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Valencia

Los valencianos gastan 290 euros por hijo en clases particulares

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Imagen de archivo de un profesor impartiendo clase. EFE/Dani Caballo/Archivo

Madrid/València, 18 ene (OFFICIAL PRESS- EFE).- La Comunitat Valenciana, con un gasto de en torno a los 290 euros por alumno, es la tercera autonomía, tras Madrid y Cataluña, que más invierte en clases particulares.

Así lo refleja el estudio del Centro de Políticas Económicas de Esade, publicado hoy sobre el mercado de las clases particulares en España, que mueve 1.700 millones de euros anuales y cuyo gasto medio por alumno se eleva a 270 euros.

En la cola del gasto medio por alumno, se encuentra Castilla-La Mancha y, a cierta distancia, Andalucía y Castilla y León, donde la inversión en clases de recuperación y refuerzo ocupa un lugar más prominente dentro del gasto total, algo que también ocurre en Cataluña.

En la otra punta de la distribución se encuentra Madrid, con un gasto de 350 euros por alumno, seguido de Cataluña y Valencia, con un gasto casi similar en torno a los 290 euros.

Excepto Madrid, que destaca por arriba, y Castilla-La Mancha y Andalucía, que lo hacen por abajo, las demás comunidades se encuentran muy cerca de la cifra media de gasto por alumno en el conjunto de España: 270 euros.

El gasto en Madrid no sólo es el mayor con diferencia, sino que, además, se trata de la región con un menor porcentaje de gasto en clases de las materias curriculares centrales y que presenta un mayor porcentaje en clases de idiomas, en ambos casos con una diferencia más que considerable sobre las demás.

Después de Madrid, el gasto en clases particulares de idiomas tiene un mayor peso proporcional en el País Vasco y en Valencia.

En definitiva, «hay una relación entre riqueza de la comunidad autónoma y gasto por estudiante, y una relación también positiva, aunque no tan perfecta (Cataluña es una importante excepción), entre un mayor gasto medio por estudiante y una mayor proporción del gasto dedicado a clases de idiomas», explica el estudio, que no incluye a todas las CCAAA por una cuestión de tamaño muestral.

Sin embargo, añade, la imagen que se obtiene viendo la comparativa por comunidades del porcentaje de estudiantes que recibe clases privadas es sustancialmente diferente.

En este caso, es el País Vasco quien presenta un mayor porcentaje de participación, y es precisamente Madrid, la comunidad con un mayor gasto medio por estudiante, la que se sitúa a la cola en cuanto a tasa de participación, superando apenas el 40 por ciento.

Estos resultados, aparentemente contradictorios, pueden entenderse si el gasto en clases particulares dentro en Madrid estuviera muy desigualmente distribuido, con una minoría de alumnos concentrando gran parte del gasto, lo que explicaría la diferencia entre gasto medio y porcentaje de estudiantes usuarios.

«Es precisamente lo que se encuentra al analizar la concentración del gasto por estudiante por CCAA y «cabe pensar que el precio de las clases particulares sea mayor en Madrid que en la mayor parte de las comunidades, lo que también contribuiría a explicar estos datos».

En resumen, la desigualdad en el reparto del gasto, motivada en parte por el precio “por unidad” de gasto, estaría marcando la diferencia, explica el estudio de Esade.

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Fallas

El Congreso Fallero tumba la propuesta del Fallero Mayor con una mayoría aplastante

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Congreso Fallero tumba Fallero Mayor
Imagen de archivo- OFFICIAL PRESS/JCF

El debate estaba servido, pero el resultado parecía escrito antes incluso de comenzar la votación. El Congreso Fallero ha rechazado de manera contundente la propuesta de abrir la posibilidad de que el cargo representativo de las comisiones falleras pudiera recaer también en un hombre. La iniciativa, que pretendía modificar el reglamento para permitir la figura del Fallero Mayor, fue descartada por una abrumadora mayoría.

La última sesión semanal del Congreso retomó un asunto que ya había generado debate en jornadas anteriores. No se trataba tanto de decidir el sentido del voto, ampliamente conocido de antemano, como de confrontar dos visiones opuestas sobre el futuro de la representación fallera: tradición frente a adaptación a los nuevos tiempos.

El argumento a favor: abrir la puerta sin imponer cambios

La defensa de la propuesta corrió a cargo de José Martínez Tormo, quien insistió en que la modificación del reglamento no suponía imponer una figura masculina, sino permitir que las comisiones tuvieran libertad de elección. Según explicó, el actual texto normativo impide directamente que exista un Fallero Mayor al especificar que el cargo debe ser ocupado por una mujer.

Martínez Tormo apeló a la modernidad y a la necesidad de actualizar el reglamento para reflejar la realidad social. A su juicio, abrir la puerta no obligaría a nadie a cruzarla, pero sí permitiría comprobar si existe o no esa demanda dentro del mundo fallero. “Si no se abre la posibilidad, nunca lo sabremos”, vino a defender durante su intervención.

Las voces en contra: tradición y demanda social

Frente a esta postura, Vicent Almela articuló uno de los principales discursos contrarios a la propuesta. Aunque reconoció que la idea no le resultaba especialmente desagradable, planteó una cuestión clave: si la sociedad fallera realmente demanda este cambio. En su intervención recordó que otras transformaciones, hoy normalizadas, surgieron de manera natural y progresiva desde las bases, como ocurrió con la evolución de la indumentaria masculina.

Para Almela, el problema radica en que este cambio se pretende impulsar desde arriba, sin que exista una presión clara desde las comisiones falleras. Una reflexión que fue compartida por buena parte de los congresistas presentes.

El precedente legal y el ejemplo de Alcoi

Durante el debate también se recuperó un argumento ya expuesto en sesiones anteriores: una sentencia del Tribunal Supremo que reconoce el derecho de los organizadores de fiestas a establecer cargos reservados a un solo género, como ocurre en celebraciones de Moros y Cristianos.

Este punto fue rebatido por Martínez Tormo con un ejemplo concreto: el caso de Alcoi, donde desde 2024 los cargos festivos pueden ser ocupados indistintamente por hombres y mujeres. Según defendió, las Fallas se encuentran en una situación equiparable y cuentan con margen suficiente para adaptar su normativa sin vulnerar ningún marco legal.

¿Peligra el reconocimiento de la Unesco?

Otro de los argumentos contrarios a la propuesta apuntaba al posible riesgo de afectar al reconocimiento de las Fallas como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La mención exclusiva a la Fallera Mayor en el expediente de la Unesco fue utilizada como motivo de cautela.

En este punto, Martínez Tormo, como redactor del expediente, recordó que dicho documento es una fotografía fija del momento en el que se redactó y que la Unesco garantiza la autonomía de los organizadores para definir su fiesta. A su juicio, permitir un cambio en la figura representativa no supondría ninguna amenaza para ese reconocimiento internacional.

La propuesta de un cambio de denominación

La exconcejala Pilar Soriano intervino en la misma línea, defendiendo la necesidad de adaptar el reglamento a la realidad actual. Desde su experiencia en la falla Borrull-Socors, la primera en contar con un Fallero Mayor en València, planteó incluso eliminar la denominación de Fallera Mayor y sustituirla por la de “Representante”, un término que, según explicó, englobaría a todas las sensibilidades.

Soriano subrayó que la cuestión de género va más allá del nombre y recordó que la sociedad avanza hacia modelos más flexibles, también en el ámbito administrativo y social.

Una votación sin sorpresas

Pese a la variedad de argumentos expuestos, el sentir mayoritario del Congreso quedó claro en el momento de la votación. La propuesta fue rechazada con 144 votos en contra frente a solo 15 a favor, una diferencia que evidenció el escaso respaldo a la iniciativa.

Un resultado similar se produjo posteriormente al trasladar el debate a los cargos infantiles, donde la opción de abrir el género también fue descartada de forma clara.

El Fallero Mayor, una opción que seguirá fuera del reglamento

La modernización, la revolución o simplemente la posibilidad de elegir tendrá que esperar. El reglamento fallero seguirá sin contemplar oficialmente la figura del Fallero Mayor. No obstante, las comisiones que deseen hacerlo podrán seguir eligiendo a un representante masculino, como ya ha ocurrido en algunos casos puntuales en la ciudad, aunque sin visibilidad oficial en el Libro Fallero.

Por ahora, el Congreso Fallero ha dejado claro que la tradición pesa más que el cambio y que, al menos a corto plazo, la puerta seguirá cerrada.

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