el espejo ya no está solo en casa: está en la pantalla.

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